‘Ya no somos las únicas ovejas negras’

15 de mayo de 2011 - 00:00

Del 16 al 19 de abril último se realizó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba con dos situaciones relevantes: Fidel Castro dejó todos sus cargos, y la reforma económica se encamina hacia una mayor “liberalización”, dentro de los marcos de su socialismo. El último congreso se hizo hace 14 años y desde ese lapso han ocurrido grandes transformaciones en el mundo de las cuales ahora la isla caribeña es víctima y, ante ello, sujeto para los cambios propuestos. 

Luego del VI Congreso, ¿Cuba mejorará la calidad de vida de su gente o afronta  otras condiciones económicas?       

El congreso marca un hito, pues se hacen algunos cambios, sobre todo en el sistema de gestión económica. Se busca actualizar nuestro modelo económico. No renunciamos al socialismo, más bien lo ratificamos. Nosotros no vamos a emular al capitalismo en el sentido del despilfarro porque para nosotros lo principal es el ser  humano. 

¿Qué significa el socialismo para Cuba?

Independencia y soberanía. Significa que con el socialismo tenemos una tasa de mortalidad de 4 por 1.000 nacidos vivos. El 85% de la población es propietaria de sus viviendas, no tenemos analfabetismo ni mendigos. De los 800 millones de analfabetos en el mundo, ninguno es cubano. Sin el socialismo, no tendríamos un país sin drogas, sin casinos de juego, sin delincuencia organizada, sin desaparecidos, sin escuadrones de la muerte.  

Y ese socialismo cuesta. Estar aislados por el bloqueo, cortadas las relaciones familiares con las personas que viven en EE.UU...

Obviamente, defender un proyecto como ese implica un sacrificio y ese es el precio que tenemos que pagar por nuestra libertad, capacidad de soñar y de equivocarnos también. Todo no puede ser culp15-5-11-entrevista-embajador-de-cuba-en-ecuador_a del bloqueo. Creo que hay errores anteriores nuestros, no de todo se puede culpar al bloqueo.

¿Qué no se ha cumplido en 50 años de Revolución?

Un mayor bienestar para nuestra población...

¿Y no es esa la causa de  las reformas económicas aprobadas en el Congreso?

Estamos buscando actualizar nuestro modelo económico a las nuevas circunstancias.   

¿Actualizar es reformar?  

Hay algunas cosas que se reforman, en la cuestión económica. Estamos en otro mundo desde hace 10 años. Nuestro país se desenvuelve en  un mundo donde no estamos al margen de las coyunturas y los problemas. El cambio climático, por ejemplo. Los fenómenos climatológicos entre 1998 y 2008, con 16 huracanes, las pérdidas suman 20.564 millones de dólares. En los últimos cinco años, los precios de los alimentos han aumentado un 47%. Nosotros importamos el 80% de nuestra canasta básica. Tenemos que aumentar 308 millones de dólares para adquirir los mismos alimentos del año pasado. Y sin descontar lo que nos toca gastar en la importación de combustible con el precio del barril a 120 dólares. Eso, que lo tienen que enfrentar también otros países, en el caso de Cuba se agrava por el bloqueo.

¿Y Cuba podrá vivir sin subvenciones alimenticias?

Bueno, en eso hay que avanzar. Eliminar una serie de subsidios, de gratuidad.

¿Pero tampoco se puede cortar de forma radical?

Exacto. Todo tiene que ser progresiva y gradualmente. Nosotros, si renunciamos a terapias de choque, pensamos que no hay que adoptar medidas drásticas que afecten a un sector importante de la población. Nuestra idea es mantener cierta equidad e igualdad social, donde un sector de la población reciba quizás más ingresos que otro, pero no con una diferencia abismal e hiriente.

¿Cómo imaginan el socialismo cubano para el siglo XXI?

Concretando ese sueño de José Martí de realizar toda la justicia social posible, hacer todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar la mayor equidad. Estamos hablando de una etapa en el desarrollo de una sociedad, no de comunismo. Todos sabemos lo que queremos y todos sabemos a dónde queremos ir, el tema es cómo hacerlo. Lo que se pensó que era socialismo fracasó.

¿De lo cual ustedes fueron víctimas o autores?

En una etapa determinada se hicieron algunas copias acríticas. Después nos dimos cuenta de que no podía ser igual y se empezó un proceso de rectificación de  errores en el año 1986, incluso antes que surgiera la perestroika, en la Unión Soviética. Y al mismo tiempo que entrábamos en ese proceso y luego con la caída del bloque socialista nos llegó la Ley Torricelli (Acta para la Democracia en Cuba, 1992) y la ley Helms Burton (1996), que bloqueó toda relación comercial y se nos impusieron sanciones. En ese momento todo mundo apostaba a que desaparecíamos. Incluso muchos periodistas y mucha gente fue a Cuba para ser testigos del derrumbe de la Revolución. Fueron momentos extremadamente difíciles. Sin embargo, salimos, aquí estamos.

¿Es posible mantener el proyecto sin Fidel Castro Ruz?

Sí, obviamente. Quién puede negar el liderazgo de la autoridad moral de Fidel. Nadie cuerdo en este mundo puede soslayar su importancia. Si alguien nos inculcó a los cubanos la confianza en la victoria y que es posible vencer poderosas fuerzas en este mundo ha sido Fidel. 

