Guacho heredó el tráfico de drogas y la violencia de la frontera norte

- 06 de febrero de 2018 - 00:00
Los grupos élite de la Policía Nacional resguardan y realizan controles en el sector del puente que colinda con la frontera colombiana.
Fotos: John Guevara / El Tiempo

El ecuatoriano se unió en 2007 a los grupos irregulares del país vecino, donde aprendió el manejo de explosivos. Los expertos del FBI y de la Policía colombiana dejaron San Lorenzo. La rehabilitación del cuartel costará $ 1’450.000.

Guacho, llamado también Walter Patricio Arizala o William Quiñónez, es hasta el momento, el principal sospechoso del atentado con coche bomba en el destacamento de la Policía de San Lorenzo.

Su nombre siempre ha estado ligado con la violencia y el tráfico de drogas en esta zona del Pacífico.

Informes de Inteligencia señalan que Guacho nació hace 27 años en Limones, una zona rural de San Lorenzo. Desde 2007 y por más de 10 años estuvo en el Frente 29 y en la Brigada Daniel Aldana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En este grupo irregular se desempeñó como organizador de comunidades, jefe financiero y experto en explosivos. Pero luego del acuerdo de paz firmado entre el gobierno colombiano y la guerrilla decidió operar por fuera de la Ley.

Ahora tiene a su mando a, por lo menos, 55 combatientes que siguen con el tráfico de estupefacientes hasta México y son acusados de atentados contra la Policía colombiana, asesinatos de líderes comunitarios y la violencia que obligó a más de 2.000 personas a desplazarse a Ecuador en octubre del año pasado.

Su salida de las FARC no fue ideológica, él se convirtió en uno de los capos de la droga. Este puesto lo consiguió luego de la detención de Pedro Álava, alias Gerald, uno de los narcotraficantes más buscados de los últimos años y que ahora está detenido y espera su extradición a Estados Unidos.

Reemplazo de Gerald
Guacho operaba bajo las órdenes de Álava, quien también es ecuatoriano. En esa organización usaba los ríos fronterizos de Esmeraldas para transportar la droga refinada en laboratorios de Tumaco, Colombia.

Sus operaciones se concentraban en las zonas aledañas a Mataje, Limones y San Lorenzo y en los corregimientos colombianos de Llorente y en las veredas de El Azúcar, Vallenato, Los Cocos, El Playón, la Corazala, La Aduana, Yarumal, entre otras.

Desde estas zonas, el cartel de Álava logró enviar hasta 240 toneladas de cocaína hacia el norte del continente. Es por eso, que la  Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos siguió su pista y lo arrestó en abril de 2017.

Junto con Álava cayeron sus lugartenientes Robinzon Castro Quiñónez, llamado Rocho, quien dirigía los laboratorios clandestinos, y Diego Arízala Segura, alias el ‘zorro’, encargado de las comunicaciones del cartel.

La detención de Gerald cambió las fichas de los grupos narcos. Ahora aparecen como los nuevos capos el exguerrillero Guacho, como cabeza del Frente Oliver Simistierra, el Clan del Golfo y los Narco Puro Cachi. En esta lista también se encontraba Tito Aldemar Ruano, conocido como Don Tito, quien fue apresado por la Policía colombiana en octubre del año pasado.

La Policía ecuatoriana ejecutó duros golpes en contra de estas bandas de narcotraficantes. En 2016, los agentes de San Lorenzo retuvieron 770 kilos de droga y esta cifra se incrementó el año pasado  a 1,2 toneladas de estupefacientes.

En 2017, también frenó el envío de más una tonelada de precursores químicos desde Ecuador hacia los laboratorios de Tumaco. Además detuvo a 160 personas por estos delitos.

Estas operaciones, de acuerdo con el ministro del Interior, César Navas, posiblemente desencadenaron una reacción de las bandas de traficantes, que atacaron el destacamento policial de San Lorenzo. Ahora en el cantón esmeraldeño y en este cuartel los controles aumentaron y los operativos contra el tráfico de estupefacientes son más rígidos.

Por eso se creó un Centro de Mando Operacional que integrará las acciones de las Fuerzas Armadas, Policía y equipos de Inteligencia.

Justamente, en su primera reunión se trató de la presunta muerte de Guacho, pero hasta la tarde de ayer no hubo una confirmación de las autoridades colombianas ni de las ecuatorianas.

Los efectivos de las Fuerzas Armadas apoyan la seguridad y vigilancia en la vías de acceso a Esmeraldas.

El FBI y la Policía de Colombia preparan sus informes
Los forenses del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) de EE.UU. y los expertos en explosivos de la Policía de Colombia dejaron San Lorenzo. Ellos ayudaron a las autoridades nacionales en el rastreo del explosivo usado en el coche bomba que estalló en la parte posterior del destacamento policial.

Ahora se espera que los investigadores extranjeros entreguen un informe con los resultados de sus estudios. Esta información se mantiene en reserva y servirá para determinar los materiales que fueron utilizados para fabricar el artefacto, como también para ver si se dieron otros atentados con las mismas características.

Por el momento, no existen detenidos por la explosión, pero las sospechas apuntan a la vendetta de la banda criminal liderada por Guacho. 

En su búsqueda trabajan las autoridades de Ecuador y de Colombia, porque en el vecino del norte también fue responsable de otros ataques que causaron la muerte a policías y civiles.

Presupuesto para seguridad
El Ministerio del Interior determinó un presupuesto de $ 3’630.000 para la recuperación y fortalecimiento de la infraestructura policial, en  San Lorenzo y Eloy Alfaro, donde rige el estado de excepción. Para la reconstrucción y equipamiento del Comando de San Lorenzo se destinarán $ 1’450.000.

Para el fortalecimiento de la Unidad de Policía Comunitaria de San Lorenzo se invertirán $ 90.000, para la UPC de Eloy Alfaro igual cantidad, y la nueva infraestructura que albergará al comando del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA) de la Policía en San Lorenzo, costará $ 2’000.000. (I)

Walter Patricio Arizala, alias Guacho, buscado por el atentado.


Tumaco, la nueva capital de la droga en Colombia
Tumaco “hoy es el principal puerto de exportación de alcaloides. Desde allí salen unas 315 toneladas de coca al año. Eso equivale al 80% de todo lo que produce el país”, dijo en abril del año pasado un oficial de inteligencia de la Dijín apostado en la zona, según el periódico El Tiempo de Colombia.

Por esta situación, dos facciones delincuenciales luchan sin cuartel por el control de las mayores extensiones de cultivos ilícitos en el país. Hay tanta droga en Tumaco, que es considerada la nueva capital de la coca en Colombia.

“Los grandes mafiosos permanecen en Cali y en Pasto. Acá solo vienen a negociar la droga, a patrocinar los paros cocaleros y a participar en bacanales organizados en locales en Bajito de Vaquería, un islote contiguo a Tumaco”, dijo el oficial.

Este municipio se ubica al suroccidente de Nariño, en el suroeste de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador.

En enero de este año se dio un enfrentamiento que coincide con la operación Éxodo 2018, con la que se pretende contrarrestar la criminalidad y retomar el control del puerto, donde hay la mayor concentración de disidencias de las FARC, bandas criminales, guerrilleros del ELN y delincuencia común. (I)

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