Punto de vista

El fútbol necesita otro rumbo

- 28 de diciembre de 2014 - 00:00

Punto de vista

Parece el cuento de nunca acabar. Finalizado el torneo 2014, los festejos o tristezas se ven relegados inmediatamente por las promesas futuristas que lanzan a veces como mecanismo de defensa los clubes a su afición. Como en todo orden de la vida, cuando levantamos la copa para brindar por un nuevo año, indefectiblemente se renuevan objetivos y metas, lo que me pregunto es: ¿por qué en el fútbol, si aparecen nuevas ilusiones, continúan los mismos errores?

En este difícil contexto de comandar un club es indispensable que sus dirigentes tengan claro que el público pide a gritos triunfos y que con este reclamo solo demuestran que necesitan saciar su ego de hincha, algo muy valedero, pero que no siempre tiene la razón.

El adepto más sentimental seguramente valora mucho más el hecho de ver a su amado equipo con una estabilidad institucional en búsqueda de sanear los déficits económicos y estructurales, procurando volver a las mieles del triunfo por un trabajo prolijo y de esmero mancomunado, que solo gritar campeón y a las pocas horas leer las penurias por las que transita su primer amor.

Planificar un proceso no es para nada fácil y se requiere hilvanar muchas ideas con el único fin de llegar a poner en marcha muchos pensamientos que tienen el mismo deseo.
Ya llega 2015 y no paran los anuncios de incorporaciones como método de generar expectativas en un público que cada vez es más conocedor de la materia y que, en su mayoría, ya no cree todo lo que se promete porque la globalización educó a muchos y ven otros ejemplos que sería ideal imitar y perseguir.

Por eso  considero y olfateo nuevas desilusiones que, si se trabaja a conciencia y no por arrebatos personales, se podrían evitar.

Sería mucho mejor que los directivos den a conocer su plan de trabajo, el tipo de gestiones que tienen en su plataforma y visualizar, junto a la prensa especializada y su parcialidad, cómo afrontarán lo inmediato y futuro del equipo.

De esta manera la convivencia sería más amena y los objetivos irían de la mano con el conocimiento de todos los que forman parte de este espectáculo llamado fútbol. Como dice una vieja canción, “puedo ser un soñador, pero no soy el único”.

Este negocio necesita transparencia y un norte al cual apuntar, seguir tapando huecos y no gestar bases sólidas y nuevos mecanismos desde lo directivo solo nos llevará a seguir transitando por una huella de eternos errores cada vez más difíciles de esquivar y profundizando una grieta que quizás, cuando nos demos cuenta, será imposible de cerrar.

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