Grandes plumas: José Vicente Trujillo

- 20 de enero de 2019 - 00:00
EL TELÉGRAFO, Guayaquil, febrero de 1944, edición conmemorativa por aniversario

El representante de los trabajadores en la jornada de noviembre de 1922, nació en Esmeraldas el 15 de septiembre de 1889. Su vida la enfocó hacia los sectores populares, militó en el Partido Liberal Radical Ecuatoriano y colaboró para EL TELÉGRAFO. Fue gobernador, ministro de Gobierno, embajador en las Naciones Unidas, también aspiró a la Presidencia de la República. Falleció el 27 de mayo de 1970.

CUESTIONES INTERNACIONALES
Los estadistas de América Latina comprendieron, desde fines del siglo pasado, que había llegado la hora de estructurar una nueva organización internacional para los pueblos de nuestro continente.

Las conferencias que las repúblicas americanas iniciaron en Washington, en 1889, fueron desenvolviendo el pensamiento de la unidad de conciencia entre los pueblos del hemisferio occidental, que tienen problemas semejantes, necesidades análogas y un idéntico destino histórico.

En los primeros momentos era natural que estas reuniones pecaran por su falta de confianza, por ausencia de mutua comprensión, dadas las situaciones que ordinariamente se crean cuando los pueblos débiles se sientan en mesa redonda con los fuertes. Y era natural, también como una consecuencia del desarrollo económico logrado por los EE.UU.

Algo más del personaje

La gesta del 15 de noviembre de 1922 y José V. Trujillo

Los obreros de Guayaquil, en horas de la mañana, se reunieron en la central. Los dirigentes nombraron diferentes comisiones para que se movilicen a los diferentes puntos de la ciudad y se cumpla con las medidas acordadas del paro.

Por su parte, los empresarios de la Energía Eléctrica solicitaron a un grupo de técnicos italianos se encarguen de generar electricidad ante los acontecimientos. Los trabajadores de la central solicitaron estar presentes, porque ellos dejaron la empresa en buen estado y al manejarla personas no conocedoras del tema podían ocasionar no solo un daño a las maquinarias, sino también un gran incendio.

Posterior a este evento la Policía capturó a algunas personas, las  apresó y las llevó al cuartel de la calle Cuenca. Los maleantes estaban saqueando los locales céntricos, infiltrándose en medio del terror de los trabajadores.

Los síndicos del movimiento obrero: Carlos Puig Vilazar y José Vicente Trujillo, fueron detenidos. Se calcula que hasta ese momento la cifra de personas fallecidas llegó a 300.  (I)                      

                   

Edición de la mañana de EL TELÉGRAFO, del viernes 17 de noviembre de 1922.

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