El padre Wilson comparte su fe con la Sur Oscura

- 25 de octubre de 2018 - 00:00
El padre Wilson Malavé nunca falta al estadio. Actualmente es miembro de la agrupación “Los vagos de la 9”.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

El sacerdote riobambeño se unió a la barra brava de Barcelona hace cinco años, cuando fue trasladado a Guayaquil para formar parte de la parroquia San Agustín.

Es lunes por la noche y el padre Wilson Malavé se alista para dar la misa en la céntrica iglesia San Agustín. Parte de su vestimenta no es igual a la de otros sacerdotes, ya que debajo de la sotana, este riobambeño de 45 años tiene puesta la camiseta de Barcelona, la 10 del “Kitu” Díaz para ser más específico.

Después del amor por Dios y su entrega sacerdotal está la pasión por Barcelona. “Antes de ser sacerdote ya era barcelonista”, cuenta el clérigo, quien hace cinco años se unió a la Sur Oscura como parte del grupo de la murga.

Antes de la misa, Malavé se da unos minutos para contar un poco sobre cómo lleva estas dos facetas de su vida, la de sacerdote y la de barrista.

En el lugar hay imágenes de Cristo, mensajes religiosos y también está presente el equipo “torero”, con un calendario con fotos de los jugadores y un gorro de la Sur Oscura. Es que donde vaya este cura, siempre hay algo de Dios y de Barcelona.

Cuenta que de pequeño, cuando estaba en Guayaquil iba al estadio Modelo. Esa pasión de niño se vio mezclada cuando desde los 6 años ya decía que quería ser sacerdote.

Su madre, Teresa Parrales, indica que Wilson era un niño inquieto, que se fugaba para jugar fútbol, pero siempre muy responsable. “Desde chiquito sintió ese llamado para ser cura. Y lo consiguió”. 

Mientras estaba en el seminario sacerdotal en Conocoto (Quito), cuando jugaba el “Ídolo” se fugaba para ver el partido en la televisión.

Su ingreso a la Sur Oscura se dio cuando fue trasladado a Guayaquil desde Ibarra para hacerse cargo de la parroquia San Agustín. También se vinculó al equipo de fútbol, ya que los dirigentes le pidieron que oficiara misas en la capilla del club, los últimos martes de cada mes.

“Como hincha es algo muy lindo compartir con los jugadores. Es algo muy emocionante hablar con (Matías) Oyola, el ‘Kitu’ (Damián) Díaz y el arquero (Máximo) Banguera”.

Para el padre Wilson, un cura debe no solo parecer, sino “ser realmente cura, en donde esté”. Asegura que ese pensamiento lo traslada cada semana a las gradas, a un grupo de personas que muchas veces son prejuiciosas por temas como el consumo de drogas y alcohol.

“En la barra he descubierto amigos, a mi familia. Cuando sabes los problemas que hay adentro, es posible entender sus realidades. He hablado con los líderes, con la gente de los problemas (consumidores de droga y alcohol en exceso) y les he dicho que no dañen la fiesta y han cambiado de a poco. Ellos estaban acostumbrados a una mala vida y es muy difícil cambiar de golpe”.

Como barrista, es parte de la murga (banda musical), pero aclara que cuando las canciones tienen insultos se queda callado. “Me las salto, no le falto el respeto a nadie”. 

Uno de sus recuerdos más graciosos en la barra fue en el Clásico que se jugó en el Monumental el 8 de abril de 2018, cuando estuvo en las gradas con sotana. “Todo fue porque un amigo que me tenía que llevar la ropa al estadio, se me perdió y me tocó estar con la sotana”.

Malavé, que a los 22 años se decidió por entrar a la orden de los agustinos y que se recibió como sacerdote a los 31, expresa que hace un trabajo de apoyo con los barristas, los escucha, aconseja y lidera espiritualmente.

“Desde que perdimos a 12 hermanos (miembros de “Los vagos de la 9” que fallecieron en un accidente el pasado 12 de agosto cuando regresaban del partido ante Deportivo Cuenca), hacemos una misa los 12 de cada mes”. (I)

Cura futbolero
- El padre Wilson tiene contacto directo con los jugadores del “Ídolo”. Entre sus charlas motivacionales y espirituales, que se dan semanalmente, les hace hincapié a la entrega en la cancha y que toda victoria se la dediquen a Dios.
- 3 banderas lleva el padre Wilson al estadio Monumental: una con el escudo de Barcelona, otra con una cruz y otra con su nombre.
- Después de recibirse de sacerdote, Wilson fue enviado a la curia de Ibarra, donde jugó en el club Los Murciélagos.

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