La imparable progresión de Messi

- 24 de noviembre de 2014 - 16:13
Lionel Messi logró un récord histórico el pasado fin de semana en la liga española. Foto: AFP

Cuando Lionel Messi debutó en el Barcelona pocos pensaban que a día de hoy sería considerado uno de los mejores futbolistas de la historia del fútbol. Ese chico de 17 años y con el dorsal ‘30’ en la espalda saltaba al Estadio Olímpico Lluís Companys para disputar los últimos 7 minutos de encuentro, en lo que serían los primeros instantes en Liga de quién, diez años después, se convertiría en el máximo goleador de la competición.

La primera explosión del argentino fue en el Trofeo Joan Gamper, en verano de 2005, dónde fue titular y llevó de cabeza a la experimentada defensa de la Juventus, con nombres como Cannavaro, Chiellini e incluso el centrocampista Vieira, quién años después reconoció haberles vuelto locos. Fabio Capello, quién fuera técnico del equipo italiano en esa época, quedó deslumbrado ante tal exhibición hasta tal punto de pedir el fichaje del delantero. “Lo que ha hecho este chico sólo se lo he visto hacer a Maradona en el Nápoles. Es un fenómeno”, comentó tras el encuentro.

Pero el momento cumbre para Leo Messi no llegaría hasta el aterrizaje de Pep Guardiola en el banquillo del Camp Nou. Las ideas del técnico, partido tras partido más sofisticadas, comulgaron con las virtudes de Messi y convirtieron, tanto al jugador, como al equipo, en los mejores del mundo.

El salto de calidad que implementó Guardiola en el Barcelona es la pieza angular para entender la progresión del argentino hasta convertirse en el jugador más determinante del planeta.

La noche del 1 de mayo de 2009, un día antes del encuentro decisivo de Liga en el Santiago Bernabéu, en las entrañas de la Ciudad Deportiva Pep Guardiola buscaba la manera de hacer daño al Real Madrid. Tras horas de darle vueltas, el técnico llamó a Leo Messi para que urgentemente se acercara a su despacho. Eran las 11 de la noche. “Leo, mañana durante el partido, intercambiarás tu posición por la de Samuel [Eto’o].” “¿Así ganaremos?”. “Creo que sí”. Al día siguiente, Messi ocupó por primera vez la posición del nueve e hizo trizas al Real Madrid. El Barcelona ganó 2-6, el argentino sumó dos goles y una asistencia y el equipo se llevó la Liga 2008-09.

Pero lo más abrumador vendría después. Hasta ese día, Leo Messi había marcado 72 goles en 144 partidos oficiales, buenos datos para un jugador de banda. Sin embargo, Guardiola ya había vivido la revolución del Barcelona de Johan Cruyff y había visto la mejora del equipo con el mediapunta Michael Laudrup actuando como delantero, algo que decidió repetir con Messi.

Las capacidades del argentino se multiplicaron y a día de hoy esa cifra ha quedado en minucias. Tras ese partido contra el Real Madrid, Lionel Messi ha jugado 282 partidos y ha anotado la escalofriante cifra de 290 goles, provocando también los éxitos europeos del Barça con la consecución de dos Champions League, cuatro Ligas, dos Copas del Rey y dos Mundiales de Clubes.

¿Qué le queda por superar?

Con tan solo 27 años, Messi ya ha sido considerado uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol. Colectivamente, sus éxitos son mayúsculos y solo se le resiste el Mundial. El argentino llegará con 31 años a Rusia 2018, en un campeonato del mundo que será su última oportunidad.

Individualmente, Leo está a solo un gol de superar a Raúl González como máximo goleador de la Champions League, pudiendo lograrlo este martes en Nicosia (Chipre) ante el APOEL.

Además, sigue siendo el segundo máximo goleador de la Selección Argentina con 45 goles, a 11 del récord de Gabriel Batistuta, una cifra también superable considerando la edad de ‘La Pulga’.

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