Consumo de hasta 500 KW sólo depende del usuario

13 de junio de 2011 - 00:00

Estrella Marín, de 76 años, vive 40 años en la ciudadela Los Ceibos y cuando llegó a ese sector apenas se desarrollaba como alternativa de vivienda para las personas de altos recursos económicos: “Las invasiones que llegaron a los cerros devaluaron un poco el lugar pero aquí todavía existen hogares con todas las comodidades que el dinero puede permitir”.

Por su edad ya no trabaja. Sus tres hijos (dos empresarios y un contratista) la mantienen cerca de ellos en un lujoso apartamento ubicado en el sector este de Los Ceibos. Dos aire acondicionados, cocina eléctrica, lavadora, secadora, 10 focos (solo 3 de ellos ahorradores) son, entre otros, los aparatos de su hogar.

Pese a esto, la planilla del servicio eléctrico, en su registro de 12 meses, registra consumos que oscilan entre 361 y 511 kilovatios (KW). Con su cónyuge paga  entre 40 y 65 dólares.

Marín está al tanto del aumento de la tarifa eléctrica para quienes consuman más de 500 KW al mes. “Supongo que no me debo preocupar. Basta con que apague un par de focos en la casa”, comentó.

La vecina de Marín, Carla Iturralde, de 75 años, admitió no tener el mismo espíritu ahorrativo. Mensualmente paga  entre 90 y 120 dólares por tener casi los mismos lujos. Desconoce cuántos kilovatios gasta por encender la televisión 4 horas, el equipo de sonido 2 horas, y los 2 aires acondicionados casi 10 horas cada día. Además de que su asistente doméstica utiliza la lavadora y secadora cada 3 días.

“Mis hijos asumen los gastos”, comentó Iturralde. “Vienen casi todos los días pero, honestamente, no veo la diferencia si apago un par de focos porque lo demás pasa prendido”.

Disconformidad por tarifas

En Los Ceibos y en otras urbanizaciones privadas de Guayaquil el impacto por las nuevas tarifas eléctricas se siente a medias.

Las personas encargadas de la guardianía en la vía a Samborondón explicaron que es difícil que los consumos sobrepasen los  600 KW y que varios hogares consumen, incluso, menos de 500 KW.

“No es por lo que tengan sino por el tiempo que pasan en casa”, dijo Xavier, un ex policía de Colimes dedicado a la guardianía en una de las urbanizaciones de la vía a Samborondón.

“Son familias que, en promedio, están compuestas por cinco miembros”, manifestó Xavier. “Parece mentira pero muchos de ellos están pendientes de lo que se puede apagar para ahorrar energía en el poco tiempo que están en casa”.

De las planillas que ha podido observar Xavier, si bien es cierto que hay registros que sobrepasan los 1.000 KW, también ha encontrado consumos que oscilan entre los 400 KW y los 600 KW.

Sin embargo, la mayoría de personas de estos sectores consultadas por este diario no está conforme con la medida aplicada por el Ministerio de Energía.

Incluso, al identificar a los reporteros de El Telégrafo evitan dar mayores declaraciones sobre su percepción de las nuevas tarifas, llegando, además, a lanzar consignas contra el Gobierno.

El Ministerio de Energía afirmó que la nueva tarifa apenas afectará a cerca de 78 mil abonados de casi 3 millones que existen en el país.

Clase media adopta el ahorro

En barrios como Los Almendros, Las Acacias, Sopeña, entre otros del sector sur de Guayaquil, donde existen hogares  de clase media y media alta, el consumo de energía tampoco sobrepasa los 500 KW en la mayoría de casas.

Algunos, incluso, como Luis Carrión, quien vive desde hace 10 años en uno de los departamentos del bloque D-4 de Las Acacias, no paga más de 16 dólares por casi 150 KW al mes. “Trabajo todo el día y quien queda aquí es la empleada que, a lo mucho, enciende su televisor pequeño en la cocina”, manifestó Carrión.

Otras personas, en cambio, están pendientes de cada foco que está encendido de forma innecesaria, como Teresa Huambo, moradora de La Sopeña desde hace más de 12 años: “Yo cuido la economía de la casa cada día desde que me casé hace más de 30 años. Ningún presidente ha sido capaz de bajar los precios y cada año todo es más caro así que toca ahorrar  lo que más se pueda”.

Fernando Calle, habitante de Los Almendros, tiene la misma filosofía de Huambo en cuanto a las opciones disponibles para consumir menos electricidad. “No tanto por gastos sino por ayudar aunque sea un poquito al planeta”, comentó, aunque su casa de dos plantas, con garaje y piscina incluida, haría suponer una vida llena de comodidades. 

Calle consume, en promedio, entre 450 KW y 500 KW al mes, por lo que paga casi 60 dólares. “Tanto mi mujer como yo trabajamos y la empleada tiene expresas restricciones sobre el uso de los aires acondicionados y el tiempo que mi hija puede ver televisión cuando llega de la escuela”, afirmó.

Restricciones por ingresos

En casas de sectores como Mapasingue, Monte Sinaí y otros de la periferia de la ciudad, sus habitantes son los menos preocupados por el aumento de las tarifas en el sector eléctrico debido a que su consumo, en la mayoría de los casos, no sobrepasa los 100 KW al mes.

Martha Lindao, habitante de la cooperativa Sergio Toral, vive en una casa de un solo ambiente, cría a 4 hijos y está pendiente de todo lo que se usa en su casa.  “Desde la sartén eléctrica”, el único lujo que tiene en su hogar. “Con tantas necesidades, a uno le toca medirse en todo”, asegura.

Mientras que en Mapasingue, Caridad Vásconez, quien trabaja en una casa de Los Ceibos, ha visto cómo  ahorran  energía “desde los más pobres hasta los que tienen dinero”. El Ministerio de Energía también afirmó el sábado que, en Guayaquil, el consumo promedio es de 180 kilovatios.

Además, en la cadena sabatina del presidente Rafael Correa se insistió que la medida apunta a crear otra conciencia sobre el uso de las energía y garantizar menos consumo en favor de la naturaleza. Para ello hay que insistir en el uso de focos ahorradores y otra cultura de consumo de energía eléctrica.

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