Un invento mediático que se llama “Club de los 27”

31 de julio de 2011 - 00:00

Cuenta Pablo Almeida que hace cinco años, durante un “break” a sus labores como arquitecto, se encontró con una publicación de periódico acerca de Amy Winehouse. Cuando la leyó supo que el “trip” musical de ella era el soul. Y como Almeida es también guitarrista de la banda 21 Gramos, quiso “sacarse la pica” sobre Winehouse y compró el disco “Back to Black”. Desde ese momento, la británica se sumó a Jimi Hendrix como artistas de cabecera de Almeida.

Winehouse y Hendrix forman parte del Club de los 27, llamado así porque lo integran músicos, que murieron a los 27 años y que de una u otra forma dejaron su legado. Y aunque existen diferencias sobre los méritos de quienes murieron a esa edad, Almeida, tres músicos más y dos melómanos coinciden en que se trata de un invento mediático que aprovechó el “boom” de la televisión y los hechos de la época como el racismo en Estados Unidos o la Guerra de Vietman, de la que se derivó el hippismo. Pedro Gambarrotti, melómano, coleccionista y arquitecto, va más allá: “La muerte es una herramienta más en el negocio de la música”.

Y profundiza: “Es verdad que tiene mucho que ver el ritmo de vida de muchos artistas. Puede que sea coincidencia o simplemente provocación. Con solo una semana de la muerte de Amy Winehouse, ya se especula sobre un legado de cientos de grabaciones inéditas que nunca fueron publicadas. Imagínense cuanto recaudarán las disqueras cuando empiecen a salir a la luz.

Lo mismo sucedió con Michael Jackson, quien pese a no morir a los 27, sino a los 50, aún vende canciones que en vida nunca publicó. Otro caso es Kurt Cobain, de Nirvana. A él le han sacado canciones hasta cantando en el baño por decirlo así. Lo mismo pasó con Jimi Hendrix. El año pasado apareció el disco ‘Valley of Neptune’ con versiones inéditas del Electric Ladyland de 1969, pues Hendrix  no se conformaba y por eso siempre experimentaba”.

Aurelio Paredes, quien también es un seguidor de Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison (pertenecientes al Club de los 27), sostiene que todo es producto de la mercadotecnia que se aprovecha de las coincidencias: “No creo en el Club de los 27 porque ninguno se propuso morir a los 27 años para formar parte de tal o cual club. Eso es un invento de los medios, más por las coincidencias, las circunstancias en que murieron y la desenfrenada vida que tuvieron. Si alguien se dedica a buscar músicos que murieron a los 33, 22, 67 ó 99 podría crear el Club del 33 o el número que fuere”. Paredes sólo reconoce a unos cinco como los que dejaron  legado para las próximas generaciones.

Almeida coincide con Paredes: “Hendrix fue el creador de los ‘riff’ de guitarra eléctrica que conocemos, mientras que Winehouse revitalizó el soul. Pese a que era blanca, sonaba como una negra de los 50, con una formación clásica desde que tenía 13 años cuando recibió su primera guitarra. También llamaba la atención su pinta con tatuajes y una vida de  ‘rock star’ en la que las rehabilitaciones eran habituales”, dice el guitarrista, quien considera que el único músico prodigioso era Hendrix. “Él era incomprendido en esa época, como lo fue Jim Morrison, aunque musicalmente no creo que este último haya aportado, salvo su personalidad”.

Fabricio Mejía, quien también es guitarrista y toca en Juglares, asegura que el mérito de Morrison tiene que ver con la poesía; mientras que Federico Freire (de Los Brigante), y Elizabeth Coronel (vocalista de Pukarana) explican que el fallecido cantante del grupo The Doors “se convirtió en el primer ‘frontman’ rebelde, aunque Mick Jagger hacía algo de eso antes que él, pero en menor escala”.

“Para mí, Morrison es una gran influencia generacional en cuanto a lo lírico por los autores que él leía. Se basaba mucho en la obra de (Friedich) Nietzche. De hecho, esa obra lo llevó a los excesos. En cambio a mí, Morrison me condujo a la literatura ecuatoriana con la famosa Generación Decapitada (Medardo Ángel Silva, Ernesto Noboa y Caamaño, Arturo Borja y Humberto Fierro), que al igual que Morrison se nutrieron de Badelaure, Rimbaud y compañía.

La filosofía que seguía Morrison también originó el nombre de la banda con la cita de William Blake: cuando las puertas de la percepción sean depuradas todo se reflejará ante el hombre tal cual es infinito. Morrison creía en la necesidad de consumir drogas para probar y abrir las puertas de la realidad”, según Mejía.

Aunque Brian Jones, primer guitarrista de Rolling Stones; Hendrix, Janis Joplin, Morrison y Cobain murieron entre 1969 y 1994, hay antecedentes de músicos influyentes que murieron a los 27 años y que no tuvieron tanta atención mediática.

Uno de ellos es Robert Johnson, blusero que murió en 1938 por causas desconocidas. Algunos dicen que fue envenenado por un marido celoso, otros creen que fue por sífilis u otras enfermedades. No obstante, él fue una influencia para Hendrix y otros guitarristas de los 70.

Freire, guitarrista de Los Brigante, explica que en la época de Johnson solo había periódicos. “Los diarios tejieron muchas historias, la más famosa es la del Crossroad en la que se asegura que él hizo pacto con el diablo para lograr fama cuando pasó por el cruce entre la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Mississippi)”, dice.

Agrega que Jones, pese a que sí vivió en la época del “boom” televisivo no fue tan popular, aunque a él se le acredita la estructura de The Rolling Stones en sus inicios.

“Él estaba retirado de la banda. Tocaba varios instrumentos como el ukulele, la cítara, la flauta, piano, percusión y más. Pese a eso, se manejaba con perfil bajo y al igual que otros consumía drogas. Muchos dicen que tuvo un altercado con el que limpiaba la piscina en su casa y por eso apareció ahogado. El misterio de su muerte aportó también a la leyenda”, refiere Freire.

Él mismo indica que en el caso de Janis Joplin su mérito fue el convertirse en la primera mujer transgresora. La primera “frontgirl”, aunque Grace Slick cantaba en Jefferson Airplane antes que Janis, quien le dio ese toque de rebeldía, con una voz desgarrada y estado depresivo.

Algo similar ocurría con Cobain, quien nunca quiso ser famoso. Tampoco se propuso crear un estilo simple musicalmente, con ‘riff’ desafinados y una apariencia con suéteres rotos en eso que conocemos como grunge.

“Él no sobresalió por su virtuosismo con la guitarra. Más bien rompió con un estilo, como sucedió en los 70 con el punk que contradecía a los solos de la época.

Cobain pegó en las generaciones que estaban hastiadas de los ‘carilindos’ del glam rock, mientras que líricamente se lo puede considerar como una especie de padre de los ‘emo’ actuales, quienes se nutrieron de sus letras depresivas”, según Freire, uno de los tantos que considera al Club de los 27 como algo mediático.

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