David Valencia, exdelantero esmeraldeño

Valencia: “Se pierden amigos cuando ya no hay dinero”

- 04 de noviembre de 2018 - 00:00
David Valencia, exdelantero esmeraldeño.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

A lo largo de los casi 20 años de carrera (inició en 1998 a los 18 años), el “Galgo” como lo llamaban por su velocidad, conoció a varias personas, algunas aún siguen a su lado y otras en cambio se alejaron, al igual que la fama que llegó a tener como futbolista.

Con ese carisma que lo caracterizó durante los casi 20 años de carrera, con la alegría de siempre y teniendo como testigo al monumento al Cristo en la ciudad de Quinindé, ubicado en el sector del barrio Cinco de Agosto, el exatacante ecuatoriano David Valencia conversó con EL TELÉGRAFO sobre los buenos y malos momentos que vivió en las canchas del país.

Los autos pasaban con la misma velocidad con la que “El Galgo” se paseaba por la banda derecha de los campos de fútbol y en el lugar, conocido como el Redondel del Cristo, los transeúntes reconocían al jugador que militó en Técnico Universitario, Barcelona, El Nacional, Deportivo Cuenca, Espoli, Deportivo Azogues, Universidad Católica, Manta FC y otros tantos clubes de Segunda Categoría.

¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

Comencé en el club ADAC (Asociación Deportiva de Amigos Colorados) de Santo Domingo, donde conocí a Jaime Iván Kaviedes cuando tenía 18 años.

¿Por qué fueron sus inicios en Santo Domingo y no en su natal provincia de Esmeraldas?

Allá había dos equipos en Segunda Categoría, el Tres de Julio y ADAC, vinieron a hacer unas pruebas y nos llevaron a Santo Domingo a jugar y me quedé en el segundo equipo. En ese entonces en Esmeraldas no existían equipos en esa división.

Solo jugábamos en una escuela de  fútbol que se llamaba Rey Pelé de donde salimos varios jugadores como Robín Pico, Carlos Estuardo Quiñónez. No tuve la oportunidad de jugar en la provincia en ningún equipo.

Era un jugador explosivo, de mucha velocidad al que era difícil contener ¿De dónde salió eso?

La mayoría de jugadores de Esmeraldas, sobre todo de Quinindé, han sido rápidos por naturaleza, más que todo en la familia Valencia tenemos esos genes, mi hermano Johnny, que jugó en Aucas, también poseía esa característica. Recuerdan a mi tío José “Pepe” Valencia, un delantero de línea, o mi tío “Fray Escoba” Ataúlfo Valencia, eran jugadores rápidos.

Creo que eso viene en los genes, ahora Luis Antonio, que también es pariente y la está rompiendo en Europa, tiene esa cualidad. Entonces viene adentro de nosotros el ser rápidos y explosivos.

¿Cuál fue el momento más feliz de su carrera?

El ser campeón y hacer el gol del campeonato con Deportivo Cuenca (2004) no tiene precio. Llegar a la selección es también un gran logro, donde uno disfruta.

Pienso que el título logrado por primera vez con el  Cuenca, fue el que marcó mi vida, porque hice el gol del campeonato en el estadio del Aucas y en Cuenca quedamos como héroes. Ni nosotros pensábamos en llegar a ser campeones.     

¿Qué nos puede contar de su paso por la selección?

Estuve en 1999 cuando fue la Copa América en Paraguay con el entrenador Carlos Sevilla. Concentramos en Guayaquil y fue muy lindo. Creo que llegar a la selección es el sueño de todo futbolista. Contento de haber sido parte de ese proceso, bueno, en el resto de convocatorias ya no pude estar por lesiones y así fui perdiendo espacio.

¿Cuáles cree que fueron las razones por las que no pudo estar en la era del Bolillo en la Tricolor?

La verdad que no sé, estuve en dos microciclos, pero para los partidos oficiales nunca fui convocado.

