Educación vial atañe a peatones y conductores

- 26 de junio de 2019 - 00:00
El encuentro se llevó a cabo en el Quórum, en el sector de Cumbayá.
Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

En Quito se efectuó la Cuarta Jornada de Seguridad Vial. Expertos de España, Chile y Argentina expusieron sus experiencias para reducir las muertes en las vías.

Han pasado 12 años desde que la joven deportista Nicole Paredes perdió la vida tras ser impactada por un conductor cuando ella conducía su bicicleta.

Después de dos años y medio de litigios, el juez de la causa dispuso una indemnización de $ 3.000 para los deudos y una semana de cárcel para el conductor.

Esa sentencia, además del  sentimiento de injusticia, impulsó a Soraya Herrera-madre de la joven- a luchar para que este tipo de tragedias no se repitan.  

Fue así como ella conformó la Fundación Centro de Apoyo de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Cavat).

La entidad organiza encuentros con la sociedad civil para hablar sobre la seguridad en las carreteras.

Ese fue el eje de la IV Jornada Iberoamericana de Seguridad Vial, que se desarrolló ayer en Quito.  Asistieron expertos de España, Chile, Ecuador y Argentina.

Allí se analizó la situación del país. La Agencia Nacional de Tránsito (ANT) da cuenta de que entre 2016 y lo que va de 2019 se registraron 87.776 siniestros de tránsito (ver cuadro), lo que evidencia que existe poca seguridad en las vías, a decir de Herrera.

Esta situación también se refleja en la encuesta levantada por el Proyecto de Vinculación a la Comunidad Niños Seguros en las Vías del Ecuador.

 En 2018 se efectuaron 250 encuestas en cuatro planteles de Quito. El sondeo concluyó que “la tasa de mortalidad de menores de edad por accidentes de tránsito bordea el 40%”.

De ellos, un 38% corresponde a niños y jóvenes.

Manuel Simbaña, experto en espacios urbanos, dijo que el problema se origina por dos causas. La primera: la infraestructura vial se construye sin garantizar la seguridad del peatón; la segunda: en Ecuador no hay cultura ni educación vial.

“Los conductores no tienen una formación adecuada sobre manejo, ignoran las señales de tránsito, al igual que los peatones”, manifestó.

Similar criterio compartió Carolina Figueroa, representante de Chile y presidenta de la Fundación Emilia, llamada así por su hija fallecida a los seis meses, a causa de un accidente de tránsito.

En 2014, su organización  implementó la Ley Emilia. La titular detalló que hasta 2011, el 50,5% de accidentes se produjeron por estado de ebriedad.

Con la vigencia de la Ley Emilia, dijo, se redujo el número de tragedias en su país.

No obstante, la activista instó a las autoridades a fortalecer mecanismos de educación vial como eje fundamental de la seguridad.

“Un conductor educado toma conciencia de la responsabilidad que tiene al ir detrás del volante”, dijo.

José Miguel Báez, presidente de la Confederación Nacional de Autoescuela de España, presumió de los bajos índices de accidentes en las vías que hay en su país.

Hace 10 años, dijo, se registraban al menos 9.000 muertes anuales y ahora se reportan 1.700. ¿La razón?

“Hemos incorporado buenos profesores de educación vial”, explicó.

Para ello, los maestros de “autoescuelas” tienen que pasar por exámenes teóricos y prácticos para instruir a los futuros conductores.

El técnico advirtió que el problema de los accidentes no tiene nada que ver con el número de vehículos.

Explicó que en Ecuador hay menos carros que en España, pero el número de accidentes es muy alto. “Pocos coches y muchos muertos”.

Juan Pazos, director en Pichincha de la ANT, advirtió que a través del Pacto Nacional por la Seguridad Vial se están implementando mecanismos para reducir los accidentes de tránsito.

A decir del funcionario, se ha registrado una disminución constante de siniestros, especialmente en los ejes viales. Añadió que se monitorean las zonas de mayor control y se impulsaron campañas educativas. (I) 

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