El festejo agrícola tiene más de 30 años de tradición

Juntas del Pacífico se prepara para su tradicional Feria de las Ciruelas

- 28 de octubre de 2017 - 00:00
Los comuneros realizan las labores de cosecha de 06:00 hasta las 12:00. Lo recolectado se almacena en gavetas con capacidad para 1.000 unidades.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

En la comuna del cantón Santa Elena, a pocos kilómetros de Guayaquil, se realiza del 1 al 3 de noviembre un evento en donde ofertan todos los manjares que se elaboran con esta fruta.

Santa Elena.-

Llegar a la comuna Juntas del Pacífico no es nada fácil. No porque el camino sea intrincado, sino porque el estado de sus vías pide atención y de manera urgente.

Juntas —como la llaman para ahorrar tiempo— se encuentra 110 kilómetros al sur de la cabecera cantonal Santa Elena, a la cual pertenece desde hace 10 años. Para llegar desde Guayaquil se ingresa por una ruta secundaria ubicada en el kilómetro 30 de la vía a la Costa, y desde aquí unos 40 minutos tierra adentro.

A los pocos kilómetros del recorrido la situación ya se vuelve complicada. Volquetas y maquinaria pesada han iniciado los primeros trabajos de compactación y acondicionamiento de la vía. Sin embargo, los comuneros se muestran preocupados, pues la temporada de lluvias está cerca y amenaza con retrasar o incluso condenar la obra al fracaso.

Al llegar al pueblo, el turista se puede dar cuenta inmediatamente por qué esta localidad se ha ganado la denominación de la ‘capital de la ciruela’. La fruta se comercializa en cantidades superlativas. Incluso, si se anima a charlar con los habitantes, hay gran posibilidad que la conversación termine con un puñado del fruto en sus manos, cortesía del agricultor.

Stalin Tomalá, expresidente de la Junta Comunal, explica que en el sector hay aproximadamente 2.700 hectáreas destinadas exclusivamente al cultivo de la ciruela y que esta actividad constituye la fuente de ingreso más importante de los habitantes.

Menciona que en sus inicios la ciruela más que una fuente de ganancias era un instrumento de trueque. “Los primeros comuneros se dedicaron a sembrar para la subsistencia e intercambio. Por ejemplo, iban a Atahualpa, ‘la capital del mueble’, y cambiaban una caja por una silla; iban a Anconcito que es pueblo pesquero y cambiaban por pescado. A medida que los cultivos se fueron expandiendo, se empezó a comercializar hasta que el producto fue ganando la fama que tiene ahora”.

Landívar Borbor ha dedicado 47 de sus 67 años al cultivo, cosecha y comercialización de esta fruta tropical. Heredó el oficio de su padre. Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Organizan el certamen

Al recorrer los terrenos y fincas que rodean el centro de Juntas lo único que se puede observar son los sembríos de ciruela.

A pesar de la abrumadora cantidad del producto, los comuneros se muestran contrariados porque la cosecha está retrasada. “Es una fruta de clima seco, mientras menos lluvias, más rápido y grande crece. Este año hubo bastantes aguaceros, eso tiene demorada varias semanas la cosecha”, detalló Landívar Borbor, propietario de dos hectáreas de ciruelos, mientras descansa a la sombra de un árbol con las dos cajas que logró recolectar y muestra con cierta decepción.

Con todo y retrasos, los comuneros están confiados en que el producto estará en su punto para el inicio de la Feria de la Ciruela, que se realiza año a año del 1 al 3 de noviembre, y a la cual se espera que —al igual que el año pasado— acudan alrededor de 5.000 personas y se vendan unas 20.000 cajas.

En la feria se ofrecen los productos a precios especiales. La caja de 700 unidades se vende en $ 4, la gaveta de 1.000 a $ 5. También se ofertan derivados como mermeladas, licores, vinos, helados, jugos, dulces, entre otros manjares.

Don Primitivo Salinas es un comunero que además de la recolección, se dedica a la elaboración de productos basados en la ciruela.

Recuerda que gracias a una conexión con técnicos de la Universidad Tecnológica Equinoccial, tuvo la oportunidad de capacitarse en elaboración industrial de los derivados y con los conocimientos adquiridos se animó a instalar en su casa una cocina en la que, junto a su madre, produce mermeladas, licores y vinos. “Aprendimos la manera correcta de procesarla, cómo cocinarla para la mermelada, cómo almacenarla adecuadamente para la fermentación de vino y licor, y cómo añadir preservantes para que se mantenga fresca por mucho tiempo”, indicó.

Tomalá pondera que durante la feria no solo se venden productos, sino que “también se elige a la Reina de la Ciruela, hay orquestas en vivo, degustaciones, concurso de la ciruela más grande y la mermelada más sabrosa”, entre otras actividades.

Mejores vías, el mayor anhelo

Basta darse una vuelta por las calles para entender por qué los comuneros reclaman obras viales. Es que, a parte de la calle principal, el resto son caminos polvorientos que con la lluvia se tornan intransitables y focos de reproducción de vectores.

Antolín Lino se queja de que “las autoridades solo vienen en época de campaña. “Somos un pueblo que vive del comercio, si cuando llueve los caminos quedan impasables, cómo vamos a llevar o van a venir a comprarnos. Quedamos incomunicados, los niños no pueden ir a la escuela y las calles se transforman en posas gigantes que se llenan de mosquitos”. (I)

Doña Isidra Rivera, en una rústica cocina, elabora productos derivados de la ciruela como mermelada, licor y vino. Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

DATOS

Juntas del Pacífico es un conglomerado de 6 recintos, ubicados en la zona de Limonal-Cerecita (provincia del Guayas) y, de la parroquia Julio Moreno (provincia de Santa Elena).

Tres tipos de ciruela se cultivan en Juntas del Pacífico: morada, amarilla y castilla. La primera es la común, la segunda se produce solo para consumo interno por su menor volumen de producción.

La ciruela castilla presenta un tamaño mucho menor al de las otras especies pero un sabor más intenso. Por su reducida talla se utiliza mayormente para elaborar productos derivados.

La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) representa el principal peligro para los ciruelos. Se alimenta de la fruta en desarrollo, dañándola y mermando la capacidad de producción. Los campesinos la combaten permanentemente. (I)

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