Cine

Hitchcock, un moderno clásico que sigue vigente

- 03 de julio de 2016 - 00:00
ilustración Carlos Benavides / El Telégrafo

La influencia hitchcokniana va desde los filmes de Alan Resnais hasta James Bond.

Actualmente no hay duda sobre el puesto que ocupa Alfred Hitchcock como uno de los cineastas más influyentes de la historia del cine mundial. Pero esto no siempre fue así.

Hasta principios de los años 60 la obra del gran realizador británico era considerada por la crítica especializada estadounidense como ‘películas para pasar el rato’. A Hitchcock se le conocía popularmente como el ‘maestro del suspenso’, un título que le reconocía solo como un ingenioso artesano del cine pero no como el creador que era.

Fue a raíz de la famosa y extensa entrevista que le hizo en Los Ángeles, en 1962, el cineasta francés Francois Truffaut, de la cual resultó el libro titulado ‘El cine según Hitchock’, que cambió la mirada tanto de la crítica norteamericana, como de la academia.

Este libro, que cumple este año medio siglo de publicado, dio el impulso que muchísimos jóvenes requerían para convertirse en cineastas, tal como lo reconocen 10 connotados realizadores en la cinta documental Hitchcock/Truffaut, de Kent Jones, basada en ese libro que llegó este año a las salas comerciales, después de pasar por varios festivales, entre ellos el de Cannes 2015.

Hitchcock, el gran desconocido

Pero, qué motivos tenía un cineasta como Truffaut, que había sido reconocido en Cannes como mejor director por su ópera prima ‘Los 400 golpes’ (1959), una película que validaba la ‘nueva ola’ renovadora y crítica del cine mundial, para dedicarle tiempo a Hitchcock, un director cuyo trabajo, aunque muy popular entre el público -ya había hecho ‘Psicosis’ (1960) y estaba en plena posproducción de ‘Los pájaros’ (1963)-, no tenía acogida en la crítica por considerarlo de menor nivel.

En realidad, Truffaut admiraba el cine de Hitchcock desde siempre. “A diferencia de la mayoría de los espectadores de mi edad, no me identificaba con los héroes, sino con los perdedores y, en general, con cualquier personaje que estuviera equivocado. Por eso es que las películas de Alfred Hitchcock, dedicadas al miedo, me conquistaron desde el principio”, afirmaba el cineasta francés.  

A Truffaut y sus compañeros, que reivindicaban la figura del director como autor desde las páginas de la legendaria revista Cahiers du cinéma,  les sorprendía que la crítica norteamericana  no reconociera lo artístico en las películas de Hitchcock. Este grupo de realizadores franceses que desde la página de Cahiers habían desarmado todo el aparataje de la  filmografía hitchcokniana, sostenían que el cineasta británico era un gran creador, es decir que sus películas entraban en la categoría de cine de autor que ellos defendían.

Para situar a Hitchcock en el lugar que le correspondía como “el gran autor” que era, Truffaut decide entrevistarlo. Le escribió una larga carta donde le decía que  “Desde que me convertí en cineasta, mi admiración por usted no ha flaqueado; al revés, se ha hecho más fuerte y ha cambiado de naturaleza. Existen muchos directores que aman el cine, pero usted ama el propio celuloide”.

Hitchcock le contesta: “Señor Truffaut, su carta me ha hecho llorar. Me sentiré honrado de aceptar ese homenaje”.

Hitchcock y Truffaut. La entrevista

Durante seis días -entre el 13 y 18 de agosto de 1962-, el ‘Maestro del suspenso’ respondió las 500 preguntas que el joven realizador francés le hizo.

De la mañana a la tarde, Truffaut y Hitchcock se sentaron en torno a la mesa de una de las salas de los estudios Universal  y, con la ayuda de Helen Scot, la traductora, mantuvieron una charla cuyo único tema era el cine y solo el cine. La entrevista solamente fue grabada y no se la registró en video. El fotógrafo Philippe Hausman se encargó del registro gráfico.

