"Los Lagartos" asesinan por dinero en las cárceles

- 04 de junio de 2019 - 00:00
”Los Choneros” y “Los Cubanos” tienen disputas desde 2009 al interior de los centros de rehabilitación social y esa es la causa de las 16 muertes.
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

A estos reos, llamados “sicarios de las penitenciarías”, se les atribuyen las 16 muertes de reclusos este año. Reciben dinero y drogas a cambio de matar a otros privados de la libertad.

“Mi esposo tiene que entregar $ 40 semanales para que lo dejen tranquilo. Si no lo hace, lo amenazan con matarlo”, cuenta Jeanine (nombre protegido).

Quiere que su cónyuge, que está condenado a 10 años de prisión por narcotráfico, salga de la Penitenciaria del Litoral. “Adentro es un infierno”, afirma la mujer, quien sostiene que en los centros de reclusión del país operan “Los Lagartos”.

Según el guía penitenciario Enrique (nombre protegido), “Los Lagartos” son los sicarios dentro de las penitenciarías que asesinan a otros reos a cambio de dinero. Este grupo está integrado por privados de la libertad que tienen sentencias de hasta 40 años. En su mayoría, además de la condena, tienen enfermedades como VIH y tuberculosis.

De estos reos sobresale alias “Yango”. Se trata de Jean Carlos R. R., quien está condenado a 32 años por más de un centenar de delitos, entre ellos sexuales, asesinatos e ingreso de objetos prohibidos a la cárcel.

En lo que va de este año, de los 16 asesinatos, cinco se atribuyen a este recluso. En 2018 hubo 23 reos muertos.

“Matan por dinero. Los líderes de las bandas ‘Los Choneros’ y ‘Los Cubanos’ les llaman y les ofrecen  sumas de dinero por asesinar a los otros reclusos”, dice Ángel, otro guía que quiso mantener su nombre en reserva.

Pero no solamente reciben  dinero. Algunos, en cambio, reciben drogas. “Los Lagartos” son personas a quienes sus familias ya no visitan y que necesitan subsistir en esos centros.

Este agente penitenciario contó que “Los Lagartos” se encuentran en las regionales de Turi, Latacunga y Litoral.

Y, en primera instancia, actúan por “ajuste de cuentas”. Al interior de las cárceles operan las dos agrupaciones grandes: “Los Choneros” y “Los Cubanos”, que son las más fuertes y que se enfrentan desde 2009 por disputar el poder en la venta de drogas  y  el sicariato.

“Los asesinatos entre bandas no terminan porque se vuelve un círculo: matan al hermano, al primo, al mejor amigo y la siguiente baja afectará a uno de cada lado y las muertes se vuelven interminables”, dice Miguel, otro guía de la regional de Turi.

Pero también hay subgrupos, como “Los Gorras”, “Latin Kings”, “Ñetas”, “Banda del Chino Bruno”,  “Vatos Locos”, que para subsistir se unieron a las dos bandas grandes. Incluso, muchos de los integrantes de estas organizaciones serían reclutados a la fuerza, bajo amenazas. En cada grupo hay “lagartos”.

Sicarios, centro de las disputas
En 2008, cuando llegó Jorge Luis A., alias “Rasquiña”, líder de “Los Choneros”, a la Penitenciaría, “Los Lagartos” empezaron a trabajar con él.

Ariel Ricardo C. C., alias “Cachete”, y José Luis R. L., alias “Reina”, quienes cumplen prisión por asesinato, mataron a Darwin Corozo, alias “Negro Jessy”, el pasado 9 de mayo. Los victimarios pertenecerían a la banda “Los Choneros”.

Sin embargo, las bandas se equipararon en 2011, cuando  fue recluido William P., conocido como “El Cubano”.  Y reclutó a su propia gente.

De los 41.000 privados de la libertad que hay en el país, los guías creen que existe el 25% de reclusos con penas de hasta 40 años. Pero de ellos solamente el 10% pertenecería a “Los Lagartos”.

A criterio de Ernesto Pazmiño, exdirector del Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de la Libertad, la reubicación de los cabecillas de estas agrupaciones permitirá superar los problemas. Hasta el viernes 31 de mayo se reubicó a 83 líderes de las organizaciones a  pabellones  de extrema seguridad. El objetivo es mantener controlados y en tratamiento especial a los jefes de estas bandas.

Itania Villarreal, exdirectora provincial y nacional de Rehabilitación Social, cree que esta es la única alternativa que existe actualmente.

Explica que con esta decisión de llevarlos a las regionales se separa y se desarticula a las bandas, aunque existe el riesgo de que puedan reorganizarse de nuevo.

Villarreal indicó que en el país se cuenta con pabellones de máxima seguridad, custodiados por agentes penitenciarios, y el máximo especial, en donde el control está a cargo del Grupo de Operaciones Especiales (GOE).

Sin embargo, el guía Ángel cree que los problemas no acabarán con ello, puesto que los enfrentamientos de la calle también influyen al interior de los centros.

Las prácticas de “Los Lagartos” no son nuevas al interior de los reclusorios.

 En el año 2013, Jorge Alberto M., alias “Pangora”, asesinó a Óscar Caranqui, a pesar de que este último le entregaba dinero a cambio de su seguridad. “Pangora” dijo que lo hizo por amenazas a su familia.

Mercy Magallanes, máster en Seguridad y Desarrollo, considera que el tema es complicado por la disputa del territorio de las bandas y las drogas. 

Cree que, además de los traslados, los problemas pueden solucionarse al instaurar talleres al interior de los centros, así como reduciendo las penas de los reos menos peligrosos. (I) 

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