El encierro de Sylvia Likens, una historia de tortura

- 18 de septiembre de 2019 - 17:23
Sylvia Likens murió a los 16 años, tras ser torturada y pasar encerrada en un sótano.
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El morbo se conjuga con una reacción de hipersensibilidad en el cuerpo. Frente a la pantalla no hay quién no se horrorice por lo visto. En una hora y media, una película refleja parte de la vida de Sylvia Likens, en especial sus últimas horas, su sufrida y atroz muerte.

Es inevitable; tras ver el filme basado en la vida real (An American Crime o El Encierro , como fue traducida al español), queda la sensación de ir más allá, de investigar un poco más de lo que fue la tortura de esta adolescente nacida en Lebanon, Indiana, el 3 de enero de 1949. Es que fueron días de dolor indescriptible los que vivió Likens, allá por octubre de 1965.

El único “pecado” de la chica fue caer en las manos de Gertrude Baniszewski, una trastornada madre de familia de seis hijos, quien a cambio de dinero había aceptado el trabajo de cuidar a la menor y a su hermana Jennifer, mientras sus padres se encontraban de gira con un circo.

El calvario de Sylvia empezó en junio de 1965, cuando sus padres, Lester y Betty Likens, quienes tenían constantes peleas por la falta de dinero, decidieron dejar a sus dos hijas al cuidado de Gertrude, una aparentemente buena mujer que habían conocido días antes en una iglesia evangélica de Indianápolis, en el estado de Indiana.

El trato era que la pareja Likens le pagaría $ 20 semanales a la mujer para que dé alojamiento y comida a las menores.

La primera semana fue tranquila. El problema empezó cuando transcurridos los primeros 7 días, el cheque de paga no llegó a las manos de Gertrude.

Sylvia Likens murió a los 16 años, tras ser torturada y pasar por el encierro en un sótano. Foto: Internet

En represalia, la mujer castigó fuertemente a Sylvia y Jennifer. Las encerró en el sótano y por momentos las despojaba de su ropa y las golpeaba con un tablón. Debido a que Jennifer sufría de poliomielitis, Sylvia, de 16 años, le propuso a su atacante que ella recibiría todo el castigo, para que su hermana menor no se viera afectada, trato al que Gertrude accedió.

El dinero llegó con un día de retraso, luego de que las menores ya habían sido maltratadas. De los primeros golpes y castigos siguieron más, en especial para la mayor de las hermanas Likens.

Los padres de las menores visitaban a sus hijas en escasas ocasiones. Además avisaban con anticipación de su llegada.

Gertrude amenazaba a las chicas de que si comunicaban a sus padres acerca de los maltratos, ella las golpearía hasta matarlas.

La hija mayor de Gertrude, Paula, tenía la misma edad que Sylvia, 16 años. En principio, las adolescentes eran amigas, pero luego la situación cambió, debido a un chico.

En represalia, Paula le dijo a su madre que Sylvia tenía relaciones sexuales con todo joven que conocía y Gertrude tachó de prostituta a la chica a su cuidado.

Tras esto, los castigos empeoraron. Likens pasaba en el sótano y era golpeada continuamente por la mujer en su encierro.

La situación se puso crítica en octubre
Gertrude dejaba que sus hijos maltrataran a la adolescente. Inclusive, chicos del barrio, Coy Hubbard y Richard Hobbs, se unieron a la tortura. Ellos fumaban y apagaban los cigarrillos en la piel de la víctima. También la violaron. 

Nadie denunció nada. El morbo se apoderó de todos. Ver a la chica convaleciente poco les importó. Los vecinos indicaron que sí escuchaban los gritos desgarradores de Sylvia, pero que no se metieron debido a que Gertrude acostumbraba a maltratar a sus hijos y que esa situación ya era costumbre en su casa.

Paula era quien más castigaba a la menor encerrada. Cogía una tabla y le pegaba constantemente. Gertrude, en uno de sus arranques de histeria, penetró por la vagina a la maltratada chica con una botella de gaseosa.