El título con Deportivo Cuenca y estar en la selección fueron los momentos alegres, pero ¿cuáles fueron los duros o tristes?

Los difíciles fueron cuando tuve que dejar algún equipo, cuando estábamos impagos, cuando las cosas a veces no salen debido a las lesiones. Tuve una decepción cuando descendimos con Técnico Universitario, esas son cosas que te marcan.

Te llega un momento en el que un equipo al que quieres mucho desciendes con él, fue muy difícil a pesar de que ya me había salido la transferencia a Barcelona, además dejas muchos amigos y una ciudad que te dio la oportunidad de brillar como futbolista, que fue Ambato y su gente que es muy buena.

Y más porque en Técnico Universitario di mis primeros pasos como jugador profesional.

En el fútbol ecuatoriano hay clubes que no pagan a tiempo los sueldos ¿Cómo hace el jugador para subsistir o para poder llevar el pan a la casa?

Es complicado, por eso tienes que ahorrar y a veces también pedir anticipos, pero es difícil cuando no estas al día, por eso la diferencia, los ecuatorianos se la hacen en México o en cualquier país del exterior.

No diríamos que nuestro fútbol en sí está en crisis, pero la diferencia económica se la hace jugando afuera.

Antes era más complicado si no estabas en un club grande, pues tenías que hacer un buen año para poder llegar a esas escuadras y poder salir del medio.

¿También aparecen los amigos que hacen préstamos?

Exacto, el fútbol es como una empresa, a veces es muy difícil, bueno, en el caso mío me pasó, cuando inicié hay dirigentes que te apoyan porque estás pasando por un buen momento y te ayudan con la comida, con lo que uno necesita para que el jugador no baje el nivel y eso es importante.

Menos mal no nos tocó a todos, porque es muy complicado, pero cuando ellos prestan interés en un jugador sí hacen lo posible por apoyarlo en todo.

¿El futbolista pierde la cabeza muy fácilmente al estar impago?

Bueno a veces cuando tienes problemas económicos dan ganas de tirar la toalla, sobre todo cuando se tiene familia es muy complicado, pero de ahí vienen los cuestionamientos ¿si dejo esto qué hago luego? Y no todo en la vida como en el fútbol es color de rosa, a mí me tocó sufrir también.

¿Cómo hizo para salir de esos momentos?

Con el apoyo de la familia que me decía: “ya vamos a salir de esta”. Se sigue igual y se trabaja duro, se habla con los directivos, con los compañeros mismos, entonces son los momentos difíciles que hay que superar.

¿Quién lo motivó de su familia?

Mi esposa, mi mamá, mi papá (Víctor), que ahora no está conmigo y fue hincha de Barcelona. Él nunca me vio jugar en el equipo “amarillo” porque falleció en 1998 y yo jugaba en Técnico.

Mis hermanos y hermanas fueron el pilar importante para poder llegar hasta donde me propuse.

En esos momentos duros, también aparecen los malos amigos que lo empujan a caer en vicios ¿usted tuvo de esos casos?

Como todo en la vida, los buenos amigos aparecen cuando estás bien y cuando estás mal ni te llaman, por eso pienso que no solamente a mí no me pasó. Hay algunas anécdotas en las que se pierden a algunos amigos cuando ya no hay dinero.

Como dice la canción “se acabó el dinero, se acabó el amor”, entonces uno tiene que aprender a vivir de eso, saber cuáles en realidad son tus amigos en tus inicios y cuando se termina el fútbol, lo importante es que uno sabe de eso y estar tranquilo es vital porque queda en ellos si se portaron bien o no.

¿Siempre tuvo la cabeza centrada, nunca cayó en vicios?       

Gracias a Dios no aprendí a fumar, como todo futbolista sí nos gusta la fiesta, pero no en exceso y sí, me tomé una cerveza como cualquier persona normal.

