Ayangue pasó la prueba durante un simulacro de tsunami

09 de noviembre de 2013 - 00:00

Poco a poco las calles quedaban desoladas. Turistas y habitantes de la comuna Ayangue, en la provincia de Santa Elena, se alejaban de la orilla para buscar un refugio, pues por los parlantes ubicados en postes desde el ingreso hasta la playa se daba la alerta de que en 8 horas llegaría un tsunami.

“Por favor, salir de sus viviendas, la Policía se encargará de resguardar la comunidad. Salgan con calma, iremos a un sitio seguro”, se escuchaba y luego se activaba una sirena. La voz provenía de la casa comunal.

Luis Mariano Villón, presidente del poblado, era el encargado de comunicar que se acercaba el fenómeno natural y cómo debían actuar.  

Unos 25 vehículos del Ejército, buses interprovinciales, camionetas y hasta taxistas esperaban en posición de salida a los lugareños para trasladarlos a un refugio ubicado a 4 kilómetros de la playa, precisamente en el cerro Pueblo Nuevo, de 30 metros de altura.

Transmisión en vivo

Cerca de la playa, personal del Ejército emitía en tiempo real -con un equipo portátil- audio e imágenes de lo que sucedía a los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) establecidos en toda la región Costa y Galápagos; además, a los Comandos Operacionales de las Fuerzas Armadas y de Operaciones Aéreas y Defensa.

El equipo de transmisión estaba compuesto por una cámara de video, una antena satelital y una especie de portafolio con una  consola para manejar los sonidos y figuras, y una pantalla en la que se observaba a los responsables de todas las provincias reunidos ante la emergencia.

Para que las embarcaciones no sufran daños, deben ser llevadas a más de 12 millas de la orilla.Cada uno debía dar el reporte. El primer informe ficticio de la llegada de la ola se dio en Galápagos. Un uniformado explicó que si ésta llega con una altura de hasta 2 metros, el riesgo en la costa es menor; pero si el nivel es más elevado, empieza a considerarse el peligro.

En caso de que así sea, los militares deben retirarse para preservar su vida y seguir comunicando lo que ocurra desde un refugio; la información debe ser permanente.

El tsunami, según se planeó, se presentaría en 8 horas, tiempo máximo para ponerse a buen recaudo. Sin embargo, el lapso adecuado para la evacuación -según las autoridades- es de 2 a 3 horas.

Ramiro Buchelli, capitán del Puerto de Salinas, manifestó que “en el 2011 tuvimos una alerta de este tipo, por el terremoto ocurrido en Japón; de esa emergencia aprendimos. Posteriormente lo pusimos en práctica con la alarma que se difundió en el 2012 por el terremoto en Costa Rica”.

Simulacro causó sorpresas

Algunos comuneros desconocían del ejercicio y caminaban presurosos por las calles que presentaban una capa de lodo por la llovizna  de la mañana. Una de ellas era   Flor, quien corría  a uno de los buses con sus cuatro hijos de entre 4 y 12 años.

Cada uno llevaba una mochila. “Tenemos agua, mantas para arroparnos del frío, unos enlatados y ropa. Yo salí rápido de mi casa”, expresó.

Adolfo Rodríguez también confesó que la alarma lo tomó por sorpresa. “Con esta experiencia estoy seguro de que a todos nos quedará claro. Considero que estas actividades son importantes, porque así como hoy, las desgracias no avisan”.

Un poco más tranquila, caminaba la chilena Cinthia Lobos. Ella creció en Estados Unidos y con un poco de dificultad para expresarse en español comentó que sí había escuchado que se realizaría un simulacro, pero igual participó, porque “uno debe estar preparado para actuar ante un fenómeno natural”.

Lobos vive desde hace 6 meses en Ayangue  y es la primera vez que es parte en estos eventos;  destacó  la organización de los habitantes, que comunican todo por parlantes distribuidos en el pueblo.

Maniobras conjuntas

Este simulacro tenía como objetivo evaluar las maniobras conjuntas -ante un desastre natural- de las tres ramas de las Fuerzas Armadas (FF.AA.), Policía Nacional,  Cruz Roja, ECU-911, Secretaría de Gestión de Riesgos, Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), Cuerpo de Bomberos, Ministerio de Salud.

En esta actividad, según el coronel de las FF.AA., Jorge Palacios, hubo colaboración del 90% de la población de Ayangue, que bordea las 1.200 personas.

Durante el procedimiento un helicóptero sobrevolaba el balneario. Esto -según Palacios- para tener los ojos en el aire y reportar cómo avanza  la ola o si es más de una. Además, para verificar que ninguna persona se quede en el pueblo.

El teniente coronel Wilson Pabón refirió que como parte del simulacro detuvo a 4 jóvenes que actuaban como delincuentes, intentando estruchar uno de los tantos restaurantes que quedaron cerrados en la evacuación.

Asimismo, otra persona fingió estar herida y fue atendida por personal de la Cruz Roja. Los marinos permanecían custodiando la playa en lanchas y a pie para verificar que ningún pescador se quede en la orilla intentando cuidar su embarcación.  

Lo correcto, a decir del capitán Buchelli, es que se dirijan mar adentro,  a unas 12 o 15 millas de distancia (al menos 80 metros de profundidad) para que no reciban el golpe de la ola. A ese lugar llegarían, dependiendo de la nave, aproximadamente en 1 o 2 horas. Caso contrario las naves se dañarían.

Luego por la playa pasó un convoy militar para llevarse a las personas que continuaban bañándose o descansando pese a la advertencia.

Ya en el cerro Pueblo Nuevo los lugareños se reunieron y conocieron que en caso de que ocurriera la emergencia, ahí recibirían ayuda médica y raciones alimenticias,  sobre todo protección.

Gary Tomalá, representante del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), explicó que una vez en el refugio temporal otros organismos intervienen tal y como lo harían en una emergencia real.

DATOS

En el 2011 y 2012 se registraron en Ecuador dos alertas de tsunami por los terremotos ocurridos en Japón y Costa Rica, respectivamente.

A raíz del primer incidentese han venido realizando capacitaciones y simulacros en diferentes poblados de la Costa y en Galápagos. En los últimos días se ejecutó un ensayo en la comuna Ayangue (Santa Elena),  que fue coordinado por las Fuerzas Armadas.

En Ayanguelos lugareños han tomado sus propias medidas de seguridad, como poner parlantes en postes, en puntos estratégicos, para desde la casa comunal llegar con el mensaje a todos los habitantes.

El refugio para Ayangue y las playas cercanas es un cerro de 30 metros de altura ubicado al pie de la carretera. Ahí se reúne personal del Ministerio de Salud, Bomberos, Policía, Cruz Roja, CTE, entre otros, para ayudar a los damnificados.

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