La mujer metió con tal saña la botella que ésta se rompió en el interior de la adolescente, desgarrándola por dentro. Cuando sacó la botella rota, con uno de los vidrios le escribió en el abdomen “Soy una prostituta”. Eran los últimos días de Sylvia, así como los más dolorosos.

Dos hijos menores de Gertrude, Stephanie y John Baniszewski, también maltrataron sin piedad a la joven encerrada. La hija menor de Gertrude empujó por las escaleras a Likens y con esto le ocasionó una hemorragia cerebral.

El ambiente era de desenfreno. Mientras Sylvia moría lentamente, Gertrude, sus hijos y los vecinos implicados tomaban, fumaban y algunos se drogaban. Paralelo a esto, Jennifer Linkens estaba atónita. Pasaba días sin comer, en estado de shock, al ver lo que sucedía con su hermana mayor.

Sylvia Likens no aguantó más su encierro. El 26 de octubre de 1965, tras meses de maltratos, falleció. En principio, Gertrude dio aviso a la Policía de que la chica se había caído en el sótano, pero en el examen forense salieron a la luz todos los maltratos. Los médicos indicaron que lo sufrido por la chica ha sido la peor muerte de una persona en el estado de Indiana.

Sylvia Likens murió a los 16 años, tras ser torturada y pasar por el encierro en un sótano. Foto: Internet

Acerca del crimen 
Debido al impacto que tuvo el atroz asesinato de Sylvia Likens en la sociedad estadounidense, el caso ha sido inspiración para varios libros y para una película.

En 2008 fue puesto en cartelera el filme “An American Crime”, película que llegó a Ecuador con el nombre de El Encierro.

La trama está basada en los últimos meses de vida de Sylvia. La actriz principal fue Ellen Page. De su parte, Gertrude Baniszewski fue encarnada por Catherine Keener.

El autor Jack Ketchum escribió el libro “The Girl Next Door”, que salió a la venta en 1989. El caso del libro es muy parecido al de Sylvia Likens, excepto por los nombres de los personajes y por parte de la historia.

En el texto, los padres de las hermanas protagonistas mueren y ellas quedan a cargo de su tía, una mujer con desvaríos mentales y que trata de apantallar que tiene una familia normal.

Sobre la base de este libro también se hizo la película “La chica de al lado”, un filme de terror y drama, en el que una mujer maltrata sin piedad a una chica a su cuidado hasta causarle la muerte.

Sylvia Likens murió a los 16 años, tras ser torturada y pasar por el encierro en un sótano. Foto: Internet

Condenas 
Gertrude Baniszewski
Sentenciada a cadena perpetua por el encierro y asesinato en primer grado. Estuvo recluida en la prisión de mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional el 4 de diciembre de 1985, luego de estar veinte años en la cárcel. Durante el juicio negó toda participación en el crimen, pero en 1990 aceptó finalmente su culpabilidad.

Paula Baniszewski 
Hallada culpable del encierro y asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Salió libre el 23 de febrero de 1973. Tuvo una hija el mismo año y la llamó Gertrude.

Coy Hubbard 
Sentenciado a 21 años de prisión por homicidio impremeditado. Tras su estancia en prisión se dedicó a la vida delictiva y volvía con frecuencia a la cárcel.

Richard Hobbs 
Fue declarado culpable por homicidio involuntario y sentenciado a 21 años de prisión. Murió a los 20 años, de cáncer pulmonar.

John Baniszewski
Fue encerrado en prisión a los 13 años y obligado a cumplir una pena de 21 años. Fue el preso más joven del reformatorio de la historia de Indianápolis. Tras cumplir su condena se convirtió en pastor laico.

Stephanie Baniszewski
Sentenciada a 12 años de prisión por ser cómplice. Ella y Coy Hubbard arrojaron a Sylvia por las escaleras del sótano, lo que le produjo una hemorragia cerebral.

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