108 reos de alta peligrosidad “estrenan” nueva cárcel en Guayaquil

06 de agosto de 2013 - 17:29

Un operativo especial realizado la madrugada del lunes pasado, bajo la coordinación del Ministerio de Justicia, permitió el traslado de 108 personas privadas de libertad (PPL) considerados de alta peligrosidad, hasta los pabellones de máxima seguridad del nuevo Centro Regional de Rehabilitación Social Guayas.

La acción, en la que intervino personal del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y de la Policía Nacional, se cumplió con estrictas medidas de seguridad, en una movilización integral, "con todas las seguridades del caso y respetando los derechos de los internos", confirmaron autoridades del Ministerio de Justicia.

El proceso, que fue constatado por personal técnico, en procura de garantizar la seguridad y los derechos de las PPL, se enmarca en las políticas integrales que lleva cabo el Gobierno,  para impulsar el nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, que se constituye en el paradigma del cambio para alcanzar una rehabilitación social efectiva.

Las PPL fueron conducidas desde varios recintos penitenciarios del país: 93 desde el Centro de Rehabilitación Social Varones Guayaquil No. 2 (La Roca), y 15 desde Babahoyo, El Rodeo (Portoviejo) y Quevedo (5 por cada centro). Esta transferencia no interfiere en el proceso habitual de visitas que realizan los familiares y allegados de los internos.

Esta es la primera cárcel de máxima seguridad del país. Su construcción, que contó con más de 1.000 obreros trabajando las 24 horas del día en turnos rotativos, duró algo más de 16 meses y la obra tuvo un costo de 66’509.584  dólares.

Este nuevo reclusorio tiene capacidad para 3.410 reos y su estructura está basada en los estándares internacionales en lo que se refiere a máxima seguridad, no solo por los ductos de ingreso, de los escáneres, de las sillas para detección de metales, sino también por las cerca de 800 cámaras que existen para un mejor control a los internos y para mayor seguridad de los visitantes y familiares de estos.

Respecto a la división de los pabellones, en el caso de los hombres (máxima, mediana y mínima seguridad), si un reo que está en el área de mayor seguridad muestra un comportamiento ejemplar, éste podrá ser traspasado al sector de mediana vigilancia. Pero así como hay beneficios por un correcto actuar de los reclusos, si alguno muestra un accionar negativo, puede pasar de mínima a máxima seguridad.

El equipamiento general de la cárcel es antivandalismo. No hay ningún tomacorriente para evitar que los presos realicen algún tipo de cortocircuito o utilicen la corriente para su beneficio. Además, no podrán tener objetos eléctricos ni electrónicos dentro de las celdas.

Sin embargo, más allá de la parte física, también resalta la aplicabilidad del nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, que se sustenta en 9 ejes o pilares, que son: Plan de vida, Plan de salida, Acompañamiento pospenitenciario, Política “Cero Ocio”, Economato, Nuevo sistema para visitas familiares e íntimas, Trabajo con los familiares de las personas privadas de libertad, Alimentación nutritiva y de calidad y Personal adecuado en cantidad y calidad.

Así, por ejemplo, en el centro habrá espacios de carpintería, metalmecánica, costura y manualidades para los talleres del área laboral y aulas de estudio para el área educativa.

El pabellón de máxima seguridad cuenta con 324 celdas unipersonales. En este sector hay canchas deportivas, áreas educativas, sanidad, visitas familiares, visitas íntimas, distribución de alimentos y filtros de ingreso. Además, hay sistemas de circuito cerrado de televisión y alarmas contra incendios.

En los pabellones de mediana y mínima seguridad se construyeron 354 celdas bipersonales. Además de las áreas mencionadas en el pabellón de máxima seguridad, en esta área hay departamento jurídico, sector de talleres y edificios de control. Con 128 celdas, el pabellón de mujeres es el de menor capacidad.

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