Claudia Camposano no dejó que la parálisis facial frenara su carrera como actriz

16 de septiembre de 2012 - 00:00

Hace tres años a Claudia Camposano se le presentó una de las mejores oportunidades de su vida, o como ella dice “el sueño de toda actriz”, pero que se vio opacada llevándola a vivir una de sus peores pesadillas.

Ocurrió cuando al poco tiempo de recibir la noticia de que la historia de El Taxista había cambiado por La Taxista y para la que ella fue elegida como la protagonista, se le presentó una parálisis facial.

Una encrucijada que la puso a decidir si echarse en una cama a llorar o afrontarlo con valentía. Claudia optó por la segunda.

Durante seis meses la actriz tuvo que grabar la telenovela con la mitad del rostro dormido, ingeniárselas para que no se viera cómo su ojo izquierdo se cerraba sin poder evitarlo, por lo que tenía que girar su rostro siempre a la derecha. 

Allí mismo recibía su terapia que terminó después de ser dada de alta por los doctores en los estudios.
Aquella actitud y entrega son parte de su personalidad que la han llevado con firmeza a ganarse cada uno de los papeles desde que era una adolescente.

¿Cómo fueron sus inicios en la actuación?

A los 16 años inicié mi carrera como extra del programa Guayaquil Caliente. Se me dio la oportunidad de ingresar, porque en esa época Tábata Gálvez dejó el espacio. Al principio lo veía como la niña que salía del colegio y hacía de extra, pero ya después ingresé a ser parte de Sin ánimo de ofender con el personaje de Mablusa, una niña malcriada que hablaba de las cosas que hacía el Gobierno.

¿Y a qué presidente se le cargaba?

Creo que en esa época estaba Jamil Mahuad. Ella hablaba de los precios que habían subido.

¿Qué tiempo estuvo allí?

No mucho. Hice una para. Terminé el colegio e ingresé a la Universidad a estudiar Hotelería y Turismo y me seguían saliendo cachuelos, como hacer sckeths para empresas. Después de eso conocí al padre de mi hija y nos fuimos a vivir a Carolina del Norte, Sharlotte, donde nació mi hija Nataly en plena luna de miel.

Una vez más vuelve a la TV...

Transcurrieron tres años cuando regresé al país. Lo primero que hice fue llamar a Marcos Espín y decirle ya estoy aquí. En esa época estaban grabando Amores que matan. Él me dijo que había un personaje de una secretaria que no hablaba, pero que ya después le dieron texto.     

¿Cómo llega Improvisa?

Después de que terminara Amores que matan me enviaron una carta para un curso de improvisación actoral. Cuando acudí al canal me encontré con muchísimas personas que tenían experiencia y aunque yo no la tenía quedé seleccionada. Hicieron el taller y vieron quiénes valían la pena y dentro de esas quedé. Al principio la profesora no creía en mí, porque me decía que todo lo justificaba con la risa. Me criticaban duro, pero me defendía. Siempre he sido de esas que cuando me dicen no más me encapricho.

¿Nunca  ha dicho no?

Trato de no usarlo. Cuando fui a pedir trabajo a una empresa agrícola como asistente de gerencia, mi jefe me preguntó si sabía manejar una computadora, le dije que sí. Yo era la máster, aunque no lo supiera decía sí. A la salida del trabajo corría a los talleres. Mi jefe, Leonidas Estrada, me decía: usted se siente como atrapada.

¿Entonces dejó el trabajo?

Tuve que hacerlo y él me apoyó muchísimo, porque el taller de improvisación después se convirtió en programa. Fue complicado porque era en vivo y no había tiempo para equivocaciones.

¿Qué aprendizaje le dejó?

Esos ejercicios ayudan a agilitar tu cerebro y en tu vida diaria. Me ha servido para tener la contestación en la punta de la lengua.  Te enseñan reglas, por ejemplo cómo apoyar al compañero y a no lucirte solo.

Un nuevo papel estaba por venir, pero no llegó...

Después de Improvisa vino Toño Palomino. Inicialmente iba a hacer el papel de la mejor amiga de Carolina, pero ya teniendo todo listo me sacaron de Ecuavisa. Una mañana me llamaron y me dijeron ese papel ya no es para ti. Y otra vez me quedé sin trabajo. Me llaman de Canal Uno y empiezo a trabajar en  Guayaquil Caliente, donde fueron mis inicios. Allí interpreté tres personajes: una militar, abuelita, una adivinadora.

