Mariela Viteri: “He cometido pecados bien fuertes”

04 de noviembre de 2012 - 00:00

Aunque actualmente no está vinculada a un programa de televisión, Mariela Viteri celebra 22 años de carrera como comunicadora, papel que actualmente desempeña desde la cabina de radio Fuego y como directora de revista Mariela, desde donde sigue entreteniendo a sus seguidores.

Hace dos semanas la manabita celebró los seis años de la revista apareciendo en la portada, en la que mostró su amplia sonrisa que la ha caracterizado desde que apareció por primera vez frente a la cámaras de televisión, en el segmento ‘Aplausos’, del noticiero de Telecentro, actualmente TC mi canal.

¿Cuál es la clave para mantener una revista en un momento en donde la Internet gana espacio en materia de comunicación?

No existe ninguna clave definida pero sí hay que echarle todas las ganas para sacarla adelante. Realmente es un privilegio poder comunicar cada palabra que está escrita en la revista. Además estamos enfocándonos en estrechar nuestro vínculo con los lectores a través de las redes sociales. Pero considero que seis años es muy poco para darse por vencido.

¿Aún así no le da cierto temor saber que otras personas han sucumbido a la Internet como la revista de Cristina Saralegui?

La conocí justo el mes que ella cerraba la revista y me dijo que el problema de una revista es que uno debe entregarse por completo y estar al ciento por ciento. Cristina en esos momentos no estaba dispuesta por los múltiples compromisos que tenía. Yo estoy involucrada en la revista en todos los procesos y más aún los días de cierre.

¿Cuándo la veremos en televisión nuevamente?

No me adelanto a nada ya que todo tiene su tiempo. Dios permite, pone y quita las cosas. Cuando haya la oportunidad de hacer un programa que tenga mi receta estoy segura que lo haré.

¿Cuál es su mejor receta?

Ser entrevistadora. Me encantan las entrevistas.

¿Quién ha sido su entrevistado más complicado?

Sin duda alguna Miguel Bosé. Yo estudié su vida y todo lo que se requería para una entrevista y él se portó antipático. Me hizo sentir tan mal. Me mandó a estudiar más y eso es tenaz. No sé qué no le gustó.

¿Y el más divertido?

Fue Raphael de España porque la primera vez que lo entrevisté estaba tan entregado a la entrevista. Después lo volví a entrevistar y se comportó diferente. No sé qué le paso.

¿Qué ha aprendido de sus entrevistados?

Que no se me deben subir los humos a la cabeza porque es horrible cuando una persona se hace la difícil e inalcanzable. Se complican solo porque son famosos.

En el país usted es famosa ¿se ha comportado así alguna vez?

He tratado de ser asequible con todas las personas sin invadir mi privacidad y no exponer mi seguridad.

¿Cuando estaba en la televisión sintió que su vida estuvo bastante expuesta?

Nunca hablaba mucho de mí, pero sí tenía detractores fuertes. Pero es bueno tener detractores para equilibrarte. Una vez insultaron al Rey David y él dijo ¡qué bueno que me hayan dicho esto porque nadie me lo quería decir! A veces es bueno una sacudida o un remezón.

¿De todas las criticas recibidas cuál es la que no le gustó?

El término chabacana me da vergüenza a veces. Yo soy así y no puedo cambiar. Se me sale lo chabacana y me encanta la chacotada.

¿Cuándo se pone seria?

Cuando estoy en el plano administrativo ya que de lo contrario no fluirían las cosas.

¿Prefiere la televisión, la radio o la revista?

Todos son importantes y tiene su encanto. Prefiero la televisión porque puedo empujar o tocar a mi entrevistado (risas) y la gente se da cuenta de mis manías y lo aceptan con total naturalidad. En la revista puedo ser más concreta y con mayor capacidad de análisis y de ser más eterna porque la letra se queda y también prefiero la radio por su informalidad y porque hago lo que más me gusta, hablar y hablar. Si fuera por esa debilidad que tengo sería la radio porque me encanta hablar y todos lo saben. (risas)

¿Como está su relación con Dios?

Asisto a un grupo cristiano hace nueve años. Busco a Dios todos los días porque cuando no lo hago me siento incompleta. Siento que tengo interacción con él y eso me encanta. Siento que él está conmigo y le puedo agradecer. Dios es parte de mi vida.

¿Sus hijos también tienen esa misma comunión?

Claro que sí. Ellos asisten a la iglesia y oran conmigo. Trato que todas las personas que estén a mi alrededor estén bien con Dios a pesar de que todos somos imperfectos y pecadores.

Hablando de pecados ¿cuál es el mayor pecado que ha cometido?

Uy, eso es inconfesable (risas). Te puedo decir que sí he cometido pecados muy fuertes y sí me arrepiento de haberlo hecho. Espero no volverlos a cometer porque de pronto es una debilidad. A Dios le pido la fortaleza necesaria para no volver a caer en esa tentación.

¿La remisión deja reflexión?

Si te arrepientes de corazón, desde luego que aprendes algo. Pero si solo te da cargo de conciencia vuelves a pecar.

¿Cómo es criar a dos adolescentes?

Marielita es una santa. Es más buena que yo. Dios me ha bendecido con los hijos que tengo.

¿Qué ha aprendido de ellos?

Aunque no me creas, mi mayor apoyo es mi hija. Ella es súper sensata y la sensatez no todo el mundo la tiene.

En televisión se caracterizó por llevar trajes elegantes y siempre bien vestida. ¿Ahora que está fuera de pantalla se sigue vistiendo así?

Tengo varios amigos diseñadores pero me gusta comprar la ropa hecha. Me compro lo que me gusta así no sea de marca. La clave es saber lo que te queda bien.

¿En qué raya en la vanidad?

Amo mi cabello. Lo cuido como a mis hijos. Ahí soy vanidosa.

¿Tiene planeado hacerse alguna cirugía estética?

Ya no. Me encanta el ejercicio y si me opero algo serán los ojos para ver mejor (risas). Estoy en una etapa en la que me interesa hacer ejercicios. Me operé hace cinco años pero hasta ahí nomás. No sé si más adelante lo necesite.

En estos años la hemos visto acompañada siempre de sus hijos, ¿cuándo la veremos de la mano de algún caballero?

Aunque siempre hay pretendientes quiero que el hombre que esté a mi lado esté encaminado a Dios. También tiene que ser mayor que yo. Me puede parecer guapo un hombre menor pero lo descarto. Nunca me han gustado los menores.

¿Mariela, es usted afortunada?

Desde luego. Tengo hijos maravillosos, trabajo y salud. Soy feliz.

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