Jorge Célico, entrenador de la Selección Ecuatoriana de Fútbol Sub-20

Célico buscará ser campeón del Mundo Sub-20

- 06 de mayo de 2019 - 09:00
Fotos: Lylibeth Coloma | et

El DT argentino surgido en Huracán dice que su meta a corto plazo es ganar el Mundial Sub-20 de Polonia con la “Mini-Tri”. Espera dejar un legado en el fútbol ecuatoriano que se manifieste con un antes y después de él. También cuenta cómo se dio la evolución de Wilmer Godoy.

Hace 19 años a Jorge Célico le ofrecieron dar clases de fútbol durante tres meses en una universidad de Nueva Jersey. Esa oportunidad cayó del cielo porque el entrenador argentino surgido en Huracán no andaba muy bien con sus finanzas personales. Sin embargo, después de recibir el pago más pudo su deseo de conocimiento y pasión por el fútbol que encontrar tranquilidad. Compró libros y videos sobre entrenamientos de este deporte. Un acto “un tanto irresponsable”, pero no fue la última vez que lo hizo.  

En la casa del DT campeón del último Sudamericano de fútbol Sub-20 se puede encontrar desde futbolistas inflables, pasando por drones, libros, vídeos, cintas, hasta bananas para golpear el balón. Implementos que forman parte de lo que vendría a ser la juguetería temática para  un hombre de 57 años.

Algunos de esos implementos están de paso -corto o largo, no sabemos- en las instalaciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Le gusta que casi todo tenga aroma a su deporte. Pidió que en las paredes de la oficina donde trabaja y en las aledañas, incluso en el pasillo, se estamparan láminas, ficheros y frases que mostraran que en ese lugar se maneja el fútbol nacional. Ahora está todo más iluminado, como ocurrió con el equipo Sub-20 en el torneo de Chile.

En su escritorio todo es prolijo, ordenado, muy vertical o muy horizontal, incluso un tenedor que brilla entre papeles y marcadores.

Célico toma con calma y felicidad los días previos al viaje a Polonia, donde disputará el torneo más importante de una carrera realizada en no muchos equipos. El trabajo realizado en su amado Huracán, Universidad Católica y El Nacional lo catapultaron a una selección con la cual conquistó el continente.

¿Cuáles son las expectativas para el Mundial?    
Ganarlo si Dios quiere, ¿por qué no podemos hacerlo? Si ganamos el Sudamericano,  ¿cuál es la tara? Acaso los rivales son de otro planeta. Obviamente, para eso debemos trabajar y sacrificarnos. Los  candidatos siempre son los campeones europeos y sudamericanos, y debemos hacernos cargo de la responsabilidad que tenemos y apuntar lo más alto posible.

¿Habló con los jugadores que se quedaron fuera de la convocatoria? ¿Es necesario hacerlo? 
Quizás sí se necesita, pero quedaron fuera 12 chicos, entonces no se puede porque tendríamos que llamar a tantos a dar explicaciones. Lo que pasa es que la gente desconoce que todos los jugadores saben que pueden quedar fuera. La medida de ellos es el rendimiento actual, si fuese por afecto los llevara a todos, así sea solo para pasear, pero el fútbol no funciona así.

Y si todos los jugadores andan con buen rendimiento, ¿cuáles son los factores que determinan quién sigue y quién no? 
Debes tener mucho criterio. Cuando las diferencias son pocas es muy difícil elegir. Por ejemplo, entre (Joel) Estupiñán y (Javier) Delgado Saverio, del Barcelona de España, las diferencias son mínimas, y a lo mejor el segundo supera el rendimiento del otro después.

También pesan otros factores para la elección... 
Claro, cómo te comportas, cómo te sentaste a la mesa, el grado de compromiso con el equipo, si pones más atención a las explicaciones del entrenador, qué posibilidad tienes de incorporar conceptos más rápido y llevarlos a cabo... Hay un montón de cosas que se analizan. La selección es esto (hace un chasquido de dedos), no es como dirigir un equipo de divisiones  menores o de serie A.

¿Es decir, no hay tiempo para esperar a un jugador como sí pasa en los clubes? 
Exacto. Wilmer Godoy, por ejemplo, lo llevé al club (Universidad Católica), debutó en primera conmigo, no rendía, así que lo prestamos a Liga de Portoviejo y regresó para ser titular. Hoy está en Emelec. Sabía que debía hacerse un proceso con él, que le  faltaban cosas, que las podía aprender en la B. Jamás lo dejé de lado, lo quiero un montón a “zapatito”. En cambio, la selección es ya, el rendimiento del momento. Juegas el 23, el 26 y el 29 y si no te va bien, el 30 ya estás de regreso a Ecuador.

