Cuerpos de periodistas serán enterrados tras 93 días dolorosos

- 28 de junio de 2018 - 00:00
Los restos mortales del conductor Efraín Segarra se colocaron en el tercer piso del Memorial Necrópolis (al norte de la capital). Familiares, amigos y periodistas acudieron a darle una sentida despedida.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Familiares de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra exigen a Ecuador y Colombia seguir con las investigaciones por la muerte de sus seres queridos. El Gobierno dispuso el miércoles 27 de junio que el Ministerio de Justicia retome el caso.

Las notas de Ángel de Luz nunca antes sonaron más tristes. Las cuerdas de violín despertaron su letra enardecida en nostalgia.    
“Mi pecho es un sepulcro de rosas marchitas...”. Una letra que acompañó el sentimiento de los seres queridos que llegaron hasta el Memorial Necrópoli.

Ahí se realizó el velorio de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, secuestrados y asesinados por disidentes de las FARC.

Una gigantografía (equivalente a cinco pisos de alto) se desplegó en el establecimiento mortuorio. A un costado del ingreso se colocó un cartelón con sus fotografías, en donde la gente expresó condolencias.

“Por siempre vivos en la memoria de quienes defendemos la paz”; “Es bueno saber que están con nuestro Padre Celestial”; “Tres ángeles en el cielo”, fueron frases escritas en papeles a pocos centímetros de cirios encendidos.

Luego de 93 días de incertidumbre, los cuerpos de los tres trabajadores del medio de prensa escrita llegaron a Quito en un vuelo directo desde Cali (Colombia).

El 26 de marzo último, Walter Patricio Arizala, alias “Guacho”, líder del Frente Óliver Sinisterra, asumió el secuestro de los ecuatorianos. El 13 de abril, el presidente Lenín Moreno confirmó el asesinato de los tres trabajadores, iniciando un largo trecho hasta la localización y recuperación de los cadáveres que se concretó este miércoles 27 de junio.

A las 10:00, una nave de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) arribó al aeropuerto Mariscal Sucre, que trasladó también a sus deudos.

Un arco de agua impulsado por camiones cisternas abrió paso a la nave, acto presenciado por Mauro Toscanini, ministro del Interior y José Valencia, ministro de Relaciones Exteriores.

Minutos después una comitiva extrajo los féretros cubiertos con la bandera de Ecuador, para colocarlos en carrozas, que los llevó hasta el Memorial, con el resguardo de una caravana de vehículos.

Tres carros llevaron gigantes fotografías de Javier (periodista), Paúl (fotógrafo) y Efraín (conductor).

Las notas musicales de la banda de la Policía Nacional  acompañaron los pesados pasos de sus amigos y familiares que llegaron con rosas blancas y camisetas con la leyenda “#NosFaltan3”.  

“En la lucha nadie se cansa”, entonó con palabras cortadas Galo Ortega, padre de Javier, para recordar a las autoridades que con el entierro las cosas no terminan.

Los deudos esperan que las autoridades de Ecuador y Colombia continúen. “Ahora se abre una nueva etapa para dar con los responsables”, reiteró Ortega.

“Hay que acudir a todos los niveles de justicia. Y llegar a la sanción de cómplices, autores materiales, intelectuales y a todas aquellas acciones o inacciones del Estado”, añadió Yadira Aguagallo, pareja de Paúl Rivas.

“Que este hecho solo permita que la muerte de nuestros tres familiares no quede en la impunidad”, añadió Cristian, hijo de Segarra.

Hasta el cierre de esta edición, los restos mortales de los comunicadores fueron trasladados a las instalaciones de diario El Comercio, en San Bartolo (sur de Quito).

Este jueves 28 de junio está previsto otro velatorio en la Iglesia La Dolorosa, en la avenida Mariana de Jesús y América.

El viernes 29 de junio habrá una misa de cuerpo presente en la Iglesia La Dolorosa. Después los restos mortales se trasladarán hacia El Memorial donde se les dará sepultura.

Los familiares manifestaron su deseo de que los tres cuerpos sean enterrados juntos. Indicaron que es un acto simbólico, ya que hasta el final de sus días permanecieron unidos. (I)