Hollywood retrata a madres que nadie quisiera tener

- 14 de mayo de 2017 - 00:00
Mary, el personaje que interpretó la actriz Mo’Nique en el drama Precious, es uno de los más atroces de los últimos años. Ella ganó su primer Óscar por esa actuación.
Foto: Internet

En la historia del cine nos hemos topado con toda clase de mamás, desde las valientes y superheroínas hasta las que realmente dan miedo.

Dicen que Madre es una sola, pero menos en el cine. La figura materna en el séptimo arte y en la televisión ha sabido captar en escenas inolvidables los distintos tipos de madres. Y no todas responden a esa imagen estereotipada donde el cariño, la ternura, la pureza y la paciencia son la regla.

Con el pasar de los años, Hollywood ha retratado mamás más independientes, amantes de su libertad pasando por las que son poco amorosas con sus hijos hasta las mujeres que destruyen la vida de sus vástagos.

En esta línea es imprescindible destacar una de las madres más fuertes y contradictorias de los últimos años: En Mommy del canadiense Xavier Dolan, Anne Dorval muestra la causa y consecuencia de la vorágine que ella misma provoca y trata de evitar.

La película, una de las más comentadas y laureadas del festival de Cannes del 2014, retrata la relación explosiva de madre-hijo, en donde su personaje es incapaz moralmente de sobrellevar a su propia familia y a la vez, paradójicamente, es causa de sosiego, paz y estabilidad dentro de esta tormentosa y desequilibrada relación de hogar. La película fue capaz de dejar sin aliento y envuelta en una atmósfera de angustia y zozobra a más de una sala de cine.  

Algo parecido fue lo que pasó con Mo’Nique en Precious. Su personaje de Mary Lee Johnston, la mamá de la protagonista Gabourey Sidibe (Precious) es considerado uno de los personajes más desgarradores y odiados de la industria.

No en vano la actriz ganó un Óscar por su interpretación, en medio de la ovación de un teatro Kodak repleto de las grandes celebridades de la meca del cine.  

Constantemente, Mary humilla física y verbalmente a su hija de 16 años, quien es una analfabeta y sufre de sobrepeso, esto sumado a los abusos sexuales de los que fue víctima por parte de su padrastro, quien la embarazó en 2 ocasiones.

Dicen que el rechazo de una madre hacia su hijo se puede sentir desde que el bebé se encuentra en el vientre. Esto es lo que muestra Tenemos que hablar de Kevin, filme protagonizado por Tilda Swinton, quien interpreta a Eva.

Ella no acepta nada bien a su hijo que viene en camino al enterarse, esto ocasiona que al momento de nacer el niño, este sienta una gran repulsión por su progenitora, al grado de que al final, el odio que él acumuló traspasa todas las fronteras, ocasionando una gran tragedia.

Otro de los finales inesperados fue el que vivió Aiden Longworth en el filme Las 9 vidas de Louis Drax, que recientemente Netflix puso en su cinemateca. La película cuenta la vida del psicólogo Allan Pascal (Jamie Dornan), quien comienza a trabajar con Louis Drax (Longworth), un niño que ha sufrido 8 accidentes casi mortales, poco a poco empieza a sumergirse en un misterio que pondrá a prueba sus límites de fantasía y realidad.

Aquí, la mamá de Louis, protagonizada por la canadiense Sarah Gadon, revela lo que un episodio traumático puede provocar en una madre, quien delante de los demás se presenta como una madre preocupada y abnegada por su hijo pequeño.

La película ha tenido críticas divididas, pero la actuación de Gadon ha sido exaltada por los críticos más influyentes de la industria. En esta lista de mujeres despiadadas no se puede dejar de incluir a Vera Farmiga en su personaje de Norma Bates de la serie Bates Hotel, una de las más afamadas de los últimos años. La serie retrata la vida del joven de aspecto frágil llamado Norman Bates y de su posesiva mamá Norma, unos años antes de los acontecimientos narrados en la película Psicosis.

“Siempre hubo madres despiadadas en el cine como el rol que protagonizó Joan Crawford en Queridísima mamá. Ella es una madre que nadie quisiera tener”, señala el crítico de cine Mauricio Logroño en diálogo con EL TELÉGRAFO.

El crítico de cine, quien realiza una pasantía en la Escuela de Arte de Nueva York, aclara que en la actualidad las mujeres han adquirido mayor protagonismo en el cine en donde abordan diferentes tópicos y el ser madres sigue siendo el ‘más apasionante’, aunque en un plano que se aleja de lo convencional.

