Guayaquil suena en todos los ritmos

- 09 de octubre de 2014 - 11:12

Que entrevisten a Héctor Napolitano o a Carlos Rubira es común por estos días. Ellos tomaron su amor porteño para plasmar en melodías los más sublimes himnos guayaquileños. Su reconocimiento es —por añadidura— un ítem infaltable este mes, pero hay otros artistas que también se valieron de la ‘Perla’ para componer.

Ellos proponen sus canciones como tributo a la ciudad. Le cantan al malecón, a los adoquines, al Salado, le cantan también al ciudadano de a pie, al cholo, al guayaco de sepa, a ese que sufre los estragos del transporte público, al que vive el solazo y al que es víctima de la desigualdad, vigente aún de forma notable en esta parte del Ecuador.

Todos esos aspectos quiso resumirlos el grupo punkero GOE en una sola canción. Se llama ‘[email protected] a Guayaquil’ y suena a una fusión de reggae, ska y punk. Este sencillo no solo habla de ese lugar, también alude con descripciones precisas a sitios como el cerro Santa Ana y la Perimetral, donde hace una aclaración oportuna: “el paisaje cambia/ no parece tan moderno/ las casitas de caña reflejan el lamento/ del que no tiene camello”.

Ramón ‘Moncho’ Villacreses, vocalista y compositor de ese tema, tenía en mente desde niño cantarle a su ciudad. Lo inspiraron Héctor Napolitano, la poesía de Fernando Artieda y las obras teatrales del histrión José Martínez Queirolo, del que también este mes se recuerda su deceso.

A ellos se une Olga María, mejor Intérprete Femenina en el Festival Mundial de la Canción con el tema ‘Quiero una noche’. En Mi Guayaquil, Olguita, como le dicen sus fans, explica por qué admira a la ciudad. El tema es de autoría de Fernando Cargua, quien a pedido de la artista lo compuso.

Un poco más rock and roll, como lo demanda su estilo, los chicos de Eusebio Presidente realizaron una adaptación al español de ‘Sweet Home Chicago’, un blues famoso de Robert Johnson. Lo inmortalizaron como Mi dulce hogar Guayaquil. Fue trabajada por Ángel Duarte y en ella —según comenta Fabricio Rodríguez— se expresa una invitación a ‘vacilar’ a Guayaquil, que a su decir, es una ciudad para pasarla ‘chévere’.

Rodríguez también escribió ‘La Nueve’, en la que presenta, en voz protagónica, la bohemia, además de hablar de la belleza de la mujer porteña.

El pop lo imponen Tres. Así se llama su grupo. Pese a haber ingresado en el mercado recientemente con ‘Los besos de tu boca’, en ‘Este es mi Guayaquil’ ellos denotan ritmos mucho más tropicales. Es un tema de pocas estrofas y un coro fácil de aprender. Conformado por Ángelo García, los hermanos Billy y Vico Cueva, apostaron por la salsa en esta canción porque los guayaquileños se sienten identificados con este tipo de ritmo.

Otra agrupación que se inspiró en la urbe es Armada de Juguete. Aunque su género predominante es el ska, optó por el reggae para dar música a la canción ‘Lluvia en Guayaquil’, compuesta por Julico, el vocalista de la banda. Allí se exhalta el clima en la época de lluvia.

El pueblo en canciones

El guayaquileño de a pie, el que solo anda con lo que necesita para el pasaje en el bolsillo. El que le dice al taxista: No se preocupe por el suelto, porque es lo único que tengo; más claro, el chiro es también un factor inspirador para nuestros músicos.

Soy chiro, escrita por Geraré y Betoman, del grupo Los Corrientes, es un himno ya en el rock local. La canción está repleta de frases guayacas y causa hilaridad de principio a fin. 

A ese mismo sector social pertenece el que carga "brillantina en el pelo y la peinilla en el bolsillo de atrás", el que el celular lo lleva "siempre en la mano para que todo el mundo" se lo pueda mirar. Kristian Fabre, conocido como Rey Camarón, describe a esta pintoresca estrella guayaquileña en el tema Cholo, menos conocido que su ya famoso Marginal de Guayaquil, pero igual de profundo.

 

Aunque no son guayaquileños, la canción más reciente y más completa que se le realizó a Guayaquil la escribieron los músicos de RoCola Bacalao. Se llama Guayaquil city y es interesante porque describe por qué la gente se queda en la Perla.

"Pensé en todas las veces que hemos venido a Guayaquil con la RoCola y en el gusto que da salir de Quito por un momento, alejarse de las montañas y del frío y cambiar de frecuencia. En ese respiro que experimentamos con la banda cuando llegamos aquí. El tema habla de un tipo que está decepcionado con el amor. No es tan cierta la historia. Es algo de un amigo... Propone reiniciar las cosas y empezar desde cero", dijo en una entrevista pasada Hugo Ordóñez.

En el audiovisual se ve a vendedores ambulantes, gente de barrios marginales, lagarteros... todos bailando o cantando a viva voz la canción de la RoColita, con ese feeling costeño, fraternal, característico de nuestra gente.

Innumerables artistas le han escrito a Guayaquil a lo largo de la historia, y si bien los clásicos seguirán siendo emblemáticos, las nuevas producciones dejan sentado que esta Perla conquista a todas las generaciones, a todos los grupos sociales, a todos los géneros.