El FBI y la Policía buscan los rastros del cochebomba

- 31 de enero de 2018 - 00:00
Los forenses estadounidenses y colombianos buscaron ayer rastros de la bomba en San Lorenzo, Esmeraldas.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

La investigación para hallar a los responsables de la detonación del explosivo continúa. La Policía cuenta con el apoyo de peritos forenses de Colombia y EE.UU.

Cualquier rastro es importante para encontrar a los responsables de la bomba que estalló en el cuartel policial de San Lorenzo, provincia de Esmeraldas.

Por eso, ayer, expertos en explosivos de Colombia y de Estados Unidos peinaron nuevamente la zona de la explosión para hallar rastros.

Los agentes del FBI estuvieron en la calle Los Laureles, ubicada en la parte posterior del destacamento, donde se ubicó el cochebomba que estalló la madrugada del sábado 27 de enero.

La búsqueda fue minuciosa, los extranjeros miraron cualquiera pequeña evidencia en la acera, en los escombros de las casas afectadas, en los hierros de los automóviles destruidos y en la maleza.  

El propósito de los peritos era encontrar un rastro del químico que se utilizó como detonante para la bomba. Así lo explicó un oficial de la Policía de Ecuador, quien acompañó a los expertos extranjeros en la revisión.

El agente, quien pidió la reserva de su nombre, sostuvo que conocer qué se usó para fabricar el explosivo es fundamental para descubrir si  ese mismo sistema se empleó en otro atentado y saber de dónde llegaron los materiales para la bomba.

El coronel Romel Tapia, jefe de Policía de Esmeraldas, explicó que el trabajo de los forenses del FBI es apoyar en las indagaciones que adelantan las autoridades ecuatorianas. A este apoyo se sumaron expertos en explosivos de la Policía colombiana que desde el lunes trabajan en San Lorenzo.

Hasta el momento, las principales sospechas de la autoría del atentado señalan al ecuatoriano Walter Patricio Arízala, quien se unió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que operaban al otro lado de la frontera.

En ese grupo, Arízala tomó el alias de ‘Guacho’ y no acató el tratado de paz que firmaran las FARC con el Gobierno colombiano. Encabezó una banda que se dedicó al tráfico de estupefacientes y que operaba en la frontera entre Esmeraldas y Colombia.

Justamente en la jurisdicción de la Policía de San Lorenzo, que en los últimos meses ejecutó fuertes operativos de control y frenó el envío de cargamentos de droga y la entrada de precursores químicos y armas. Esas acciones, dice la Policía, posiblemente motivaron el atentado.

Los habitantes de las calles Los Laureles y Néstor Barahona resultaron afectados con la explosión del coche bomba. Policías vigilan el cuartel. Foto: John Guevara / El Telégrafo

Controles móviles
Las Fuerzas Armadas y la Policía realizan controles móviles en los principales accesos a San Lorenzo y la zona de frontera. Estos operativos no tienen un horario fijo ni lugar, esta es una medida para que los traficantes no puedan saber de antemano dónde se ubicarán los uniformados.

Ayer, una patrulla de la Brigada Patria del Ejército estuvo en la vía principal hacia Mataje, cantón limítrofe. En este sitio revisaban los vehículos que transitaban en esa ruta y los documentos de sus ocupantes.

No hubo novedades en los controles, puesto que el aumento de la vigilancia frenó el traslado de sustancias ilegales desde la frontera norte.

Los operativos son parte del decreto de excepción que rige en San Lorenzo y Eloy Alfaro luego del atentado.

Pese a la medida y los operativos, las actividades son normales en estos dos cantones esmeraldeños. Los comercios, hoteles y restaurantes abrieron normalmente sus puertas.

El transporte en la provincia y hacia otros sectores del país se cumple con tranquilidad. Según Tapia, se realizan operativos constantes para dar más seguridad a los habitantes de la región y a los visitantes.

No a la reubicación
Irma García aún tiene los rasguños de los vidrios de su casa que se dispararon cuando explotó el autobomba que destruyó el cuartel de la Policía de San Lorenzo.

Ella ha vivido siempre en esa zona y pensaba que su familia, hermanos e hijos estaban protegidos por ser vecinos de los uniformados. Ahora ella quiere que el cuartel sea reubicado y que los damnificados no sean enviados a otra zona de la ciudad.

En total, 101 personas, entre ellos 30 menores, son los damnificados del atentado. En un primer informe se inspeccionaron 105 casas de las cuales se determinaron 37 con daños estructurales severos. (I)

Minga
Niños regresan a clases
Hoy está previsto que regresen a clases los niños de la escuela 22 de Marzo, que fue afectada por el cochebomba. Los padres, alumnos y maestros, realizaron una minga para limpiar los zonas afectadas del recinto educativo.  

28 heridos se recuperan de los cortes, contusiones, laceraciones y traumatismos.

Cámaras son instaladas
Los equipos del ECU-911 instalaron ayer el nuevo equipo de cámaras de seguridad en el sector de la explosión.

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