“Tenemos mujeres heroínas, otras maltratadas, profesionales, exitosas, hasta llegar a esas historias en donde las progenitoras se adueñan de las pantallas con personajes sobrecogedores ya sea por su carisma y amor como el de Sandra Bullock en The Blind Side, pasando por menos convencionales como el de Julianne Moore y Annette Bening en Los chicos están bien hasta los más horrendos como el de Mo’Nique en Precious”.

La psicóloga Marlene Bejarano asegura que la maternidad así como puede ser hermosa, para algunas es dolorosa y no todas las mujeres están preparadas para serlo. “Son varios factores que hay que considerar como la crianza, el amor propio, el amor y el sentido de responsabilidad y hasta las situaciones adversas que también pueden cambiar los esquemas y prioridades de una mujer al momento de convertirse en madres”.

La orientadora asegura que lamentablemente en los diarios y noticiarios se observa con frecuencia casos lamentables en donde las madres han jugado un papel predominante en la historia de un niño.

Esas son precisamente las leyendas que el cine aprovecha para llevar a la gran pantalla, ya sea como una crítica o una simple exposición de lo que es capaz de hacer el ser humano.

“En Mamma mía vimos a una mamá nada convencional, igual seguía siendo madre, pero hay más historias, poco alentadoras que también muestran otras facetas de personalidad y son de mujeres madres”. (I)

MADRES DESPIADADAS

Ten cuidado con mamá (Serial Mom, 1994)
La retorcida y deliciosa comedia de John Waters convierte a una madre alegre y suburbana en una demente asesina serial. El filme provocó un escándalo moral y es considerado como una de las mejores actuaciones de Kathleen Turner.

Carrie, extraño presentimiento (Carrie, 1976)
Muchos lo consideran el mejor filme de Brian De Palma y una de las mejores adaptaciones de un libro de Stephen King. Este clásico del terror cuenta la historia de Carrie, una preparatoriana (Sissy Spacek) que es atormentada por el fanatismo religioso de su madre, quien la encierra en armarios con estatuas de un Cristo ensangrentado. Cuando la molestan en la escuela, el coraje acumulado y la telequinesis de la adolescente tienen resultados sangrientos.

Psicosis (Psycho, 1960)
En este icónico thriller de Hitchcock, la madre de Norman Bates (Anthony Perkins) puede haber estado muerta, pero el cruel control que ejercía sobre su hijo domina el filme desde el momento en que Janet Leigh llega al Bates Motel, hasta el último y estremecedor encuadre de la película.

Manchurian Candidate (1959)
Este filme de suspenso que se desarrolla en la Guerra Fría cuenta la historia de una madre mala y sin escrúpulos (Angela Lansbury) que pone a la KGB en contra de su propio hijo y sus comandantes (Lawrence Harvey y Frank Sinatra). Ellos son prisioneros de guerra en el conflicto de Corea y se les lava el cerebro para que se conviertan en sicarios durante una conspiración comunista.

Gypsy (1959)
Esta adaptación de un musical de Broadway cuenta la historia real de la reina del burlesque, Gypsy Rose Lee (la interpreta Natalie Wood) y su agresiva madre también involucrada en el espectáculo, Mama Rose (Rosalind Russell), quien vivió del éxito de su hija tal cual si fuera un parásito.

El cisne negro (Black Swan 2010)
Otra madre obsesiva y controladora que pisó los escenarios, Erica Sayers (Barbara Hershey), hace desmán y medio con el delicado psyche de su hija bailarina Nina (Natalie Portman), quien se encuentra muy protegida y sufre las consecuencias cuando pierde todo contacto con la realidad.

El peleador (The Fighter 2010)
Alice Ward (Melissa Leo) no es una madre maldita, solo es demasiado ruda y abusa verbalmente de su hijo Mickey Ward (Mark Wahlberg) para su beneficio propio. Vive del sudor y dolor de su vástago.

White Heat (1949)
El director Raoul Walsh nos regaló a una de las peores mamás cinematográficas, Ma Jarrett (Margaret Wycherly), quien a la par emascula y ama de manera sugestiva a su hijo ya de por sí trastornado, un gángster interpretado por James Cagney.

The Grifters (1990)
Este film noir dirigido por Stephen Frears tiene totalidades edípicas entre una madre manipuladora y mafiosa interpretada por Angelica Huston, y su hijo estafador (John Cusack). Esto se hace evidente cuando la ladronzuela encarnada por Annette Bening amenaza el poder de Huston.(I)

Angelica Huston. Foto: Internet

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