En los próximos años no contaremos con la dirección histórica de la revolución. Sin embargo, quien conozca la historia de Cuba sabe que nuestro pueblo, quienes sobreviviremos a la generación histórica, porque somos más jóvenes, y los que nos sucedan, mantendrán el proyecto.

¿Con Raúl habrá otro estilo: más radical y ortodoxo?

Eso sería especular. Se están sentando las bases para que nuestro modelo continúe. Obviamente los estilos cambian, cada dirigente imprime un estilo determinado.    

¿Cuál es el estilo de Raúl?

Raúl ha confesado que él no es Fidel. Por su formación trata de que funcionen todos los organismos estatales y del partido con mayor eficiencia. A eso hay que añadir que existe un legado institucional sustentado en lo que ha construido nuestra sociedad con base en el pensamiento de Fidel también: cómo debe funcionar el gobierno, el Estado, la economía. En eso no hay una diferencia entre uno y otro.

¿Raúl es un heredero de Fidel?

No está ahí porque sea hermano de Fidel. Él tiene una historia que no se la quiere reconocer fuera de Cuba. Esto no es un problema hereditario. Raúl está ahí porque estuvo en todas las luchas: en el Granma, en la Sierra Maestra. Ha estado al lado de Fidel y se ha ganado eso por sus méritos, tiene la capacidad para conducir el país.

¿Qué explicación hay para que ese modelo no calce en la conciencia de alguna gente?

Es lógico que así sea, usted no puede lograr unanimidad. La unanimidad es falsa.

¿Cuán simbólico es que desaparezca la libreta de abastecimientos, un instrumento de equidad, según se decía?

Algunos se pueden sentir hasta cierto punto desprotegidos, pero hay que hacerlo. Esa medida creo que se demoró demasiado, es la opinión generalizada. Es un desestímulo y vamos a ver la manera de compensar y que se subsidie a grupos de personas de la tercera edad, enfermas, con discapacidad. Si tengo trabajo y estoy capacitado y en el pleno uso de mis facultades no tengo por qué recibir el mismo beneficio que un pensionado o un jubilado. La decisión del Congreso es que haya una eliminación gradual, porque eso tiene que jugar con los salarios, eso tiene que jugar con una mayor oferta y suministro de productos.

¿El que exista una sola moneda acaba con una distorsión que generó corrupción y otros problemas?

Se busca evitar las distorsiones, por ejemplo en la contabilidad. Ahora se lleva la contabilidad en pesos cubanos y otra en pesos convertibles, lo cual distorsiona incluso la forma de gestión económica.

Pero la pregunta de sentido común es ¿por qué lo hicieron si sabían que eso iba a suceder?

Se hizo en un momento determinado para una coyuntura determinada.

¿Qué se necesitaba en ese momento?

Captar divisas.

¿Eso, en términos prácticos, en qué tiempo se hará?

No sabría decirle, eso depende mucho de la recuperación. Todo es gradual, depende mucho de la recuperación económica, que se vayan incrementando los salarios y en esa medida se equipará la moneda hasta que exista una sola.

Pero eso es incierto, puede demorar 10 años.

Nosotros pensamos que la recuperación no va a demorar tanto.

¿Qué puede hacer Cuba para que se acabe el bloqueo?

Nosotros podemos hacer muy poco, podemos mantener lo que estamos haciendo. El bloqueo está derrotado. Cuba es el único país en el mundo que ha demostrado poder vivir sin EE.UU.

¿Qué ganaría Cuba con el desbloqueo?

Se nos haría más fácil la vida. Solo por turismo, dicen, se incrementarían en 5 millones el número  de visitantes. Hay empresas que reciben amenazas para que no hagan nada en Cuba. Por ejemplo, empresas europeas que nos vendían equipos médicos fueron compradas por filiales norteamericanas. Y por ahí va la cosa, nosotros vamos a cambiar el parque industrial completo.

¿EE.UU. dice que eso sería alimentar la ‘dictadura de Fidel Castro’?

No sé cuándo van a entender que el bloqueo y todas esas medidas han sido un total fracaso. No porque lo diga yo, ya lo ha dicho la comunidad internacional. ¿Quiénes se han quedado aislados? ¿Nosotros? No, para nada.

¿Es muy difícil hablar con un presidente como Obama?

No sé, Obama ha dado un cambio en la relación con América Latina, pero con Cuba ningún cambio: mantiene el bloqueo, nos tiene en la lista de países promotores del terrorismo, nos incluye en la lista de violadores de derechos humanos. Sin embargo ahora hay un informe que hizo China, sobre las violaciones a los derechos humanos en los EE.UU. con el caso de los presos en Guantánamo que son inocentes, personas con discapacidad.   

¿La relación con América Latina hasta qué punto se fortalece si algunos países dicen que su socialismo no se parecerá al cubano?

Ni se puede parecer al cubano. Me río mucho de esas estupideces de que dicen que si Ecuador, Venezuela y Bolivia se están cubanizando. Que busquemos y tengamos los mismos sueños es otra cosa.

¿Qué peso tiene para Cuba el nuevo mapa político de América Latina?

Una reafirmación de que nuestro camino ha sido el correcto. En los años 60, por órdenes de EE.UU., con la honrosa excepción de México, todos los países rompieron relaciones con Cuba. Hoy tenemos relaciones plenas con todos. Y si en el año 1962 estábamos aislados, ¿qué no podremos hacer hoy cuando estamos acompañados, contamos con un grupo de países solidarios? Eso reafirma que ha valido la pena luchar. Ya no somos las únicas ovejas negras en este continente.

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