A veces como dicen, “para ahogar las penas”, de repente también me tocó. Cuando estás alegre está bien, nadie me puede decir “no me gusta o nunca lo he hecho”. De repente sí, imagínese  celebrar un campeonato o un triunfo importante, creo que es normal.

¿Algún verdadero amigo que recuerde de su carrera en el fútbol?

Muchos, en Técnico Universitario al “Flaco” Arias, Rolando “Rolo” Guerrero, Johnny  Proaño, el “Pato” Urrutia; en El Nacional otros tantos como Jorge Guagua, Kléber Corozo, Kléber Chalá, Geovanny Ibarra, Juan Carlos Burbano, Walter Ayoví, Geovanny “La Cuchara” Caicedo; en Cuenca Carlos “Ventarrón” Quiñónez, Carlos Gruezo, que es mi primo; Walter “Mamita” Calderón, entre otros que se me escapan.

El fútbol te deja muchos amigos, aparte de colegas que están en otros clubes como Néicer Reasco, Michael Jackson  Quiñónez, muchos amigos por el carisma de uno, siempre he sido alegre y no he sido conflictivo, entonces eso te lleva a que te recuerden y cuando te vuelves a ver armas una pichanga (fútbol entre amigos), que lo hacemos todos los años.

Eso en cuanto a su carrera, ahora cuéntenos ¿a qué está dedicado?

Tengo proyectos con la municipalidad de Quinindé para crear una escuela de fútbol para tratar de sacar a los niños de los vicios como el alcohol y droga.

La ciudad es potencia futbolística en Ecuador, por lo que vemos a varios chicos en las formativas y en el primer equipo de Independiente del Valle, Católica o Liga de Quito, porque hay mucha madera acá, pero la idea es incentivarlos con la municipalidad. Estamos en eso, ojalá que se cristalice para 2019 y ayudar a los muchachos en lo que nos gusta.

También a veces me contratan para ir a jugar en equipos máster en Machala (provincia de El Oro), o Arenillas (El Oro), donde actúan Néicer, “Mamita” Calderón, es muy bonito.

Miro un local de comida en su casa ¿es de su familia?

Sí, es de mi hermana, esa es la casa de mi mamita, yo vivo en el barrio El Paraíso, mi hermano Luigi Valencia  también la ayuda preparando las salchipapas, las hamburguesas y las papi pollo, es de mis hermanos.

¿Qué tal le salen?

Bien, bien (sonríe), él es un emprendedor y aquí la gente lo conoce mucho.

¿Y usted mete mano ahí para condimentar la comida?

Claro, a veces hay que ayudarlo porque está muy atareado debido a la gran cantidad de clientes, nosotros entre hermanos nos colaboramos mucho.

¿Cambiaría algo de los casi 20 años de carrera?

Quizás el haber tomado malas decisiones en los partidos, en entrenamientos, discutir con compañeros o como a todos nos pasa, llevar los problemas al trabajo porque entonces ahí no rindes como deseas, eso me tocó un par de veces y pierdes la concentración porque tienes la cabeza puesta en otra cosa.

¿Era de los jugadores que le gustaba salir a farrear?

Cuando había la oportunidad y habíamos jugado viernes o sábado, algo hacíamos, pero siempre con mesura, claro para distraernos un poco.

¿Le faltó algo en su carrera?

Creo que salir a jugar al exterior, tuve la oportunidad de estar entrenando en Argentinos Juniors pero no se concretó el traspaso. Esa fue la única experiencia que tuve afuera, estuve un mes en Buenos Aires.

No digo que ahora sea fácil, pero con el nivel que tenía en mi mejor época mínimo pude haber militado en México. Hoy en día es menos complicado salir por lo que han hecho la selección y otros jugadores.

¿Qué consejos les daría a las nuevas generaciones de futbolistas?

Que sigan siendo humildes y que continúen con el buen ánimo de ayudar a la gente que los vio nacer y crecer futbolísticamente, que no se olviden de ellos. (I)

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