Molestias por corte imprevisto de agua

01 de junio de 2012 - 00:00

La suspensión del servicio de agua potable en varios sectores de la urbe, que comenzó en la tarde del miércoles, concluyó ayer, tras 22 horas, cuando terminaron los trabajos de reparación del acueducto de 1.800 mm de diámetro que pasa por el km 13 de la vía a Daule, a la altura de la ciudadela Montebello.

En este sector, uno de los robots smart ball de Interagua detectó una fuga que obligó a la restricción no programada de agua a casi el 40% del cantón.

A las 13:30 de ayer la vocera de la entidad, Ilfn Florsheim, a través de su cuenta de Twitter, notificó que el centro y sur de la ciudad fueron los primeros lugares en donde el servicio volvió.

Sin embargo, mientras duró el corte, varios usuarios se sintieron afectados porque la notificación de última hora de la novedad, a través de los medios de comunicación, les dio poco tiempo para abastecerse con reservorios del líquido.

En algunos casos ni siquiera sabían del corte, por lo que se debió recurrir a acciones emergentes, sin agua. Washington Hernández, quien habita en Las Orquídeas por más de dos décadas, se mostró molesto por el imprevisto debido a que su madre está enferma y no tenía dónde almacenar agua.

“Es fastidioso ver cómo se ponen estrictos con los cobros mientras cortan el servicio a cada rato... y a ellos (Interagua) quién los sanciona por estos percances”, manifestó Hernández.

En Samanes, la sorpresiva interrupción del agua afectó también las labores de un consultorio dental, coadministrado por Elba Jiménez, habitante del sector.

Elba desconocía en qué momento se restablecería la circulación de agua por las tuberías y “rezó” porque no se prolongara muchas  horas. “Aquí ya me quedé hasta sin el agua que alcancé a coger... creo que si estos cortes se prolongan me tocará irme donde una hermana en otra ciudad”, afirmó Jiménez.

En Bastión Popular, varios moradores procuraron abastecerse de reservas de agua comprando tanto a tanqueros como a los expendedores de botellones del líquido.

José Pilay, quien lleva casi tres década viviendo en esta zona, además del tanque de agua que llenó antes del corte,  compró dos botellones  para tomar y cocinar. “Por los 60 dólares que me salen en la planilla debería recibir un mejor servicio”, sentenció Pilay.

Según un informe realizado por el Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, en octubre del año pasado, por entonces existían más de 560 kilómetros de tubería en mal estado, de 400 a 2.000 mililitros de capacidad, que producirían varios inconvenientes con el servicio en el futuro.  

El mismo documento señala que estas falencias ocasionan diariamente el 62% de fuga del líquido, en distintos puntos de la ciudad.

Alfredo Carrasco, presidente del Observatorio, indicó que la conclusión del estudio fue entregada, en octubre del año pasado, a las entidades responsables del servicio (Municipio, Ecapag e Interagua) y hasta la fecha no se ha recibido contestación al respecto.

“Además, esto provoca la contaminación del recorrido del agua con heces fecales, porque hay cientos de miles de huecos y roturas en la red”, afirmó Carrasco.

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