Fuga evidencia vulnerabilidad de seguridad en reclusorios

14 de febrero de 2013 - 00:00

La fuga de 19 reos del pabellón de máxima seguridad, conocido como “La Roca”, en Guayaquil, pone en evidencia la fragilidad y las falencias de ciertos centros carcelarios e incluso muestra la necesidad de un nuevo protocolo de emergencias, según expertos en esta materia.

Juan Hidalgo Huerta, ex director de la Penitenciaría del Litoral, consideró que en Ecuador hay una crisis en los centros de rehabilitación desde hace mucho tiempo, que ha motivado varias fugas.

Hidalgo calificó como deplorable la fuga del pabellón de “La Roca”, ubicado en el km 17 de la vía a Daule, y apuntó a que “debe corregirse la vulnerabilidad de los centros de detención”, comenzando con el refuerzo de la seguridad y  la depuración del personal laboral.

Así, el director de ese centro, Javier Cevallos González, y 14 guías penitenciarios    quedaron, un día después de la evasión, bajo prisión preventiva mientras la Fiscalía  investiga la supuesta responsabilidad.

Se trata de la mayor fuga en los últimos 5 años, que ha conmocionado a la ciudadanía y autoridades, seguida solo por el intento de evasión ocurrido en octubre de 2010, cuando 8 internos resultaron heridos tras una explosión que provocó daños en una de las paredes del pabellón. Los prófugos son considerados como de suma peligrosidad, esto es 7 “más buscados”, ligados con delitos graves como asesinato, sicariato y narcotráfico.

Orlando Jácome, jefe de Operaciones de la Policía en Guayaquil, indicó que se ejecuta una acción a gran escala dirigida por el Comando Estratégico de Seguridad Ciudadana, con el único objetivo de recapturar a los fugitivos.

Al referirse a ese tema, el experto en seguridad ciudadana Fernando Carrión, señaló que con la huida de 19 presos se evidencian fallas de administración, así como en el desarrollo de estrategias de seguridad.

Menciona además que existen dos cosas a tomarse en cuenta: una, que los guías penitenciarios y la Policía no han funcionado correctamente; segundo, la falta de trabajo de inteligencia policial. “El haber apresado a líderes de bandas no significa precisamente que éstas hayan quedado desarticuladas”, manifestó.

Carrión sostuvo también que la cárcel no resultó funcional para lo que se requería en cuestiones de seguridad. El especialista manifiestó que las cárceles son lugares desde donde se siguen produciendo hechos de crimen organizado; explicó que estas organizaciones tienen varios mecanismos de funcionamiento, como el poder de corrupción y amedrentamiento que ejercen dentro y fuera del centro de rehabilitación.

Otro de los puntos, dijo, es el poco tiempo en el que se capacita a los guías, por lo que se deberían crear grupos especiales con perfiles psicológicos aptos para el desempeño de esas tareas. Además,  hacer evaluaciones continuas para ver quiénes cumplen con lo especificado. Acotó que basados en los hechos, al parecer “Los Choneros” están ligados al crimen internacional, dentro del cual ellos cumplen ciertas tareas específicas por las cuales reciben pagos; ellos tienen la capacidad de captar a bandas en diferentes países”, afirmó.

El especialista indicó que las autoridades deben considerar alternativas como el control digital de los presos, así como la construcción de recintos penales con no más de 500 personas, según protocolos de seguridad, en los que los internos roten en cárceles para evitar conformación de posibles células delictivas.

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