‘La copia de la copia de la copia’... en sala del MAAC

11 de diciembre de 2013 - 00:00

El gran debate iniciado a partir del pensamiento benjaminiano en su ya famoso texto ‘La obra de arte en la época de su reproductividad técnica” que fractura el idealismo vanguardista de “originalidad” parece retornar hoy en día mucho más consolidado en lo que Omar Calabrese denomina como una “estética de la repetición”, sustentada en una conciencia actual en donde todo es repetible y en donde lo importante estéticamente hablando ya no es lo original sino una “fruición” (placer intenso).

Esta teoría es la que motivó al artista Hernán Pacurucu para presentar la muestra colectiva ‘La copia de la copia de la copia’ que se exhibe en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo del Centro Cultural Libertador Simón Bolívar de Guayaquil.

Para este artista y curador de la muestra, la obra de arte al entender la utilidad de un proceso histórico que ya desde Nietzsche hasta Benjamín a los posestructuralistas actuales, cuestionan el valor de los “archivos de la memoria” como entes verdaderos.

“A partir de entonces, la copia surge como un rechazo, una crítica a un simple agotamiento, provocado por el cansancio y la desazón de quien entiende que todos los años de originalidad en busca de un discurso esencialista, no han hecho nada más que fortalecer a los poderosos (ricos en el mundo capital) en un fracaso por la búsqueda de la verdad en las vanguardias históricas como un propósito último del arte”.

Como dijo el crítico de arte y profesor de filosofía, Arthur C. Danto, fallecido el pasado mes de octubre, “hay que señalar la diferencia entre una copia y una cita: una copia como vimos, simplemente reemplaza al original y hereda su estructura y su relación con el mundo. Varias personas que reciban copias de la misma carta, en efecto reciben la misma carta, y están en la misma posición con respecto a la información que ella transmite. Pero si una de ellas, en una carta propia citara la carta, lo que escribiría no sería una copia, ya que denota a la carta más que lo que la carta en sí denota. Esto en consecuencia, un tema diferente y un significado distinto. En una verdad general que las citas no poseen las propiedades de aquellas que citan...”

Para Pacurucu, en estos instantes, el arte actual parece expresarse como un rechazo a lo original, pero no como una manera de negación, sino más bien como una alternativa crítico-destructiva cuyo requisito conceptual va más allá del objetivo apropiado como entidad física y posterior composición morfológica para identificarse con una manera diferente (...) el añadido de contenido como aporte a esta construcción son la materia prima con la que se alimenta el proceso de copia.

Para José Luis Corazón, investigador del Proyecto Prometeo (Universidad de Cuenca) el arte es tradicionalmente una copia, pero que a veces no se sabe que en esa persecución lo que aparece es sino otra cosa. “Hacer una copia de la copia se ha convertido en la exploración de una interpretación de la misma obra”.

Comenta que Elaine Sturtevant es conocida por hacer obras exactamente iguales a los trabajos de los cuales tiene su inspiración. En el caso de sus flores wartholianas o la literatura de su lectura duchampiana. Esto es, encuentra los mismos carteles que usa Duchamp, pinta exactamente igual que Andy Warhol. “Esta forma mecánica de crear arte es un principio lo que copia de la copia. Pero estrictamente, Duchamp decía no tener ningún interés estético y que simplemente se limitaba a escoger algo ya hecho. En el caso de Warhol, se trataba de repetir una imagen múltiple”.

De esta manera, a la muestra llega una veintena de obras de diferentes artistas como Larissa Marangoni (Las siete diferencias); Damián Sinchi (Chancho); Adrián Washco (La copia de la copia); Olmedo Alvarado (Héroe); Sarwin Guerrero (Proyección sol naciente), entre otros.

Olmedo Alvarado comentó que su obra Héroe (inflable estático) hace alusión a que los grandes hombres de la historia se han construido por la copia de comentarios de las personas, e inclusive llegan a atribuirse situaciones fantásticas. “Al quitarle todas esas fábulas, logros y méritos se convierten en personas comunes y silvestres como nosotros. Todos podemos ser héroes en diferentes aspectos como aquel que sobrevive con un sueldo básico”.

Para Darwin Guerrero, su obra inspirada en los colores de Monet, muestra que con la utilización de colores primarios usados en las proyecciones se puede copiar lo mismo que el artista francés en su obra Impresión, Sol naciente.

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