Pasó del bosque natural a los suelos del cantón

La pitahaya, un ícono de desarrollo de Palora (Infografía)

- 11 de enero de 2015 - 00:00

Pasó del bosque natural a los suelos del cantón

La pitahaya es una planta endémica que, por iniciativa de los agricultores, pasó del bosque natural a los suelos de Palora. De esa manera se ha convertido en el ícono de desarrollo de ese cantón de la provincia de Morona Santiago.  

Así lo resume Wilson Rivadeneira, técnico del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap).

Él detalla que para el desarrollo de su cultivo se requiere un suelo con buen drenaje (libre de fango y de agua), con abundante materia orgánica y permanentes controles fitosanitarios para eliminar plagas y enfermedades. Todo esto acompañado de una adecuada temperatura y luminosidad: “Condiciones que la zona de Palora tiene de sobra”.

Félix Zavala, uno de los primeros productores de pitahaya, indica que inicialmente cultivaron la fruta sin ningún conocimiento. Tomaron plantas que crecían en estado silvestre.

Luego, los gajos (esquejes) eran sembrados en áreas previamente deforestadas. Inmediatamente, debían acompañarlas de tutores (maderos que se ubican junto a las especies como soporte de crecimiento), con el fin de conseguir un eje erecto y robusto, que acompañado de constantes fertilizaciones y controles fitosanitarios dieran origen a frutos de calidad.

Complementariamente, añade Zavala, hay que hacer anclajes utilizando postes de madera dura o de cemento para templar cables que soporten los tallos y frutos de la plantación.

No obstante, hay varios problemas que obligan a realizar periódicos controles de plagas (muruja, pájaros, ácaros, nematodos, caracoles y babosas). También, de enfermedades de tipo bacteriano. Para Wilson Rivadeneira, en cierto modo, esas medidas encarecen los cultivos.

La inversión estimada en una hectárea puede llegar a los $ 32 mil dólares. En ese espacio se producirían alrededor de 10 toneladas por año. El precio promedio del kilo está en los $ 2,50. La producción empieza a los dos años de siembra.

El técnico expresa que hasta hace poco, pese a sus bondades medicinales, fue difícil la comercialización de la fruta porque se desconocía su existencia en el mercado.  

Ambato y Quito captan la fruta a gran escala; mientras que Cuenca y Guayaquil lo hacen en menor proporción a nivel nacional. Fuera del país, se ha logrado con dificultad  insertar a la pitahaya en la Unión Europea y Asia.

Aunque la pitahaya paloreña es única por su tamaño, textura, sabor, dureza y perecibilidad, no está libre de competir en el mercado con otras procedentes del noroccidente de Pichincha y Caluma, en la zona costera de la provincia de Bolívar.

Según Rivadeneira, estudios realizados revelan que, por el contenido de zinc y aluminio, vitaminas B y C, aceites esenciales y elevado grado brix (nivel de concentración de azúcar), la fruta es una cápsula medicinal. “Favorece el desarrollo intelectual y el equilibrio en el funcionamiento cardiaco, digestivo y respiratorio”.

LA ESPECIE EN NÚMERO

Costo: la producción de una hectárea de cultivo puede llegar a los $ 32.000.

Producción: se pueden conseguir 10 toneladas por hectárea durante un año.

Precios: el costo por kilo en temporada buena llega a $ 5 y en baja varía de $ 2.50 a $ 3.50. Una fruta vale entre $ 0.80 y $ 1,50.

Exportación: 12 toneladas en 3 semanas a Singapur y Hong Kong, según el Magap.

Características: el 90 % de la fruta está compuesto de agua y es rica en hierro, calcio y fósforo.   

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