Droz, el quinteto de punk que tomó su nombre de un simio

20 de octubre de 2011 - 00:00

Droz estaba casi lista para salir del garaje en noviembre de 2001. Solo faltaba el baterista.  Los hermanos Bernando e Ismael Henriques, más Enrique Sayago, el primo de ambos, ya tenían un tiempo tocando una onda de punk melódico semejante a las de Real Big Fish o Goldfinger.

Cuenta Bernardo, el vocalista y tercera guitarra de Droz -que entonces le agregaban la cifra 316 al nombre-, que le pidió a su hermano Gabriel que tocara la batería.

“Al principio éramos una banda familiar que empezó con ‘jammings’ (improvisando). Ismael y mi primo comenzaron, luego me uní junto con Diego Manssur, también guitarrista. Cuando le pedí a mi hermano Gabriel que tocara la batería se negó porque lo único que sabía de música era cómo aplastar el botón play para encender el equipo de sonido. Le compramos una  batería para que aprendiera y aceptó.

Desde entonces se convirtió en el baterista estable de Droz, hasta el año pasado en que se retiró. En esa época también se fue mi primo que tocaba la primera guitarra, mientras que Ismael aún toca el bajo en el grupo”, relata Bernardo, quien es docente en la Universidad Casa Grande y también produce videos.

Ahora, casi 11 años después y con dos nuevos integrantes, Droz presenta su primer disco al que bautizaron como Ideales nocivos, que se grabó en Capo Records, Fediscos; en Quito con Ivies Flies; y Resonance en Los Ángeles.

El guitarrista Ricardo González y el baterista  Andrés Granja llegaron el año pasado a Droz, que le añadían el 316 porque era la fecha en que se estrenaron. Ellos sustituyeron a Enrique Sayago y Gabriel Henriques, respectivamente.
González relata que él era un fan desde los inicios de Droz y que recién el año pasado entabló amistad con Bernardo en la universidad.

“Lo curioso es que yo era el alumno y él mi profesor. Cuando supo que Enrique se iba, me dijo que estuviera ‘pilas’ y me aprendiera las canciones”, dice González, quien considera que con Droz encontró el tipo de música que siempre quiso tocar.

Lo de Real Big Fish y Goldfinger, que tienen ‘covers’ de A-ha (Take on me) Duran Duran (Hungry like the wolf), Phil Collins (Another day in paradise) o 99 Red Balloons (Nena), se evidencia hasta en el hecho de que Droz también tiene su propia adaptación. Se trata de Flaca, original del argentino Andrés Calamaro, que consta en uno de los discos de tributo (Salmones distintos), que convocó el portal Camisetas para todos, la oficial del ex Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez.

“Fue una casualidad lo de Flaca. La adaptamos para tocarla nomás, pero cuando descubrimos el portal, enviamos la canción por correo y nos confirmaron que constaríamos en el disco Salmones distintos. Luego conseguimos la licencia de Grabaciones encontradas que tiene los derechos de las canciones de Calamaro. Así pudimos incluirla en nuestro disco que tiene otras diez canciones”, explica Bernardo.

El primer sencillo se llama Música es. “Se trata de un tema en el que se puede identificar  mucha gente que alguna vez quiso ser músico, lo fue o aún lo es. Cuenta con la participación del trompetista Killer Ávila y el trombonista Carlos Solano, que le dan un toque de ska”, indica Ricardo González.

Música es tiene un video, que desde el mes pasado rota en MTV Latino, que protagoniza Alejandro Kenig, el hijo de la conductora de televisión, Marián Sabaté. Narra la historia de un niño rebelde que acude a show de talentos en los que unos chimpancés son los jueces.

Y aquello de los simios tiene que ver con el nombre Droz, que tiene la banda. “Droz es el nombre de un mono, el personaje estelar de un circo ruso”, dice Bernardo sobre la banda que en su disco presenta  canciones como La última morada, El mismo de antes, Un adiós, que se pueden escuchar en www.drozband.com.

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