Madelin Riera, la goleadora inalcanzable

- 22 de septiembre de 2019 - 00:00
Madelin Riera (der.) y Gianninna Lattanzio (izq.) festejan el primer tanto del Deportivo Cuenca, ayer en la primera final de la Superliga Femenina ante Ñañas. Ellas marcaron los dos goles del cuatro “morlaco”.
Foto: Álvaro Pérez / ET

La mediocampista guayaquileña marcó ayer su gol número 42 en la victoria del Deportivo Cuenca ante Ñañas, por la final de ida de la Superliga Femenina de Fútbol.

Madelin Riera simboliza el grito del gol del Deportivo Cuenca Femenino. Es la capitana, la goleadora, la mujer de confianza de la estratega Wendy Villón en el campo de juego.

Ella es la primera en reprender a sus compañeras cuando hacen algo mal y en felicitar a su equipo cuando todo se hace conforme a lo trabajado.

Riera, hábil volante guayaquileña de 30 años y 1.60 metros de estatura, es la goleadora de la Superliga Femenina 2019 y nadie le quitará ese galardón. 

Ayer, ante unas 1.500 personas que llegaron a la Casa de la Selección para observar la primera final del torneo entre Ñañas y Deportivo Cuenca, marcó su gol número 42.

Su registro es inalcanzable. Su inmediata perseguidora en la tabla de goleadoras es Yasneidy Zambrano, delantera de Ñañas, que contabiliza 17 anotaciones.

Riera marcó ayer de penalti el segundo gol del cuadro “morlaco” en el triunfo 2-1 sobre Ñañas.

El primer tanto del compromiso lo marcó Gianninna Lattanzio, a los 53 minutos. Mientras que por el cuadro quiteño descontó la estadounidense de origen ecuatoriano Kayra Houser, a los 84 minutos.

Madelin disputa su sexta final del torneo nacional femenino. Antes jugó dos con Rocafuerte y tres con Unión Española, y las ganó todas.

Salió de la Unidad Educativa Liceo Cristiano y muy joven se enroló en el balompié femenino. “Siempre me ha gustado el fútbol. A toda mi familia le encanta el voleibol, yo salí con un gusto diferente, pero el apoyo ha sido constante”, explicó Riera.

Es hincha del Barcelona de Guayaquil, por eso los tres goles que le marcó al “Ídolo” en la semifinal le dolieron. Incluso la delantera cuenta que calentando en la cancha del Monumental, coreaba las canciones con las que generalmente apoya la barra amarilla. 

Su punto más alto en el fútbol lo consiguió cuando disputó la Copa del Mundo Femenina, en Canadá 2015. Tiene dos referentes del balompié internacional, la primera es Megan Rapinoe y la segunda Álex Morgan, ambas campeonas con Estados Unidos en el Mundial Francia 2019.

Aún no tiene claro qué hará después de la Copa Libertadores, pero sí sabe que dará rienda suelta a su otra pasión, el diseño gráfico, carrera de la que está a punto de graduarse. 

Sus familiares estuvieron en Quito para alentarla. Ellos se mezclaron entre los hinchas que alentaron a ambos equipos con tambores, serpentinas y globos.

El ambiente ayer en la Casa de la Selección fue de respeto, pese a que al final del partido hubo un conato de incidente entre jugadoras de ambos equipos. Por esto fueron expulsadas la portera panameña de Ñañas, Farissa Córdoba, y la centrocampista cuencana Érika Vásquez.

A diferencia de lo que ocurre en los encuentros deportivos masculinos, los asistentes demostraron buenos modales y no hubo insultos hacia las jugadoras. En las gradas hubo padres de familia, abuelos y muchos niños.

En el gramado sintético las chicas demostraron que juegan con ímpetu, sobre todo del lado ‘morlaco’, donde la más pequeña jugadora del equipo, Tatiana Bermeo, nunca se amilanó para disputar cada balón. Ella es una de las pocas futbolistas nativas de la capital azuaya y la más joven con solo 16 años que los cumplió el mes anterior.

El juego de vuelta se disputará el próximo sábado en el estadio Alejandro Serrano Aguilar, de Cuenca, y la dirigencia azuaya prevé que el escenario esté lleno. El horario aún no se confirma. (I) 

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