La cosecha de la calma y la planificación

- 21 de diciembre de 2014 - 19:46
El técnico de Emelec festejando con el juvenil Robert Burbano. Foto: César Múñoz / Cortesía Andes

Emelec conquista una nueva corona y no es casual: ganó la primera etapa, llegó tercero en la segunda y en los dos encuentros de la final hizo el juego más inteligente y estratégico.

Y no puede quedar de lado el apoyo de su hinchada, quizá la más fiel y con el mayor aporte para el sostenimiento económico.

Entonces, con los resultados en la cancha, la planificación en la mesa y el trabajo de dirigentes y cuerpo técnico el que ahora alcance su campeonato número 12 en su historia ratifican las dos certezas del triunfo: la gloria está llena de trabajo y los éxitos son de quienes hacen esfuerzos colectivos.

Hoy, en Guayaquil, hubo dos jugadores que hicieron la gran diferencia: Miller Bolaños por su habilidad y talento para desplazarse por delante del arco y Ángel Mena por la tenacidad para penetrar en el área, hacer goles y dar los pases efectivos para sus compañeros.

Y detrás de ellos hay un técnico que supo poner los hombres más indicados para su estrategia. Gustavo Quinteros ganó los dos partidos de la final a partir de entender a sus jugadores y darle a sus rivales la dosis necesaria de intranquilidad y sorpresa.

Ahora Emelec festaja y su hinchada delira. Obviamente,ganarle a su eterno rival, Barcelona, adquiere otro sabor.

Por supuesto, no cabe ninguna duda en señalar que la gran ‘ayuda’ que le dio Alex Bolaños al ser expulsado por la doble falta a su propio hermano marcó el destino del partido y, en definitiva, del mismo campeonato. De hecho, Barcelona ya no fue el mismo equipo tras el empate el miércoles pasado en su estadio. Hoy, sin su hinchada, debió someterse a toda clase de presiones, pero la principal fue el descontrol y la falta de coherencia en el equipo.

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