La historia de Dunkerque llegó a los cines del país

- 31 de julio de 2017 - 00:00
El director Christopher Nolan da indicaciones a parte del elenco de la cinta bélica.
Foto: ases.com

El nuevo filme de Christopher Nolan narra una de las contiendas clave de la Segunda Guerra Mundial.

En mayo de 1940, la monstruosa máquina bélica del Tercer Reich era imparable. Ocupada Polonia el 1 de septiembre del 39, todo el campo era o parecía orégano para más invasiones y el sueño de doblegar al planeta. El 10 de mayo, la blitzkrieg (guerra relámpago de aviones y tanques) aplastó Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia con 141 divisiones, 14.000 cañones, 2.550 tanques y 4.020 aviones. La resistencia no fue poca: las fuerzas aliadas, sumada Inglaterra, alcanzaban esas cifras, pero en menos de un mes la blitzkrieg, por su mortífera velocidad, quebró todas las barreras defensivas en lo que se llamó ‘La batalla por Francia’.

Ante el colosal ciclón, el alto mando británico decide evitar una orgía de sangre y ordena el repliegue de sus casi 400.000 hombres que luchaban en tierra francesa, que se refugian y quedan acorralados en el bolsón de mar que rodea el puerto de Dunkerque.

En la mañana del 28 de mayo de 1940, Winston Churchill (1874–1965) llegó a la Cámara de los Comunes, analizó en su despacho, ante 25 ministros y consejeros, la marcha de la guerra. “Después añadí, con toda tranquilidad que, por supuesto, independientemente de lo que pasara en ese puerto, seguiríamos luchando”, recordó en sus memorias: seis volúmenes que ganarían el Premio Nobel de Literatura en 1953.

En síntesis, esa es la historia de la película Dunkerque que se estrenó este fin de semana en las salas de cines ecuatorianas. El filme está dirigido por Christopher Nolan, quien se adentra en historias bélicas reales y se aleja de la fantasía y los superhéroes.

Nolan muestra al escuadrón de soldados ingleses sorprendido por el fuego enemigo en una calle de ese lugar. En la huida desesperada, los jóvenes van cayendo uno a uno y la cámara se queda con el único sobreviviente, que tras ser recibido por la última línea francesa, llega a la playa donde miles de soldados británicos hacen filas esperando ser rescatados para volver a la patria. Humillados, vencidos, sometidos por el terror alemán.

El director recrea el blitzkrieg de los famosos aviones Stuka, conocido por el relato de muchos excombatientes de la Segunda Guerra Mundial, utilizando todos los recursos que el cine pone a su alcance. Primero el sonido, los aullidos crecientes de los aviones cayendo en picada.

En una entrevista para Independence, los actores Mark Rylance y Barry Keoghan explicaron que Nolan estuvo pendiente de “cada aspecto de la creación de la cinta” y que trató de eliminar todas las posibles distracciones del rodaje.

“No le gusta tener sillas en el set para los actores o botellas de agua, él es muy exigente”, afirmó Rylance. “Son distracciones - el ruido de las botellas, son casi como juguetes, jugueteamos con ellas. Mientras tanto, la falta de sillas hace que te centres, literalmente”.

El director de Interstellar creía que si los actores se sentaban podrían relajarse demasiado y olvidar la tensión de la escena en la que se encontraban sus personajes. La concentración de estos no fue la única preocupación de Nolan, quien hizo todo lo posible para evitar emplear la tecnología CGI.

“Es muy particular rodando una película y todo tiene que ser real delante de la cámara. Usó bastantes técnicas viejas para que todo pareciera real. Las llamas sobre el agua y los hombres nadando en ellas. Realmente quería minimizar el trabajo de posproducción. Quería que todo sea casi real”, sostuvo Rylance al medio. (I)

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