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Riesgo en cerros de Guayaquil persiste

Riesgo en cerros de Guayaquil persiste
04 de enero de 2014 - 00:00

Los habitantes del cerro de Nueva Prosperina, en el noroeste de la ciudad, continúan viviendo en laderas peligrosas, a pesar de que los graves riesgos ya fueron denunciados desde el año pasado.

Muchos de los moradores que han levantado casas, de caña, tabla y hasta concreto en el filo de la loma, se resisten a dejar el sector, puesto que cuentan con documentos entregados por el Municipio de Guayaquil.

María Girón, quien habita hace 16 años al borde de las laderas, aclaró que la regularización comenzó cinco años atrás (administración municipal de Jaime Nebot) y reveló que incluso pagan impuestos prediales.

Asimismo, se conoció que en el sector hay asentamientos humanos que tienen poco tiempo.

Según los vecinos, los solares fueron habitados con la compra de terrenos -a dirigentes- y con la repartición de terrenos sin autorización. También, hace 20 años -comentaron los habitantes- hubo una disputa de tierras entre personas que se identificaban como “militares” y el dirigente Sergio Toral.

Desde entonces, los autodenominados “militares” se encargaron de interceder ante el Cabildo para certificar los terrenos.

Sin embargo, muchas personas tienen problemas para concluir este trámite. El vecino Ernesto Manrique, de la manzana 2272, siente que no está garantizada su permanencia en la zona pese a contar con un medidor para abastecerse de agua y residir hace 10 años.

Su vivienda, una mezcla de madera y caña, está instalada sobre una zanja que en época invernal sirve para el paso del agua hacia zonas más elevadas.

Actualmente, Manrique construye una nueva vivienda en un solar contiguo con la finalidad de prevenir un percance en época de lluvias. “Cada invierno se caen tres o cinco casas”.

El servicio de agua potable, disponible hace cerca de un año, es la única obra recibida. Los medidores de Interagua se pueden observar, incluso, en las zonas empinadas y de difícil acceso.

Por la falta de alcantarillado, el nivel del agua estancada puede llegar a un metro, con lo que se inundan las construcciones ubicadas en las zonas bajas.

Marcelo Quinde, por ejemplo, construyó muros y levantó el nivel del piso (con relleno) para evitar que el fango se introduzca en su casa.

En otro sector de la cima se observan pequeños deslizamientos. Lorenza Delgado, que llegó hace cinco años al sector, reconoció que vive en situación de riesgo. Ella comentó que, desde que está allí, ninguna autoridad ha ofrecido alguna alternativa.

Precisamente, en marzo del año pasado el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) detectó que en el cerro de Nueva Prosperina se producían desplazamientos tectónicos.

Los estudios determinaron que 300 familias de la manzana 1098 a la 1101 estaban en zona de riesgo. Entonces, se planteó como solución declarar en emergencia el sector y comenzar la evacuación, lo que sería lo ideal. Entre marzo y junio del año pasado, 166 familias, voluntariamente, se trasladaron hacia el plan habitacional Socio Vivienda.

Semanas atrás, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) también advirtió que la zona baja de esa área del noroeste corría el riesgo de inundarse, ya que “no se han observado mayores cambios por parte del Municipio de Guayaquil”, comento María del Pilar Cornejo, titular de esta cartera de Estado.

Hace pocas semanas, dos mujeres plantearon medidas cautelares porque afirmaron que el Miduvi las quiere desalojar sin presentar los estudios que demuestren que están en situación de riesgo.

Las perjudicadas mostraron los títulos de propiedad otorgados por el Cabildo. Hasta el cierre de esta edición se desconocía el avance de la acción legal.

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