Izquierda latinoamericana discute futuro en Brasil

03 de agosto de 2013 - 00:00

La izquierda latinoamericana se mira al ombligo en el Foro de Sao Paulo, donde se debate la profundización de los gobiernos progresistas de Sudamérica, el riesgo del discurso mediático en manos de la derecha y la amenaza de Estados Unidos mediante el bloque de la Alianza del Pacífico, que integran Colombia, Chile, Perú y México.

“La Alianza del Pacífico es un arma más del imperio basada en tratados de libre comercio, pero nuestro interés es hacer un tratado de integración entre nosotros. Siempre buscando la independencia económica y no al contrario”, afirmó la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, quien participó del debate interparlamentario.

Uno de los debates del foro, creado por el Partido de los Trabajadores (PT) del ex presidente Luiz Lula da Silva en 1990 para agrupar a la izquierda continental, contará mañana con la presencia del presidente boliviano, Evo Morales. Ayer se discutió si la integración afecta o no a los procesos democráticos progresistas.         

DATOS

El sueño de América Latina y el Caribe de alcanzar la total integración estará siempre en peligro mientras exista  colonialismo, aseguró el delegado puertorriqueño al XIX Foro de Sao Paulo, Jorge Enríquez.

No solo se trata de la causa del pueblo boricua sino también el caso argentino de Las Malvinas, y de islas del Caribe, como Guadalupe y Martinica, declaró Enríquez.

La situación
de Puerto Rico es emblemática pues primero fue colonia de la corona española y luego de Estados Unidos, y mientras este problema no se solucione la integración continental realmente estará en peligro, aseguró el delegado.

Puerto Rico -aseguró Enríquez- es un portaaviones situado en el Caribe, que amenaza a Cuba y Venezuela. PL
Al respecto el  senador Roberto Conde, del Frente Amplio de Uruguay, dijo que “si fracasa nuestra integración se debilitan nuestros procesos democráticos”. “Hemos logrado mayorías, pero no hegemonías”, añadió. Él coincidió con el diputado paraguayo del Parlamento del Mercosur, Ricardo Canese, quien aseguró que su país  está siendo empujado por EE.UU. hacia la Alianza del Pacífico.

Según Canese, el presidente electo Horacio Cartes, que asumirá en dos semanas, se resiste “por presiones de Estados Unidos” a aceptar el regreso al Mercosur por estar Venezuela en la presidencia pro témpore del bloque.

Cartes, según Canese, apoyó el “golpe” contra el presidente Fernando Lugo, destituido por el Congreso en un juicio político exprés. “Tenemos el derecho a sospechar que todo estuvo fríamente calculado, la caída de Lugo, querer salir del Mercosur. Cartes está muy presionado por Estados Unidos para que deje el Mercosur y salte a la Alianza del Pacífico”, dijo  el diputado reconocido por su actuación en la negociación del contrato con Brasil de la central hidroeléctrica binacional de Itaipú.

Otro asunto que ocupó el debate lo anticipó Rivadeneira. La jefa parlamentaria dijo que llevaba al Foro de Sao Paulo una de las mayores banderas de la gestión del presidente Rafael Correa. “Venimos a compartir la Ley de Comunicación de Ecuador, que involucra lo que hemos llamado ‘linchamiento mediático’, y  a poner sobre el tapete la lucha mediática que se está dando en muchos lugares de América Latina”, dijo.

En la misma línea el argentino Jorge Drkos, del Frente Grande, que participó de la Ley de Medios de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, señaló que “hemos logrado que la información no sea propiedad de pocos, sino un bien de todos porque los medios son un brazo de la oposición de derecha en nuestro país y en otros”.

En Brasil, sectores del PT como el diputado Doctor Rosinha y Valter Pomar, secretario general del Foro de Sao Paulo, reclaman que la presidenta Dilma Rousseff realice una ley de radiodifusión que reemplace a la de 1962, iniciativa resistida por los grandes grupos como TV Globo.

El domingo pasado, Rousseff indicó  que una reforma de la comunicación “no abarcaría asuntos de contenido sino de negocio”, en referencia a supuestos monopolios y a la propiedad cruzada.

También acudieron posiciones contradictorias de un mismo país, como  México. Dirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se presentaron divididos: los que apoyan el pacto para la mesa de diálogo con el presidente Enrique Peña Nieto y los que prefieren una oposición más furibunda.

Por ejemplo, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados de México, Aleida Ruiz, expresó su “sorpresa” porque el fallecido presidente Hugo Chávez el año pasado celebró el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano al poder. “El PRI está haciendo una recomposición en las relaciones con América Latina y nosotros estamos remando contra la corriente del sistema”, aseguró.

Cuando se preparaban las reuniones del Foro de Sao Paulo en el centro de la capital paulista, el miércoles, un grupo de neofascistas agredió a  un conjunto de militantes de izquierda en un bar ubicado al lado del hotel donde se realizan las deliberaciones.

EL MODELO SE HA AGOTADO, AFIRMA EL PT

El secretario ejecutivo del Foro de Sao Paulo, Valter Pomar, instó  a los Gobiernos progresistas de América Latina a “avanzar hacia la izquierda” para contener el “agotamiento” de un modelo que permitió reducir la pobreza, pero está amenazado por la crisis global y la “reacción” de la derecha. “El agotamiento es relativo”, pero es visible en varios sentidos, dijo Pomar, del Partido de los Trabajadores (PT).

Según Pomar, “por un lado se agotó” el modelo de distribución de renta entre los más pobres, aunque “resultó mucho más exitoso de lo que podía ser”, y también “se agotó en el sentido de que generó fuerzas sociales que desean más de lo que recibieron hasta ahora”.

Aludió así a las recientes y masivas manifestaciones en Brasil, un país que en la última década, bajo el Gobierno del PT, ha sacado a unas 40 millones de personas de la pobreza, pero mantiene inmensas desigualdades sociales y ha generado una “nueva clase media” que exige mejores servicios y lo hace ocupando las calles con protestas.

También consideró que el “agotamiento” del modelo se debe a que “las clases dominantes tienen una tolerancia cada vez menor frente a las experiencias de distribución de renta” y han empezado a alentar una “reacción”, que apela a métodos “antidemocráticos”. (EFE)

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