Y entre un jugador con buen rendimiento y otro de mayor talento, pero que no anda a tope, ¿con cuál se queda? 
Debes ver rendimientos inmediatos, ese es el gran problema de los entrenadores de selección. Empatar el talento con el rendimiento es lo difícil; a veces hay jugadores que no empatan su rendimiento con el enorme talento que tienen, necesitan más tiempo de proceso para hacerlo, y cuando lo hagan superarán al jugador que te dio mejores resultados anteriormente. Actualmente (Jéfferson) Arce tiene un gran rendimiento, pero a lo mejor el nivel de Delgado Saverio sea mayor luego; en selección debes empatar esas dos cosas en el momento justo: rendimiento y talento.

¿Cuáles son las claves para ser un buen DT? 
El motor de todo, no solo en el fútbol, es el amor a la profesión; después, que tengas algún indicio de conducción de grupos, eso ya lo vas perfilando como jugador, desde mi experiencia lo digo ¿no?

Te das cuenta de que tienes ascendencia con la gente en el vestuario y luego la capacidad de aprender, no solo estudiando sino interesándote por el fútbol y la vida. Una de las cosas es capacitarte, a partir del interés de aprender, no porque te den un título. Cuando era técnico de Huracán iba a ver entrenamientos de Marcelo Bielsa en Ezeiza, cuando estaba a cargo de la selección argentina, con el respectivo permiso, claro, gestionado por medio de la AFA. 

¿El trabajo de Bielsa era muy distinto al suyo? 
La metodología, casi la misma, me percaté de que estaba en buen camino con la que utilizaba, las diferencias la marcaban los tipos de ejercitaciones. Yo hago trabajos de índole analítico, son ejercicios específicos para establecer determinados movimientos que vos crees que en algún momento (del partido) aparecerán. Siempre se aprenden cosas viendo el trabajo de los colegas, es muy importante capacitarse, pero no es lo único, eh.

¿Hay distancias o diferencias entre los entrenadores europeos y los sudamericanos? 
No distancias, sí diferencias, que no es lo mismo. Un técnico amigo, de quien me guardo el nombre, dirigió en  Europa y me dijo que nosotros (sudamericanos) trabajamos diez veces más. El tema es que en Europa está la figura del míster, que tiene un montón de colaboradores cuyo contacto es mayor con el jugador; acá el DT es quien tiene el  contacto con el futbolista, de ponerle la mano en el hombro, de conversar. El sudamericano que va a Europa y triunfa creo que tiene que ver con eso, por esa cercanía con el jugador. El afecto hace mejorar el rendimiento.

¿Existe el DT desactualizado? 
No, quienes hablan de eso se refieren a que te ven grande, con poco cabello y canas, no vigente, no mediático, pero la realidad es que hay miles de formas de conducción y  todas son absolutamente respetables. Eso sí, cambian las metodologías, yo cambié con el tiempo. Hay técnicos que copian la ejercitación de otros, yo invento la mía; me da mucha vergüenza hacer algo que hacen otros, quiero que el jugador vea cosas que son mías. Aparte, el tiempo te va mostrando si lo que haces va dando resultados individuales y colectivos. 

Se manejan distintas metodologías y así también hay técnicos que tienen una llegada espectacular con el jugador y no necesitan ejercitar mucho.

¿Son muy marcadas las diferencias entre una metodología y otra? 
Bueno, si hablamos de la parte técnico-táctica hay ejercitaciones más analíticas, mientras hay técnicos que realizan ejercitaciones más globales, mientras otros  prefieren trabajar una excelente base física y dejan de lado el aspecto técnico. Cuando empecé en esto se  entrenaba dos horas y media entre el calentamiento preventivo, la etapa principal y la vuelta a la calma. Hoy una práctica no dura más de 90 minutos, pero a una alta intensidad, con ejercitaciones muy cortas, que no pasen el límite de la automatización, pero que tampoco dejan de ser una ejercitación que no quede grabada en tu inconsciente. En función de la repetición generas una adaptación al  ejercicio, pero si esa automatización es demasiado progresiva se limita al deportista.

También cambió la interacción con el futbolista. Antes se le ordenaba qué trabajos debía hacer y no le explicaban los por qué... 
Hoy se entrena conceptualizando al futbolista, antes ejercitabas y no explicabas el trabajo, hoy lo sientas y le dices: “Vamos a hacer tal ejercicio, tantas series, de tanto tiempo y tantas pausas” para, por ejemplo, estimular el desdoble que genera la posibilidad de superar al rival a partir de una maniobra colectiva entre dos, tres o cuatro jugadores. Le explicas, lo conceptualizas y lo contextualizas. ¿Qué es contextualizar? Trabajar en el lugar donde el jugador se mueve en la cancha: si es extremo, lateral, volante, etc... Y lo concadenas, debes ejercitar de manera que vaya sintiendo una evolución paulatina, de lo simple a lo complejo, de menos a más.  Esa torta de ejercitación la llevas a cabo y la pones en práctica; a mí me ha dado resultados. La realidad es que necesitas tiempo para saber si lo que haces es correcto. Mi idea de juego tiene cuatro o cinco bases y para estimular cada una debo planificar cómo debo ejercitar, qué día y cómo lo hago progresivo, en un tipo de trabajo largo.

