La "cenicienta" se reveló ante la favorita Argentina

02 de julio de 2011 - 00:00

Una atrevida y disciplinada selección boliviana logró ante una anárquica Argentina un empate a uno en el partido que inauguró, en la fría ciudad bonaerense de La Plata (con 4 grados bajo cero), la 43 edición de la Copa América de fútbol.

Edivaldo Rojas, con la ayuda inestimable de Ever Banega, adelantó en el marcador al equipo “verde” cuando nacía el segundo tiempo (48’) y Sergio Agüero estableció el empate a los 76’, cuando a la “albiceleste” le había ganado el desorden, el nerviosismo y la desesperación.

La igualada fue largamente celebrada por los 1.000 bolivianos que acudieron al estadio Único de La Plata para alentar a su selección, que a punto estuvo de dar un cachetazo al conjunto anfitrión del torneo.

Argentina fue un equipo desdibujado y “Messidependiente” en un primer tiempo en el que prevaleció la presión, el roce y las equivocaciones con el balón. Fue de mayor a menor, todo lo contrario a Bolivia, al que le costó en los primeros minutos hacer pie en el campo, pero que, lejos de desbordarse, esperaba con orden  y amenazaba con Marcelo  Martins.

Los “albicelestes” intentaron ser un equipo corto, con defensas concentrados y cerca del mediocampo, Javier Mascherano aportando equilibrio y Esteban Cambiasso con  Banega intentando asociarse a Messi.

A los dos minutos se lo perdió Carlos Tévez al rematar de cabeza desviado desde una buena posición y debieron pasar más de 20’ para que los dirigidos por Sergio Batista volvieran a tener otra ocasión, esta vez en los pies de Ezequiel Lavezzi y tras otro pase en profundidad de Messi.

Bolivia ya hacía pie en el partido, con Walter Flores y Jaime Robles como abanderados de la contención, pero con una formación absolutamente solidaria, con Moreno Martins como gran referencia ofensiva.

El conjunto del “altiplano” no inquietó mucho a Sergio Romero, pero le complicó el cotejo con inteligencia y por ratos logró fastidiar a Lio y Tévez, quien no solo se cansó de chocar con los rivales, sino que pareció disgustado con su puesto. Definitivamente, la banda no le sienta bien.

En su jugada más influyente, el “Apache” pudo abrir el marcador a los 32’ con un remate bajo que controló bien Carlos Arias y también Cambiasso a los 34’, al ingresar solo por el costado izquierdo del área, tras un zurdazo débil de la “Pulga”.

Cuando la afición local todavía digería el cambio de Ángel Di María por Cambiasso, un error de Banega después de un saque de esquina permitió a Edivaldo Rojas, de tacón, someter a Romero y dejar congelado a los miles de hinchas en La Plata.

Con más prepotencia que buen juego, Argentina intentó llevarse por delante a los dirigidos por Gustavo Quinteros, que pudieron haber sentenciado el encuentro con un gran contragolpe que “Chiquito” Romero abortó a Moreno Martins cuando el punta buscó el regate largo.

Los ingresos de Di María y del “Kün” Agüero aportaron frescura y algo más de claridad al equipo argentino, y fue justamente el delantero, yerno de Diego Maradona, quien marcó el empate tras un preciso y precioso pase con el pecho del defensa Nicolás Burdisso, a los 76’.

La selección de Argentina pudo ganar el encuentro con sendos disparos de Agüero y Di María, y también Bolivia con una notable apilada de Rojas que no fue gol de milagro. Fue empate, un justo empate.

Bolivia  sumó así tres ediciones consecutivas sin perder en los partidos inaugurales ante las selecciones anfitrionas. Los bolivianos igualaron ante Perú en 2004 y con Venezuela en 2007, las dos veces 2-2.

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