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El lugar estuvo cerrado 119 días por la emergencia

La reapertura del Parque Cotopaxi activa negocios

Las visitas de turistas nacionales y extranjeros al entorno natural mantenían la actividad comercial del sector. FOTO: DANIEL MOLINEROS / El TELÉGRAFO
Las visitas de turistas nacionales y extranjeros al entorno natural mantenían la actividad comercial del sector. FOTO: DANIEL MOLINEROS / El TELÉGRAFO
13 de diciembre de 2015 - 00:00 - Redacción Actualidad

Paulina Iza es una mujer multifacética. No solo porque es madre y cumple con los quehaceres, sino porque también se dedica a la venta de víveres y, además, es una ‘guía turística de combate’.

Esta mujer de 28 años es habitante del sector de Santa Rita, ubicado en la provincia de Cotopaxi. En la comunidad habitan alrededor de 300 personas que en su mayoría se dedican a la agricultura.

Hace 3 años Paulina integra la Asociación de Guías de Cotopaxi, conformada por 40 personas.   

“Es bonito ayudar a los gringuitos a que lleguen a la montaña. Me gusta verlos cómo se sorprenden cuando ven el campo”, comentó la mujer, quien además está a cargo de una tienda, ubicada a 20 kilómetros del parque Cotopaxi.

El pasado jueves, la comerciante conoció que el Parque Nacional Cotopaxi abrirá nuevamente sus puertas, luego de permanecer cerrado por 119 días, tras la declaratoria de emergencia emitida por el Ministerio Coordinador de Seguridad.

El anuncio lo hizo el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) y luego fue ratificado por el presidente Rafael Correa.

La noticia causó alivio en la guía, quien reconoció que el cierre generó pérdidas en los negocios del lugar.

Ejemplo de ello fue que en agosto pasado se cerró un centro de operación turística para coordinar viajes con los visitantes nacionales y extranjeros. Luego de ello, se abrió la tienda en la que atiende Paulina.

El pasado jueves, los delegados de la Asociación de Guías de Cotopaxi fueron reunidos por representantes del Ministerio Coordinador de Seguridad y de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR). En el lugar, guías turísticos conocieron que, si bien pueden dedicarse a su actividad económica, también tendrán que tomar algunos recaudos, entre ellos firmar una hoja de descargo para deslindar responsabilidades. Los guías, además, tendrán que exigir a los visitantes un kit volcánico (bufanda, gafas, mascarilla, guantes) y un botiquín.

El recorrido turístico por los alrededores del nevado también se modificó. Antes de la declaratoria se realizaban caminatas por Limpio Pungo, los senderos de El Páramo y se llegaba hasta el refugio José Rivas. Además, se incursionaba por las cercanías del cráter. Ahora los usuarios solo podrán realizar caminatas por senderos autorizados, ciclismo y cabalgatas.

Miguel Sánchez, representante del Ministerio del Ambiente, explicó que la decisión de levantar esta disposición se efectuó luego de un monitoreo y seguimiento del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, que determinó que la actividad del coloso se redujo al punto de que se pueden realizar visitas controladas.

Paulina, al igual que el resto de sus compañeros, indicó que estarán pendientes en retomar su actividad. En su mayoría asisten a personas originarias de Suiza, España, Francia y Estados Unidos.  

Comerciantes se alistan

Los negocios también volverán a activarse tras la disposición. Esa es la expectativa de Sebastiana Guanoluisa, propietaria de  la bodega Víveres El Volcán, ubicada a 10 kilómetros antes de llegar al parque.

El pasado viernes, la comerciante  sacó las estanterías para colocar papas y yucas fritas. También acomodó una vitrina para artículos de limpieza que vende a los visitantes.

La mujer aseguró que todavía no ha recibido una notificación por escrito, pero un grupo de guardaparques anunció la buena nueva.

Ella indicó que, antes de que se prohibieran los recorridos, en temporada alta, sus ventas alcanzaban los $ 1.000. Entre agosto y la primera semana de diciembre sus ingresos no superaban los $ 20.

En los exteriores del parque nacional también hay expectativa. Martha Vega, integrante de la Asociación Pintura Indígena de Tigua, que cuenta con 18 miembros, reconoció que hubo una notoria baja en las ventas. La asociación distribuye  ponchos, sacos, gorros, sombreros, bufandas y recuerdos de lana, como pulseras y llaveros.

El pasado viernes, la mujer también puso a punto su local. Apiló los gorros de lana por tamaños y colores. “Esperamos que vengan los turistas este fin de semana”.

Otro local que redujo sus ganancias debido a la actividad sísmica del nevado fue la hostería Tambopaxi, que funciona hace 15 años y que se encuentra en zona de lahares. Un total de 14 familias se beneficia con este negocio.

Gustavo Changoluisa, administrador del lugar, reconoció que es  una satisfacción volver a sus labores cotidianas. En temporada alta se hospedaban alrededor de 50 personas y para servicio de alimentación llegaban hasta 60 turistas.

El empleado dijo que se pondrán en contacto con alrededor de 40 agencias turísticas -con las que operaban anteriormente- para reactivar las visitas. Los paquetes contemplarán caminatas y almuerzos. (I)

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