Sangolquí vibró con la primera estrella de Independiente

- 09 de noviembre de 2019 - 18:51
Foto: Mario Egas / et

Los aficionados llegaron temprano para conseguir un buen puesto en el estadio General Rumiñahui y ver jugar a Independiente del Valle. Había amenaza de lluvia y el lugar ideal era debajo de la visera de las dos tribunas.

No olvidaron ningún implemento, como si se tratara de un partido que se dispute en esa cancha. Tambores, banderas, cornetas y cualquier prenda que los identifique con el club.

También desplegaron una bandera gigante e Isaac Benavides, un hincha acérrimo, hizo una réplica de la copa con papel aluminio, que la paseó por la tribuna.

En Sangolquí la lluvia se hizo presente antes que en Asunción. Sin embargo, eso no fue impedimento para que los aficionados casi copen la tribuna principal. En la cancha se ubicaron dos pantallas gigantes e incluso hubo un acto previo, con danzantes folclóricos.

La gente estaba optimista para que su club logre el título y desde el inicio del partido vieron el aplomo con el que jugó Independiente.

Los aficionados llegaron temprano para conseguir un buen puesto en el estadio General Rumiñahui y ver jugar a Independiente. Había amenaza de lluvia y el lugar ideal era debajo de la visera de las dos tribunas.

El primer gol fue celebrado hasta el cansancio. Para muchos fue el premio a la paciencia y a la constancia y recordaron los tantos del mismo Luis Fernando León en este mismo estadio.

La paralización por la lluvia no cambió el ánimo. Eso si, muchos pensaron que la pausa perjudicaría a Independiente, pero el ritmo de los “rayados” fue el mismo en el reinicio.

La locura se apoderó de Sangolquí con el segundo gol, de John Sánchez, que aportó para estar más cerca del sueño.

La lluvia se mantuvo tal cual como en Paraguay. A un aficionado no le importó y lució su torso desnudo, mientras ondeaba su camiseta de Independiente.

La noche caía sobre Sangolquí y la gente no lucía nerviosa, más bien seguía motivada por el buen juego de los Del Valle.
El descuento de Colón cambió el panorama y hubo nerviosismo, pero tercer gol tranquilizó a la afición que ya celebraba como campeón.

El pitazo final fue celebrado como un gol. Independiente conseguía así su primer título internacional, en su segunda final continental. Sangolquí no durmió, celebró toda la noche el título del club de sus amores. (I)

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