De la mano de Sixto y Dahik la derecha ortodoxa se abre de LFC

30 de enero de 2013 00:00

Los comicios generales de 1992 dieron como ganadores a Sixto Durán Ballén y Alberto Dahik, candidatos de los partidos Unidad Republicana (PUR) y Conservador (PC). Estos resultados supusieron el retorno de la derecha, luego de un paréntesis de cuatro años del gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja Cevallos.

La derecha corrió en estos sufragios con dos candidatos, Jaime Nebot y Sixto Durán, debido a que este último se desafilió del PSC y formó un nuevo partido -el PUR-, luego de que Nebot (favorito de León Febres Cordero) ganara las  elecciones internas de esa agrupación para elegir candidato presidencial para la campaña de 1992.

Sectores de la derecha adversos al líder socialcristiano promovieron las candidaturas de Durán Ballén y del conservador Alberto Dahik, ex ministro de Economía de Febres Cordero. Dahik era considerado un neoliberal ortodoxo, con ideas extremas, a tal punto que hasta el propio líder socialcristiano se refirió a él como “terrorista económico”, según algunos diarios de la época.

En la primera vuelta estuvieron agrupaciones ya conocidas como la Izquierda Democrática, la Democracia Popular, Socialista, CFP, y hasta nuevas como el partido Assad Bucaram (PAB), pero los porcentajes obtenidos en votos han quedado para la historia como reflejo de la crisis en que se debatían, excepto el PRE, que alcanzó el 21% detrás de los ganadores.

En el legislativo, Liberación Nacional, un grupo recién formado, se estrenó con un diputado. La segunda vuelta se dirimió entonces entre dos candidatos de la misma tendencia.

Ni bien se posesionó, el binomio ganador declaró que el gobierno anterior le había entregado un país casi en bancarrota y que para salvarlo era necesario tomar medidas económicas muy duras. El Continental fue el primer banco que quebró como prólogo de la crisis social, política y económica que viviría el país en 1999.

EL NEOLIBERALISMO MÁS RANCIO PONE LAS BASES PARA EL FERIADO

Sixto Durán Ballén y todo su aparato “ideológico” se instalan en Carondelet con un solo propósito: hacer carne en Ecuador el consenso de Washington. En adelante, ni la guerra del Cenepa podrá frenar la política a favor de la banca, la empresa privada y la oligarquía, que devendrá en el feriado bancario de 1999.

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