¿Cuánto tiempo permaneció?

No mucho. Cuando estaba en Canal Uno me llamaron de Ecuavisa para invitarme a participar En Contacto, junto con Marcelo Vargas, para jugar y ganar un cupón de helados. Le pedí a Priscila que me diera permiso y me lo dio. Cuando llegué al canal me topé  con Paco Cuesta, el mismo que me había dicho chaooo. Conversamos y me preguntó si quería volver. Le respondí que sí con todo el corazón y él a su vez me dijo: Estás de vuelta.

¿Cuál fue su reacción?

Cuando llegué a mi casa le conté a mi mamá y le dije al final no me gané el cupón de helado, pero sí un contrato.

¿Y qué papeles le dieron?

Empecé a hacer La Panadería, entre los personajes que hice estuvieron Las Misses, la hija de Obama, la Doncella, Susanita, en la segunda temporada.

Pero cómo obtiene el papel de Rosita en La Taxista

Este personaje llega de manera sorpresiva. Como ya se había acabado La Panadería a  mí  me seguían pagando. Romero me dijo sería bueno que vayas a En Contacto. Aunque no me gustaba madrugar me tocó hacerlo y así empecé a acudir con el personaje de la indígena de la Pachacorte, quien a modo de juego tenía un romance con Diego  (Sportorno). Cuando el dueño del canal ve eso le dio un giro a la historia de El Taxista y puso a correr a los libretistas.

¿De qué manera?

Al principio mi papel era el de Estrellita Vespertina, que hizo Mercedes Pacheco y ahí es cuando Paco Cuesta me dice tu mamá va a ser Melchora. Inocentemente le respondí que voy a ser hermana de Efraín. Se me rieron y me dijeron es que ya no es El Taxista es La Taxista. No podía ni creérmelo, se lo conté a mi mamá. Al mes y medio de haberme enterado de la noticia me da una parálisis facial.

¿Quién fue el pilar en su recuperación?

Mi mamá. Al principio no quería que nadie me viera, pero ella me decía: tú tienes que ser fuerte, levántate de la cama y deja de llorar que así no vas a conseguir nada, ponte a hacer tus ejercicios.

¿Vuelve a quedarse sin trabajo, pero obtiene un papel en La Pareja Feliz?

Mi contrato se había terminado. El 15 de julio puse mi anuncio en el Twitter de que me retiraba de Ecuavisa. Me llamaron varios canales, pero de todos ellos Teleamazonas era el que estaba produciendo. Flor me llamó y me propuso que me viniera a La Pareja feliz. Con ella nos conocíamos desde mucho antes cuando grabamos Mujeres de peso, yo estuve en el piloto.

Fue fácil trabajar con ellos.

Realmente se me hizo difícil ingresar a un producción que ya estaba empezada y cuando me pusieron hacer de la mamá del Panzón yo andaba perdida. Le veía todos los peores, la ropa apretada, era contra mi voluntad.  A ellos tampoco les gustaba. Entonces ahí me puse las pilas. Tenía que hablar o me daban chapeta y les propuse el personaje de Lady Anita Mosquera Machuca, una hincha de Barcelona, con un léxico urbano, es sabida aunque es hombruna no es marimacha tiene su novio Wilfrido. Ella tiene un pequeño papel, pero le da el color a la serie.

¿También ha probado con  obra musicales como La Cenicienta?

Me enteré por un anuncio en el periódico que había un casting para el papel de Grace, una de las hermanastras. Acudí, pasé la primera llamada, la segunda y me eligieron.

¿Que le aportó a su vida?

Estar en una obra de Danzas Jazz es waoo. Miguel te saca el aire ensayando y es un tipo estresante, pero el resultado final es increíble. Para mí fue gratificante que me dijera tú estás aquí porque te lo ganaste, no porque estaba en la televisión, pero más ver a mis padres y a mi hija que estuvieran en las butacas.

¿De todos los personajes tiene alguno en especial. Quizás Rosita La Taxista?

Fue lo que catapultó mi carrera. Por ahora mi mar está sereno, pero quiero mover ese río para volver a obtener un  nuevo protagónico.

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