Taylor Swift, la reina del pop country que se refugia en sus canciones

26 de enero de 2013 - 00:00

Con 23 años recién cumplidos el 13 de diciembre pasado y convertida en fenómeno social en Estados Unidos, Taylor Swift le saca provecho a su disco ‘Red’.

Criticada por sus fugaces romances con hombres aún más jóvenes que ella, la cantante de country pop asegura que en realidad es muy “humana” que preferiría no pagar “el precio de la fama”. Por eso, añade que la música es su refugio.

Una de sus más recientes noticias tiene que ver con la sesión de fotos que le hizo Annie Leibovitz, famosa por retratar a famosos como John Lennon y Yoko Ono, Demi Moore, The Rolling Stones y otros.

En esta ocasión Leibovitz convirtió a Swift en Raspunzel, el personaje de los hermanos Grimm que luego Disney difundió más.

La veinteañera cantante soltó su larga melena rubia y vistió un traje púrpura con una enagua rosada. Ella está sentada en la ventana de una torre con la mirada perdida y melancólica. Su expresión es semejante a la que se retrata en los cuentos sobre Rapunzel, quien espera que un príncipe azul la rescate.

Y esa melancolía se refleja aún más con su fallida relación con Harry Styles, quien solo tiene 18 años y es uno de los miembros de la ‘boyband’ británica One Direction. Ambos terminaron su romance a finales del año pasado por las presuntas infidelidades de él, pues tiene fama de mujeriego.

Conor Kennedy, también de 18 años y miembro de la dinastía Kennedy, fue su pareja anterior a Styles.

Aunque ahora es criticada por su preferencia hacia los hombres menores que ella, como el actor Taylor Lautner (20 años), la rubia Swift sí ha tenido romances con hombres mayores, incluso treintones. Son los casos del guitarrista John Mayer (35) y Jake Gyllenhaal (32).

La foto que tomó Leibovitz es parte de la colección Disney Dreams en las que han participado Julianne Moore como la Sirenita, Jessica Biel con el traje de Pocahontas, mientras que Penélope Cruz y Jeff Bridges caracterizaron a La bella y la bestia.

Taylor Swift, quien ahora está de gira por Europa, reconoce que el hecho de ser una de las cien personas más influyentes del mundo -según la revista Forbes- cuando apenas has experimentado la edad adulta no es fácil para nadie. Ella lo ha conseguido en apenas cinco años, vendiendo 26 millones de copias de los cuatro álbumes que ha publicado hasta la fecha.

Todo lo que rodea al fenómeno Swift es susceptible de comentarios: su música, su estilo y, por supuesto, sus romances...

Su música también ha evolucionado. El “country” ha sido seña de identidad de la cantante nacida en Nashville, y eso le ha reportado muchos reconocimientos, pero en ‘Red’, su último trabajo, el pop ha cobrado mucho más protagonismo.

“Para mí es un reto seguir evolucionando, y ‘Red’ es muy diferente a lo que he hecho hasta ahora. Quería un gran cambio de rumbo, nuevas sensaciones, y hacer canciones que se te quedaran en la cabeza”, sostiene, cuya apariencia tierna contrasta con el de una mujer con temperamento fuerte.

Aunque su vida sentimental ha llenado cientos de páginas de revistas, dice que ella desnuda sus emociones a través de la música y eso, lejos de preocuparle, le reconforta. “Me encanta sentir que un artista me está confesando todo lo que siente. No puedo cambiar mi forma de componer, porque cambiaría lo que soy”, expresa.

Uno de sus singles, ‘I knew you were trouble’, vuelve a demostrar que la cantante tiene en la música su mejor antídoto contra el desamor. “Con las canciones aprendo a superar emociones complicadas”, afirma.

Malos momentos que no solo van unidos al corazón. Por difícil que parezca, la vida de Swift tiene muchos “inconvenientes”; el mayor, la ausencia total de privacidad. “No he leído nada de lo que se escribe sobre mí en los últimos dos años porque me heriría demasiado, aunque no sea cierto. Me he tenido que dar cuenta de que no soy yo sino que han creado un personaje, porque no me conocen como soy realmente”, refiere.

A pesar de la “presión y las responsabilidades”, ella intenta centrarse en “las cosas buenas” para superarlo. “Soy humana y muchas veces tengo la sensación de caminar por una cuerda que en cualquier momento puede romperse”, concluye la rubia cantante, que empezó a gestar su fama a los 16 años con una imagen inocente, que con el paso de los años ha transformado en el de una mujer que combina sensualidad con elegancia, pero sin estridencias.

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