El río Guayas y la variedad gastronómica son parte de la identidad

Guayaquil es la musa inspiradora de cantantes

- 23 de julio de 2016 - 00:00
Desde un rincón del cerro del Carmen, Napolitano mira la ciudad y le canta.
Cortesía: UCSG

El guayaquileño Carlos Rubira y el orense Lauro Dávila también le han escrito canciones a la ciudad.

El exilio le generó un ramo de nostalgias que incidieron en sus creaciones. El trovador urbano Guillermo Mosquera ya había decidido hacer su vida fuera del país, pero la distancia le hacía recordar el olor de las calles.

El hombre en destierro extrañaba esas cosas típicas de Guayaquil. La gente y el calor. “Cuando se está lejos uno siente que le hace falta muchas cosas. Lo que más me golpeó fue  la comida, los amigos, el color del cielo de Guayaquil que no tiene ningún otro cielo en el mundo, todo eso me inspiró a hacer la canción “Las calles de mi ciudad”.

“Hoy despierto y la mañana se estremece por amor / es tal vez que en la ventana / se ha posado un corazón / que hoy extraña la humildad /en las calles de mi ciudad”.

Al principio no se pensó en la ciudad. Era solo su lamento por las calles que recorrió en la infancia, “por no estar compartiendo historias, anécdotas, aventuras con la gente pero después me di cuenta que estaba extrañando todo lo que representa mi ciudad”.

El hijo pródigo del manso

Napolitano es un nómada congénito y migrante perpetuo del viento, ha ido donde la música lo convoque y dijo que su “Guajira a Guayaquil” no la compuso en la ciudad.

Lo hizo en Galápagos fue la última escala de un periplo de años de andar de aquí para allá. “Me acordaba de la Boca del Pozo, de Emelec y Barcelona, de ir a pescar jaibas, bagres y corvinas en el río, nací y crecí viendo el gran Guayas. La idea fue decir lo que yo siento, del lugar en el que nací y al que pertenezco”, detalló al exaltar la sublimidad del puerto.  “Guayaquil /la bella/ Guayaquil/ la…estrella/Guayaquil/tu eres perla que surgiste del más grande e ignoto mar/ ella es la primera /del cielo y blanco celestes, ella saca su bandera con el fondo estrellado/desde el estero salado, yo le canto enmarañado”.

El cantor popular aseguró que se regresó porque ya no se enseñaba en ningún lado. “Regresé y me recibieron con un concierto grandísimo y me compré un pedazo de barranco en el cerro del Carmen”.

Napo adoptó su estilo musical por la arraigada influencia de Daniel Santos y Julio Jaramillo; de orquestas como la Blacio que marcaron una época. Que ahora estemos perdidos en una serie de corrientes musicales no significa que  hayamos extraviado nuestra identidad porque la gente siempre va a comer cangrejo, a tomar cerveza, a comerse un cebiche de concha”.

Su canción caló en todas las radios y después fue utilizada en los canales de televisión como uno de los temas insignes, de la estirpe de la ciudad. “Hace tiempo que quería / cantarle a Guayaquil / cantarle al cerro Santa Ana / y al Carmen donde nací... Desde las Peñas.”

“Tarde o temprano había que hacer alguna cosa, había que llegarle al corazón y a la apreciación de la gente. Guayaquil tiene formación sonera, sol, menestra, cangrejos y guayaberas”.

Te llamas Guayaquil

Fiel al género pop que lo ha catapultado desde su participación conjunta con David Cobo en la composición musical de la canción ícono de la selección nacional, “Quiero amanecer soñando”, el músico Pete Castillo reveló que “Te llamas Guayaquil”, nació por un pedido y la compuso en un día. “Fue anecdótico porque se estaba haciendo un disco para Guayaquil con algunas canciones de varios artistas y Daniel Sais, productor argentino, me preguntó si tenía una canción y le dije que sí para no desaprovechar la oportunidad, pero como entrábamos al estudio al siguiente día, la hice en una tarde¨.

Castillo la describe como una ciudad generosa y cálida, “estás en la palabra sincera de tu gente / y en nuestros corazones te encuentras presente /en calles, parque y plazas, en tu belleza natural /en todo lo que siento en mi alma mi ciudad está”.

Piensa que es difícil que un artista no se inspire con facilidad. “Es hospitalaria, brinda calor humano, quienes vienen de otros países afirman que lo que más les gusta es la gente, su forma de ser”.

Amigos de calle y sones

Mosquera recordó que Napolitano empezó a escribir “Guajira a Guayaquil” en su ciudad. “Es más aquí la grabamos en este estudio”, señaló al insistir que el guayaquileño es un personaje muy pintoresco, “tiene esa nota, esa viveza criolla, que no la encuentras en ninguna otra parte del Ecuador, son detalles que el artista, ya sea un escritor, un pintor o un poeta, plasma en su obra. Por eso, Guayaquil me huele a libertad, al estero salado, a encebollado, a una buena noche de rumba, a una mujer trigueña, a música y ahora me huele a arte”.

Pero Napo confesó que hubiera preferido que le den un poco más de visión al Río. “Uno tiene que pedir permiso para verlo de noche. No es que está feo el Malecón Simón Bolívar, pero hubiera preferido que se vea a pocas cuadras de distancia, porque el río es el fin y el comienzo de Guayaquil”, concluyó. (I)

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