Sofía Rosado desafía al ritmo y el pentagrama con destreza

- 02 de febrero de 2018 - 00:00
Sofía Rosado, de 29 años, estudió piano en el Conservatorio Antonio Neumane con la maestra Elina Manzano.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

La soprano guayaquileña dirigió el Festival de Música Latinoamericana Con el alma en los labios. Interpreta el piano, el arpa, el violonchelo y tiene una licenciatura en danza clásica y moderna.

En una época en que la música urbana sigue ganando mayor terreno, una joven se abre camino  entre el estilo clásico y el folclor ecuatoriano.       

Sofía Rosado es parte de esa especie mínima de artistas nacionales que no frenan su instinto por devorar notas desde cualquier instrumento. Incluso, calificarla de ‘mujer orquesta’ quedaría corto porque además de ser cantante lírica, pianista, arpista y violonchelista, tiene una licenciatura en danza clásica y moderna, con especialidad en el género salsa. 

Se trata de una genialidad con la que nació y pudo plasmar en el Festival de Música Latinoamericana Con el alma en los labios, de su autoría, realizado a mediados de diciembre pasado en el auditorio del Centro Cultural Libertador Simón Bolívar.

Un evento donde se estrenó como gestora cultural porque –a más de seleccionar los temas, transportar las partituras, crear los arreglos para cada instrumento, dirigir desde la coreografía, ensayar los temas que interpretaría y encargarse del sonido– tuvo que promover el encuentro y hasta vender entradas.

“Metí todos los instrumentos que toco pero me dediqué a cantar y bailar; hubo arpa y más, pero no pude interpretarlos todos porque fue bastante cansado, ya que también me dediqué a la organización”, dice esta docente de 29 años, con una licenciatura en Educación de la Universidad Estatal de Guayaquil.

Cuenta que a los 8 años inició esta aventura musical que le apasiona y que la ha llevado a desempeñarse como solista en la orquesta de Cámara del Museo Municipal en distintos recitales líricos auspiciados por el Ministerio de Patrimonio y Cultura (MCyP).

Poca acogida a la música clásica
La formación de Rosado como directora instrumentista le da licencia para desarrollar los géneros de su gusto y vivir de ello, aunque no descarta desarrollar lo que sus clientes le han pedido.

 “A mí me gustan muchos géneros. A veces me ha tocado crear coreografías de reguetón, bachata y vallenato y no me molesta hacerlo, pero me he formado como artista de música clásica y me gusta más ese género”, detalla la joven, quien empezó a trabajar en esta carrera a los 16 años.

   Mas hace énfasis  en la poca valoración y remuneración que recibe un artista de música clásica, debido a la falta de educación en esta materia que no es correctamente impartida en el pénsum escolar.   

   “Las personas no aceptan los años de estudio que uno ha realizado y la dificultad de tocar (...) esto ha llevado a los músicos a bajar su precio y eso nos afecta al resto de músicos que sí cobramos  lo que representamos”, sostiene esta apasionada por los temas de Mozart y Chopin. Este año tiene proyectado organizar un concierto de música ecuatoriana, evocando a los autores que admira, como Gerardo Guevara o Carlos Rubira Infante.

 Un recital de pasillos y pasacalles interpretados en piano, arpa y canto con el objetivo de rescatar la música ecuatoriana  como un gusto personal. (I) 

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