En el maratónico encuentro, Hitchcock desmenuza todos los aspectos referidos al cine. Afirma que el cine mudo es la forma cinematográfica más pura y que la historia puede ser contada mediante un lenguaje estrictamente visual. Además de  aclarar detalles como el vaso de leche envenenado en ‘Sospecha’ (1941); la negra humareda del tren en el que viaja el seductor villano interpretado por Joseph Cotten en ‘La sombra de una duda’ (1943).

También desvela por qué Ingrid Bergman y Cary Grant odiaban su largo beso en ‘Encadenados’ (1946), que permitió al público “hacer el amor con ambos”, invierte papeles con su entrevistador preguntándole con curiosidad “¿Por qué contar una historia, utilizar una trama, se ha convertido en algo anticuado?”.

Luego le explica a Truffaut la diferencia entre suspense y sorpresa: “Hay que contarle al espectador que en la imagen que está viendo -además de haber dos personas hablando– hay una bomba escondida y va a estallar en unos minutos. El espectador lo sabe y la conversación se le hace eterna porque ante el inminente peligro quiere que los protagonistas se salven, mientras ellos —que ignoran la existencia de un explosivo— pierden el tiempo charlando sobre banalidades.

El efecto sorpresa, por otro lado, es bien distinto y ocurriría solo en el caso de que nadie entre el público supiera que allí hay una bomba y de repente todo saltara por los aires”.

Hitchcock revela que en ‘Psicosis’ el argumento y los personajes le importan poco.  Lo que a él le importa es que la unión de los trozos del filme, la fotografía, la banda sonora y “todo lo que es puramente técnico podían hacer gritar al público”. No es un mensaje, ni una gran interpretación lo que ha intrigado o conmovido al público. “Lo que lo ha emocionado es el filme puro”, afirma.

Hitch/Truffaut, el documental

En cuanto a la cinta documental Hitchcock/Truffaut de Kent Jones, es verdad que es imposible encajar las casi cuatrocientas páginas del libro en su película, pero Jones procura lograr  en su documental lo mismo que hizo Truffaut en 1962: dejar claro que Hitchcock es un genio “en la construcción del guion, de la fotografía, del montaje y del sonido”, que “tiene ideas creativas en todo” y “puede con todo”. Incluso es, “como sabemos bien, un experto en publicidad”. El filme recorre la entrevista de Truffaut, analizando épocas y películas, a la vez que inserta la voz de ambos directores entre secuencias de las obras.

Además incluye extractos de entrevistas realizadas a directores como Martin Scorsese, David Fincher,  Olivier Assayas, Peter Bogdanovich y Kiyoshi Kurosawa, entre otros, que dan su visión sobre el trabajo cinematográfico de Alfred Hitchcock, resaltando a la vez la importancia que ha tenido en su propio cine.

Según Truffaut, la larga lista de filmes deudores de la influencia hitchcokniana, pasa por el cine de Alain Resnais hasta el agente con licencia para matar, James Bond, signo de una obra que, años después, aún es capaz de sintonizar con la crítica, la cinefilia y el gran público.

El cine de Hitchcock desde la mitad del mundo

Desde Ecuador tres cineastas: María Emilia García (Guayaquil, 1984), David Grijalva (Quito, 1959) y Franklin Briones (Portoviejo, 1957), concurren también con su particular punto de vista acerca del creador de una cinematografía que abarcó buena parte del siglo XX: desde su primera película ‘Number 13’ (1922) (inacabada y encontrada recientemente), hasta la última ‘Family Plot’ estrenada en 1976, cuatro años antes de su muerte. (I)

‘Vértigo’, ‘39 escalones’, ‘Los pájaros’, ‘Atrapa a un ladrón’, ‘La sombra de una duda’, Marnie la ladrona’ y ‘Psicosis’ son varios de los títulos de las decenas de películas que Alfred Hitchcock escribió y dirigió en su larga carrera cinematográfica. La escena de la ducha de la cinta ‘Psicosis’ costó una semana de rodaje y 70 tomas.

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