Más allá del trabajo que hicieron usted y su cuerpo técnico, ¿qué factores fueron fundamentales para ganar el Sudamericano? En otras épocas llevamos selecciones con nombres más rimbombantes y no nos fue tan bien como ahora. 
Se mejoró la información que el jugador tiene ahora desde niño. Hace unos días señalaba que hoy la Federación tiene dos institutos tecnológicos (Quito y Guayaquil), aunque aún no haya salido un entrenador que haya hecho pata fuerte (en el fútbol grande). Los profesionales que salen de ahí manejan datos que antes no se tenían y que se van regando a nivel de infantiles y juveniles, tienen un direccionamiento correcto, ya no se les enseña tonterías a los jugadores, ya hay metodologías.

Hay mejor personal a cargo de las divisiones menores y  hasta por un tema económico los clubes han apuntado más a las bases. Mentiría si dijera que estamos muy bien, pero sí hemos mejorado muchísimo, cuando llegué a Ecuador veía horrores y esas cosas ya han  desaparecido.     

Es decir, ahora los seleccionadores tienen mejor material de donde elegir. ¿Cuál es el valor agregado que da el entrenador nacional? 
Los seleccionadores somos producto de lo que nos entregan los clubes, nosotros los moldeamos a nuestra  forma, los reubicamos,  motivamos y otras cosas más, pero la realidad es que el producto que llega ahora está mejor elaborado en relación a épocas anteriores, además los jugadores llegan con más tiempo de permanencia en cancha. Hay otra historia detrás también, vi la entereza con la que los  muchachos se le pararon a potencias como Argentina o Brasil, se notaba.

¿Por qué nos ganó Uruguay las dos veces que lo enfrentamos? Vi a la Celeste más canchera. 
Totalmente de acuerdo, ellos tienen como esa historia de saber jugar torneos cortos. Tal vez me equivoqué en la forma como afrontamos el primer partido, aparte soy novato en selección. Los  torneos cortos hay que jugarlos de otra manera. Salimos como locos a ganar y después de ir 1-1 perdimos 3-1, en cambio en el segundo tiempo no tuvimos suerte, no sé si esa es la palabra correcta, no estuvimos finos. Tengo esa espina y espero cruzarme con ellos en el mundial.

¿A qué aspira como entrenador a largo plazo? 
A dejar un legado, soy un agradecido de Ecuador, he conocido gente muy buena, me han tratado muy bien en general; este país tiene una linda población. Avanzar del famoso “sí se puede”, ya se pudo, ya pasó, ahora toca más. Hay que caminar para crecer y la Federación me permite accionar para marcar un antes y un después en las juveniles del fútbol nacional, lo digo sin soberbia. Tenemos mucho por mejorar, se viene la casa de la selección en Guayas. Mientras ahora los chicos de la Sub-20 estudian una hora de inglés por día y pronto practicarán ajedrez. Debemos llegar a ser ejemplo en el continente, no seguir a la cola del resto. Hoy somos campeones de América, que el resto nos siga a nosotros.

¿Se pone fecha de vencimiento como entrenador de fútbol? 
Yo quisiera morirme dentro de una cancha de fútbol, pero es difícil, porque aparte los jóvenes comienzan a  empujar (para ser entrenadores) y está bien que esa sea su aspiración.  Hoy tengo la misma fuerza que cuando tenía 30 años, pero con mayor conocimiento y experiencia, que es normal porque aprendemos de los golpes. A lo mejor habrá un día que me canse. No estoy salvado económicamente, vivo de mi salario, tengo una vida normal y me gustaría dar lo mejor hasta que pueda.

¿Sigue creciendo o lo dice como muestra de humildad? 
Por Dios que sí, yo le dedico mucho tiempo a la capacitación. Sigo  aprendiendo y haciendo experiencia. Quiero ser claro,  me informo de todo, me encanta, leo muchísimo. Tengo una edad avanzada, 57 años, soy un tipo maduro, pero si veo que hay algo nuevo lo adopto, no tengo esa testarudez del jovato como decimos en Argentina, no me cierro. Peleo con amigos o colegas que me dicen lo contrario, que ya está todo inventado en el fútbol. (I)

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