Cabeza probó a sus padres que el fútbol era la mejor opción

- 18 de enero de 2020 - 00:00
El atacante fue el goleador del equipo en la Copa Sudamericana pasada, con cuatro anotaciones.
Foto: Archivo / ET

Sus progenitores no querían que se dedicara al balompié y él se escapaba para jugar. Independiente lo fichó en 2014 y en pocos años demostró su calidad. Hoy será titular en el arranque del Preolímpico.

Alejandro Cabeza se escapaba de su casa para jugar fútbol. Sus padres no querían que vaya por ese camino y no le permitían salir. Sin embargo se escabullía sin miedo a recibir un castigo. 

Así pasó una etapa de su niñez, pero en la adolescencia él les demostró que dedicarse al fútbol no lo llevaría por malos pasos. Su dedicación le permitió ser observado por reclutadores de Independiente del Valle, mientras jugaba en el club Unión Deportiva Juvenil de Quinindé.

Su demostración de constancia y tenacidad lo ubican como la principal arma de ataque de la selección ecuatoriana sub-23, que hoy (18:00) jugará su primer partido del grupo A del Preolímpico contra Chile.

El atacante tuvo en 2019 el mejor año de su carrera, hasta ahora. Fue protagonista en la Copa Sudamericana, donde marcó cuatro goles e igualó en el segundo puesto de máximos goleadores del torneo con otros cinco futbolistas -también su excompañero, Cristian Dájome-.

Con Ismael Rescalvo y Miguel Ángel Ramírez siempre tuvo oportunidades y peleó el lugar con uno de los más experimentados de la plantilla, el panameño Gabriel Torres.

Roberto Arroyo, coordinador de las formativas de Independiente, fue el que apostó por él y lo llevó de Esmeraldas en 2014. A finales de 2013, con el torneo terminado, recibieron una invitación para jugar un amistoso en Quinindé, alentados sobre todo por Juan Cazares, oriundo de esa ciudad y exjugador del equipo.

“Vimos que tenía buen control de balón, potencia, velocidad y visión de juego. Eso que era solo un amistoso. Hice el trámite para poder traerlo a Quito para que se probara”, contó Arroyo.

Quedó elegido inmediatamente, bajo las órdenes del entrenador Juan Carlos León. Sin embargo, lo más difícil vino después: convencer a sus padres en Quinindé de que firmar por Independiente sería su mejor opción.

Arroyo tardó seis meses en conseguirlo, pues por un tema religioso (son Testigos de Jehová) no querían firmar nada mientras él era menor de edad. Encontraron la forma de hacerlo a través del hermano mayor de Cabeza y así se integró al club a los 17.

“Sus padres se enteraron muy bien para dejarlo venir y no los decepcionamos. Llegó a ser un buen profesional, se graduó del colegio y en ese evento fue la única vez que vinieron a Quito. Quedaron convencidos de que “Alejo” hacía lo que le gustaba y estaba en un buen lugar”.

El delantero siempre gozó de oportunidades de jugar. Con Repetto, luego con el colombiano Alexis Mendoza y el año pasado con los dos entrenadores españoles.

En los últimos amistosos fue el titular, por encima de Leonardo Campana y hoy comandaría el ataque de la Tricolor sub-23.

Además, Célico confirmó que Campana se perderá el segundo partido, contra Colombia, pues viajará el lunes para firmar con el Wolverhampton inglés. (I)  

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