Universidad Católica lucha contra el tiempo

- 15 de abril de 2019 - 00:00
El entrenador Galo Sandoval formó el equipo universitario y se hizo cargo del equipo profesional desde hace un mes y medio. Las futbolistas practican en las instalaciones de la universidad durante toda la semana.
Fotos: Miguel Jiménez / ET

El equipo quiteño fue el último en conformarse; sin embargo, su entrenador confía en que sus jugadoras respondan bien para arrancar la liga femenina.

Las risas de los universitarios se mezclan con los gritos de exigencia del entrenador Galo Sandoval, a las futbolistas de Universidad Católica. El DT siempre es riguroso y pide la mayor atención a todas las integrantes del equipo.

Universidad Católica se entrena en las instalaciones de la institución educativa, donde cuentan con todas las comodidades para hacerlo.

Sin embargo, es el equipo de la Superliga Femenina que más tarde empezó a trabajar en su conformación.
Hace un mes y medio se firmó un convenio entre el club y la universidad, por lo que empezaron tarde en relación a otras escuadras. La universidad ya tenía un equipo amateur y de esa plantilla pasaron a formar parte algunas jugadoras.

Después se enfocaron en realizar convocatorias abiertas, donde llegaron futbolistas de muchas partes del país para probar suerte. Una de ellas fue Adriana Andi, del Napo, que no dudó en viajar desde su provincia para mostrar sus condiciones.

Anteriormente lo hizo en El Nacional, pero había tanta competencia que quedarse entre las elegidas era muy complicado. Se presentó la opción de llegar a la “chatoleí” y un entrenamiento bastó para que el estratega la sumara a la plantilla profesional. Ella se desempeña como defensa central y su estatura de 1,56 m no le es impedimento para actuar en esa posición. “Para jugar como central puedes ser alta o puedes ser inteligente. Yo apelo a eso para jugar en este puesto”.

En Quito se instaló donde una amiga suya que vive en Cumbayá y desde esta semana empezará a estudiar en el instituto del Consejo Provincial de Pichincha, para ser profesora de Cultura Física.

En su ciudad natal compartió con otras futbolistas que se convirtieron en sus amigas y que también se vincularon a otros clubes. En el campeonato nacional se transformarán en rivales.

El tiempo es el peor enemigo para Católica, para que el DT pueda plasmar al 100% su idea. “El tiempo es corto, pero no es un pretexto. Queremos hacer un torneo competitivo y crecer conforme pasen los partidos”, indicó Sandoval.

Él se identifica con el fútbol combinativo y ofensivo, por lo que va de la mano con la ideología del equipo masculino. Esa idea lleva más de 10 años, cuando Jorge Célico se vinculó a la institución.

“Al principio se verá un equipo serio, ordenado, con ideas tácticas para mantener el control. Más adelante se verá que somos un equipo propositivo, que presiona a su rival y que nuestro arco sea poco visitado”.

De esa forma resumió el asistente técnico, Juan Carlos Rodríguez, la dirección que tomará la plantilla.

Esa idea la conoce bien Nadia Rossi, una de las más experimentadas del equipo porque formó parte del club universitario. Ella es una de las que ha vivido esta transición, entre el amateurismo al profesionalismo.

“Tengo mucha emoción de formar parte de esto. Nos cayó de sorpresa, pero la asumimos con mucha responsabilidad. Algunas trabajamos o estudiamos, pero siempre nos damos tiempo para el fútbol”, dijo la defensa central.

Ella estudió sociología en relaciones internacionales y trabaja en el Municipio de Quito, en un proyecto llamado “Casa Somos”.

Su labor la desarrolla en Guamaní, al sur de Quito, por lo que apenas acaba su jornada se desplaza rápidamente al centro-norte de la capital para prepararse junto a sus compañeras.

Ella era la capitana del equipo universitario y no sabe si continuará con ese papel en el club profesional. Más allá de eso, ella quiere transmitir a sus nuevas compañeras los valores que ella considera que tenía el equipo universitario, que la parte humana esté siempre presente.

Ella descubrió el fútbol recién hace siete años -tiene 31-, pero siempre practicó algún deporte. Como muchas mujeres, ella empezó jugando con hombres y después de un tiempo descubrió que muchas más tenían la misma afición por el balompié.

Ese mismo caso es el de Lisa Saltos, de 17 años, y oriunda de Moraspungo, en la provincia de Cotopaxi. Desde los cinco años empezó a jugar con sus compañeros de escuela y lo hizo incluso hasta en la secundaria.

La universidad realiza chequeos médicos a las futbolistas que se incorporan a la plantilla. El equipo cuenta hasta el momento con 25 futbolistas de diversas ciudades del país y algunas que todavía están en fase de prueba (foto).

Después pudo perfeccionar su juego en la Liga Deportiva de Pangua y vino a Quito para buscar una oportunidad en El Nacional. Allí fue elegida, pero por temas personales salió y pudo fichar por Universidad Católica.

Las integrantes del equipo quiteño coinciden en que de a poco conformarán una plantilla homogénea, para destacar en el campeonato femenino de este año.

La oportunidad que tendrán es muy valiosa para el desarrollo del fútbol femenino y pondrán todo su contingente para aportar al espectáculo, con la idea de pelear por el título. (I)

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