Iniesta toma su último tren rumbo a China

- 27 de abril de 2018 - 13:48
Andrés Iniesta jugará solo hasta esta temporada en el FC Barcelona.
Foto: Agencia AFP

De Fuentealbilla a La Masía, de Stamford Bridge a Johannesburgo y de Barcelona a China, esas han sido las coordenadas vitales de Andrés Iniesta, quien ha decidido dejar el FC Barcelona y el fútbol de alta competición para emprender el último camino de su carrera.

La trayectoria de Iniesta reúne elementos más propios de una gran superproducción cinematográfica que de la vida real. Es el triunfo del talento de un niño que siempre quiso ser futbolista y que un día de septiembre de 1996 emprendió el gran viaje de su vida en un Ford Orión azul.

Casi 22 años y 31 títulos después (a la espera de otra Liga que está al caer, con la que ascenderá a 32 trofeos), Iniesta se va de Barcelona aplaudido por catalanes y adversarios. 

Y eso que sus inicios en Barcelona fueron complicados. Aquel 16 de septiembre de 1996 emprendió un viaje de casi 500 kilómetros desde Fuentealbilla (Albacete), entre dudas en las que dejaba atrás su familia, sus amigos y la zona de confort que le había protegido hasta entonces para emprender su gran aventura.

El FC Barcelona se fijó en Iniesta después de un torneo de fútbol 7 en el que fue el más destacado del Albacete. Albert Benaiges, colaborador del mítico Oriol Tort, escribió el nombre de Iniesta como el primero de la lista.

Pero había un problema. Por entonces, la edad mínima para ingresar en La Masia eran los 14 años y Andrés Iniesta tenía 12. Cuenta Benaiges, en una entrevista, que la aparición en escena del padre de un chico que tenía en la lista (Jorge Troiteiro) desencalló el asunto.

Entonces se aceleró todo, el Barça llamó a Fuentealbilla y el padre de Andrés le dijo: "Puede que el tren solo pase una vez en la vida". Iniesta reflexionó en su habitación, presidida por un póster de Laudrup y otro de Guardiola, y tomó la decisión de su vida.

"El peor día de mi vida lo he pasado en La Masia. Así lo sentí entonces, así lo siento ahora, con tanta intensidad como si no hubiera pasado el tiempo. Tuve una sensación de abandono, de pérdida, como si me hubieses arrancado algo de dentro, en lo más profundo de mí", recordó Iniesta en el libro La jugada de mi vida

Desde que llegó a Barcelona, su vida siempre ha ido deprisa, deprisa. En 1999, en una edición de la Nike Cup, Guardiola advirtió que había visto un jugador que sabía interpretar mejor el fútbol que él mismo.

En 2001, con 16 años, Llorenç Serra Ferrer le llamó para entrenarse con el primer equipo en el Camp Nou. El tímido de Andrés no sabía ni cómo entrar en la instalación. Siempre recuerda que Luis Enrique, que luego fue su entrenador, le subió en su coche y lo llevó hasta el acceso de vestuarios.

En octubre de 2002 se estrenó con el primer equipo en un partido de Champions en Brujas, Louis van Gaal era el entrenador de los azulgrana; en 2004 marcó su primer gol (enero en Copa del Rey ante el Levante); y en 2006 salió desde el banquillo para darle la vuelta a la final de Champions ante el Arsenal en París.

En 2009 le pegó al balón "con el corazón y toda su alma" para marcar en Stamford Bridge y llevar al FC Barcelona a la final de la Champions.

Al año siguiente, Iniesta pasó a ser tratado como Don Andrés y se convirtió en una celebridad para el fútbol español tras marcar el gol de la victoria de España en la final del Mundial. "Cuando recibí el balón se para todo y solo estamos yo y el balón. Es como cuando ves una imagen en cámara lenta. Para mí fue así. Es difícil escuchar el silencio, pero yo en ese momento escuché el silencio y sabía que ese balón iba dentro".

Ahora Andrés Iniesta tomará otro tren, esta vez rumbo a China para acabar su carrera deportiva bañado en oro, porque a la oferta deportiva hay que sumarle otra más que le garantiza la distribución de sus vinos en la gran potencia asiática. (I)

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