Encriptación de datos afianza la soberanía de Estados pequeños

21 de julio de 2013 - 00:00

Las denuncias y la alerta mundial van en aumento. Bastó con que un individuo, Edward Snowden, (experto en el tema) revelara datos para que se encendieran las alarmas. Los Estados -grandes y pequeños- están preocupados al saber que Estados Unidos y naciones aliadas como Alemania han instalado sistemas de espionaje a todo nivel.

La vigilancia masiva del 99% de las telecomunicaciones que ocurren en Ecuador y en Latinoamérica, mediante la interceptación de los cables de fibra óptica que conectan a internet, es un problema geopolítico, según el creador del portal WikiLeaks, Julian Assange, en un artículo publicado el 9 de julio en el periódico inglés The Guardian.

“Cada día, cientos de millones de mensajes del continente latinoamericano son devorados por las agencias de espionaje de EE.UU. y guardados en depósitos del tamaño de ciudades pequeñas”, escribe Assange en The Guardian. Esto, según el periodista asilado en la Embajada de Ecuador en Londres, hace vulnerable a la región y, sobre todo, a sus ciudadanos.

En un video del 2007, el presidente Rafael Correa ya mostraba su preocupación por el tema. “Es necesario que todos adoptemos, tanto a nivel público como privado, el software libre, de esa manera garantizaremos la soberanía de nuestros Estados (...), este es un importante paso para la integración y la liberación de América Latina”, advertía el Mandatario a pocos meses de su llegada a Carondelet. Al año siguiente emitió un decreto para que este sistema se implementara en toda su administración.

Software libre se refiere a programas para computadoras o teléfonos móviles que se pueden compartir libremente, saber cómo están hechos y poder modificarlos. El hecho de saber cómo están hechos permite que no hayan “puertas traseras” que den paso al espionaje.

La posibilidad de modificar el código fuente del software libre permite también que los usuarios incorporen la encriptación (que es un sistema de códigos matemáticos que no permiten acceder a la información). Un correo, un SMS (mensajes de texto), un chat encriptado solo puede ser leído por las personas involucradas en la comunicación.

La Asociación de Software Libre de Ecuador, en una carta abierta de febrero del 2013, afirma que “no existen resultados claros del proceso de implementación de software libre en el país”. Rafael Bonifaz es activista ecuatoriano de software libre; en 2008 trabajó en la Subsecretaría Nacional de Tecnologías de la Información. El especialista sostiene que aunque sí se usa el software libre en estamentos de gobierno, su adopción no ha llegado al nivel que hubiera querido ver. “El principal problema ha sido de comunicación. En general, la gente no entiende que el software libre nos permite apropiarnos de la tecnología y caminar hacia la soberanía.

Una vez que la gente entienda por qué es importante el software libre, va a estar dispuesta a afrontar las incomodidades que conlleva aprender a usar algo nuevo”.

El Software libre permite a los usuarios codificar los datos que se transmiten a través de Internet

Bonifaz va un poco más allá y reconoce que la falta de adopción de estas tecnologías ya le ha pasado factura a Ecuador. “Si fueramos un territorio de software libre, habríamos sido mucho menos vulnerables a los programas de espionaje”. 

Jacob Appelbaum, uno de los hackers más afamados que ha dedicado sus esfuerzos a introducir métodos de criptografía a través del software libre, como el proyecto Tor y el chat OTR (“off the record”), manifiesta que en muchos países no se apoya la criptografía porque los gobiernos se “benefician” de esas redes inseguras. 

En Ecuador las autoridades han aclarado que solo se interceptan comunicaciones cuando hay un dictamen de un juez y en casos específicamente vinculados a crímenes como secuestro y narcotráfico. Pero para Appelbaum esto no soluciona el problema: “Lo que vemos es que la confianza que ponemos en los reglamentos que gobiernan el sistema de telecomunicaciones es una falsa confianza. Los reglamentos han fallado a escala planetaria. Los EE.UU. tienen una capacidad única de usar, almacenar y manipular datos adquiridos del espionaje”.

Por ejemplo, Ecuador no podrá reglamentar lo que hace EE.UU., según Appelbaum; pero sí puede usar la encriptación para protegerse a nivel de redes y de servidores locales.

Julian Assange enfatiza en lo mismo: la criptografía puede definir el destino de un continente que busca la autodeterminación. Aunque la encriptación sirve para proteger a un ciudadano de la “tiranía del Estado”, también puede proteger a pequeños Estados de la “tiranía del imperio”, concluye Assange en su artículo.

Para Bonifaz hay pasos básicos que Ecuador debe tomar para proteger sus comunicaciones.
“Ecuador tiene que encriptar sus comunicaciones con software libre. Lo primero que tenemos que entender los ciudadanos es que esto no es un tema de espionaje hacia gobiernos, sino hacia todos los ciudadanos que usan internet”, dice.

“El primer paso que deberíamos dar son campañas de sensibilización a través de medios de comunicación hacia la ciudadanía sobre el problema en el que nos encontramos. La ciudadanía debería aprender qué es el software libre, la privacidad y la criptografía, y cómo utilizar estas herramientas para comunicarnos de forma segura”, aconseja el especialista.

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