En el Virgilio Guerrero se adeudan más de $ 200 mil

- 23 de abril de 2019 - 00:00
Personal de la Fiscalía realizó ayer un reconocimiento del Centro Juvenil Virgilio Guerrero, en Quito, tras el incendio.
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

Según el director, en el centro de menores existe un alto grado de hacinamiento, ya que el 55% de los transgresores son adultos, pero continúan en el lugar.

En el Centro Juvenil Virgilio Guerrero no solo hay menores infractores detenidos, sino también adultos.

Según el sacerdote Gilberto Rubio Guerrero, director del centro de rehabilitación, este es uno de los principales problemas del lugar.

El último domingo hubo un amotinamiento, liderado por dos adultos de 21 y 22 años. Estos dos privados de la libertad intentaron escapar a las 18:00 por un extremo del patio.

Sin embargo, fueron impedidos por los agentes penitenciarios que los llevaban a un cuarto de reflexión, al tratarse de una falta grave.

En ese momento incitaron al resto de reos, quienes lanzaron colchones y sus prendas de vestir al patio principal y prendieron fuego.

Este no es el primer incidente que se registra en el lugar. En enero de este año hubo otro intento de fuga  que terminó con la destrucción y quema de las celdas.

 El director indicó que producto de este último problema se quemó la dirección, secretaría, sala de audiovisuales, el área médica, trabajo social, psicología y el archivo de la institución.

La Fiscalía realizó el reconocimiento del lugar para recoger las evidencias.

Rubio puso la denuncia por destrucción de bienes públicos. En total, 15 reos están en la Unidad de Flagrancias para investigaciones. 

Andrés (nombre protegido), interno del lugar, señaló que los reos iban a dormir cuando escucharon el escándalo. Les contaron que quienes iniciaron el problema en las celdas Renacer buscaban, presuntamente, llegar a los techos para recibir paquetes de droga.

Problemas de hacinamiento
¿Por qué hay adultos en un centro de menores? Rubio tiene la respuesta clara, pues señaló que estos infractores fueron detenidos, la mayoría, cuando aún eran menores de edad, pero recibieron su sentencia ya adultos.

A criterio del director, el Código de la Niñez y Adolescencia no permite que los mayores salgan del centro de menores a pesar de que son adultos. Espera que se realicen algunas reformas.

El 55% de las personas  recluidas en este lugar son adultos. El domingo pasado estuvieron 131 ciudadanos asilados en el centro.

A ellos se suman 11 internos que cumplen sentencia solo los fines de semana.

“Hubo una sobrepoblación carcelaria el día del amotinamiento”, indicó Rubio, quien recordó que en 2018 firmaron un convenio con el entonces Ministerio de Justicia para atender a 115 jóvenes.  La capacidad del centro es únicamente de 100.

Mario (nombre protegido) es guía en el Virgilio Guerrero. Contó que son muy pocos los agentes penitenciarios, ya que apenas hay 10.

Rubio expresó que el pasado 14 de marzo salió personal de seguridad de la institución y ahora solo está a cargo de los agentes penitenciarios. En promedio cinco agentes por turno cuidan a 131 reos.

Sybel Martínez, vicepresidenta del Consejo de Protección de Derechos de Quito, señaló que la entidad inició un proceso de observancia.

Uno de los abogados de la entidad verificó ayer la situación. Además, la secretaria ejecutiva mantuvo una reunión informal con el sudbirector de Adolescentes Infractores para analizar el modelo de gestión y recomendar mejoras.

Falta de presupuesto
Rubio indicó que también falta presupuesto y “aún no se cierra el año fiscal 2018”.

El sacerdote sostuvo que el convenio terminó en diciembre de 2018 y ahora no tienen un nuevo acuerdo, pero continúan con el servicio.

Adeudan $ 200.000 en pago a proveedores, nómina a 43 trabajadores. Mensualmente gastan $ 54.000. 

Este Diario solicitó información al Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad y a Adolescentes Infractores, pero hasta el cierre de la edición no se obtuvo una respuesta. (I)  

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