Raíces de luz eterna, la memoria a un árbol que no encuentra sombra 

26 de julio 19:17

"Raíces de luz eterna", la instalación recientemente inaugurada por el Municipio de Guayaquil, se encuentra en el centro de la diana. La obra considerada como provocadora lleva cinco días en escena y ya reúne a detractores y partidarios que ven en sus figuras, que emulan cuerpos soterrados bajo una lámina de vidrio, arte y horror.  

Observada desde cualquier ángulo, la pieza parece una fosa común, y fosa es una palabra proscrita en la actual coyuntura guayaquileña porque su figura planeó durante los meses de marzo y abril  como ave carroñera por las apesadumbradas cabezas porteñas que no terminaban de asimilar una muerte y sobrevenía otra y otra...  Lo más perturbador es que sobre esa aparente fosa se puede caminar. 

La idea de la obra, encargo de la Alcaldía de Guayaquil, "fue crear un punto de atracción turística en una importante zona comercial de la ciudad" (calles Rumichaca y Luque), según palabras de la alcaldesa Cynthia Viteri, quien se vio abocada a hablar para despejar las dudas sobre el espíritu de la instalación. 

Las críticas sobre lo que evoca  "Raíces de luz eterna", sin embargo, no han cesado, de ahí que la funcionaria ha tenido que contar una anécdota de la que nadie estaba al tanto, solamente unas cuántas cámaras: en el mes de octubre del año pasado (2019 ), producto de las movilizaciones, un manifestante se aferró con ira a un árbol y lo arrancó de un tajo, dejando sus raíces indemnes. 

Kuni Sáez, crítica de arte, refiere que la instalación parece un osario pero que además le evoca las excavaciones con los cuerpos de las víctimas de la erupción del Vesubio en Pompeya.  

"El arte no tiene que ser o reflejar todo lo agradable, se puede transmitir a través de lo feo. Existe el arte absurdo, que lo único que quiere a lo mejor es provocar. El arte no está muchas veces para entenderlo sino para sentirlo: no entiendo el canto de los pájaros ni los kanjis japoneses pero me pueden llegar a gustar. El arte no es solamente expresión, que también, ni solamente un acto de comunicación o mensaje, que también, tiene que haber algo más".   

Para el folclorista, escritor e historiador Wilman Ordóñez, esta obra "no es más que el reflejo de un desorden psicosocial y esquizofrénico al que durante los últimos 30 años ha llevado el socialcristianismo a los guayaquileños. Es una mirada retorcida y patológica de los problemas sociales, humanos y vitales de lesa deshumanización y falta de criterio estético y de sensibilidad urbanística que, por otro lado, aúpa e impulsa esa lógica morbosa y exterminista de los seres humanos a la que debemos resistirnos, aún cuando la administración actual lo haga inconscientemente y no sea intencional".

El artista plástico encargado de esculpir la instalación, Fabricio Valverde, quiso representar la anécdota del árbol instalando lo que parecen ser cuerpos, anudados con raíces bajo una urna cuya superficie transparente permite indefectiblemente observar su trabajo.  

El objetivo de la pieza es fomentar el respeto por la vida y por la naturaleza, insistió la alcaldesa de la ciudad, quien matizó mediante un comunicado que "Raíces de luz eterna" invita a pensar "en nuestras raíces y tradiciones, al mismo tiempo que nos motiva a continuar nuestro legado histórico de coraje y fortaleza". 

En España, manifiesta Kuni, "la presidenta del Ayuntamiento de Madrid, Isabel Ayuso, encargó un monumento para recordar a las víctimas de la pandemia, pero la presión popular hizo que la escondiera. Era horrorosa". 

¿Escondemos el arte cuando es cruel? ¿Y los museos del Holocausto?  Los museos del Holocausto no tienen un valor artístico, tienen un valor histórico, muchísimo, pero son museos, de modo que no están en la calle, sostiene Kuni.   

Fernanda Carrera, académica y activista por los derechos humanos se pronunció sobre la obra en Twitter: "El arte no está para decorar, recordarte cosas bonitas y hacerte feliz. Si buscas eso cómprate una torta de chocolate. Con obvias diferencias, al Guernica no le resta valor como obra de arte el representar el horror". 

Esta obra, que presume de realista, debería ser exhibida en una muestra, museo o galería, agrega Ordóñez, no en el lugar donde se percibe hoy en día la nostalgia de la pérdida y la tristeza de la incertidumbre. "Si quieren hacer una obra que honre a los fallecidos deberían construir un memorial vertical en mármol en algún lugar del malecón o del cementerio. Yo apuesto por un Municipio que ha abierto los cafés como debe ser en toda ciudad-puerto (como fue en los inicios de la República hasta los 70), eso es plausible y ojalá continúe. Y este espaldarazo hay que darle hoy a la alcaldía, pero hacer una cripta pública en el piso por donde camina apresurada la gente es fomentar una permanente oda al drama, a lo trágico, a la muerte". 

En España, manifiesta Kuni, critican cada día el arte urbano, "es un debate continuo, pero claro tiene que ver con el gusto y para gustos hay colores. Si la obra te mueve algo es arte, pero eso no quita que una instalación sea de mal gusto, de ahí que pueda gustar a unos y disgustar a otros". 

"Raíces de luz eterna" es la memoria a un árbol que aún no encuentra sombra porque quizá la necesidad de lo incómodo siempre encuentra asidero en el arte.  (I)

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