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Cuando el álbum familiar se traslada al Facebook

24 de agosto de 2014 00:00

Hace unos días abrí mi cuenta de Facebook y lo primero que vi fueron las fotos de una amiga con su hijo recién nacido. Ella vive en otra ciudad, así que Internet es, por el momento, el único medio para acercarnos. Fue emocionante conocerlo, aunque sea de este modo. Bastaron un par de minutos para que su ‘muro’ se llenara de felicitaciones por el nacimiento de su hijo.

A través de esta red social es posible mantenerse al tanto de los acontecimientos más importantes de la vida de familiares, amigos e incluso de personas que ni siquiera conocemos. Desde su aparición, en 2004, Facebook ha permitido a sus usuarios hacer pública su vida privada. Hay madres que incluso publican imágenes de sus bebés mientras les practican una ecografía. A estas imágenes se suman otras: los hijos en la escuela, colegio, universidad. Están las fotos del matrimonio, del paseo, de la luna de miel y de los momentos previos al abordaje del avión.

Según Carlos García, especialista en medios en línea, Facebook cuenta con alrededor de mil millones de usuarios. Cada uno tiene en promedio 130 amigos y más de un millón de páginas web han integrado su acceso a través de esta red social.

Gracias a esta plataforma, muchas familias alrededor del mundo han trasladado su álbum de fotos al Facebook. Aunque es, en muchos casos, una práctica rutinaria, ¿realmente conocemos los riesgos que implica, por ejemplo, publicar la foto de los niños en estas comunidades virtuales? Hoy en día, no todos los padres están conscientes de los peligros que pueden correr los menores al publicar sus fotos en una red social. “Nuestros videos e imágenes pueden ser perpetrados y utilizados por otros. En la red puede haber gente con malas intenciones. Incluso, nuestra información podría ser utilizada para la trata de personas. Los niños quedan expuestos a pedófilos o a redes de secuestros” afirma el psicólogo ecuatoriano Juan Francisco Gortaire.

Las fotos de los menores podrían ser utilizadas para pornografía infantil, rastrearlos para redes de tráfico de niños, o para suplantación de identidad. Para evitar estos posibles riesgos, es necesario instalar los filtros de seguridad y comprobar que la configuración de la cuenta en la red social no esté expuesta al público, sino únicamente a las personas que más conocemos. Aunque no es una garantía, sí ayuda a proteger la información publicada. Según Raúl González, estratega digital, todo lo que se publica con relación a los niños y niñas es visible para el mundo. De este modo, es fácil hacerles un seguimiento y saber dónde encontrarlos. “Cualquier cosa que subas a una red social se queda ahí para siempre. Si quieres que tu identidad y tu cuenta desaparezcan, hay que seguir varios procesos”.

Toda red social tiene términos y condiciones de uso que es indispensable revisar para evitar que otras personas empleen nuestra información. Álvaro Sáenz, Secretario del Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional, explica que en Ecuador no existe una ley que regule la publicación de fotos de niños en las redes sociales. Además, considera que existe un riesgo moral y psicológico: “En un estado de derecho lo que se busca en cuanto a la niñez y adolescencia es que estén protegidas, que no sean expuestas, que no estén en riesgo, que no se violen o se arriesguen sus derechos”.

En la actualidad, hay un afán por exponer la vida privada, a través de estas comunidades sociales. Según el psicólogo Juan Francisco Gortaire, esto se debe a que estamos en una sociedad espectacularizada: “la sociedad y los medios tecnológicos nos empujan a estar siempre en una alta comunicación, necesitamos estar conectados a algo”. Hay quienes consideran incluso que si las personas no están en las redes es como si no existieran.

Gortaire explica que el psicoanálisis habla de un discurso del amo que es lo que controla todo. Entre los amos que existen están la familia, la academia, la sociedad y los modelos políticos. Advierte que con el avance de la tecnología ha nacido un nuevo amo: las redes sociales. “Te dicen que vivas de un modo; que publiques qué piensas, qué haces, dónde estás. Las redes buscan que actúes de acuerdo con determinados patrones. De ahí los selfies, las fotos de los ecos del bebé, de la familia... Esta situación no suele ser perceptible para todas las personas. Muchos no se dan cuenta de que se dejan llevar”.

Facebook y otras redes sociales como MySpace, según el psicólogo, han dado paso a un nuevo narcisismo. Este término, según su definición en wordreference.com, se refiere a la excesiva admiración que alguien siente por sí mismo.

Facebook, de algún modo, une a las personas, las mantiene en contacto de manera virtual, pero a la vez las separa. La comunicación digital jamás reemplazará el encuentro cara a cara de las personas. Lo que antes era una razón para reunir a la familia y amigos, como el nacimiento de un niño, hoy —en algunos casos— se ha limitado a un ‘me gusta’ en la foto publicada en la red.

Los especialistas aclaran que no se trata de dejar la práctica de compartir fotos en las redes sociales, pero las publicaciones deben cumplir ciertas condiciones para precautelar la seguridad de los niños y evitar posibles riesgos en el futuro.

El psicólogo Gortaire recomienda que antes de publicar una imagen se revisen los filtros de seguridad y privacidad en Facebook.

Es posible compartir fotos siempre y cuando sean con familiares y amigos cercanos. Las personas son libres de publicar lo que deseen, pero, después de conocer los riesgos, es indispensable analizar qué aspectos de nuestra vida pueden ser expuestos.

Tome nota:

Verifica que tu perfil sea privado y no público.

Controla los filtros de seguridad de tu red social.

Elige correctamente quién puede observar tus publicaciones.

Evita que en las fotografías se vean lugares donde puedan localizar a tus hijos, como la escuela y la vivienda. No publiques coordenadas geográficas en las fotos.

Procura que no se vea el auto de la familia, tampoco sus placas.

No publiques los nombres completos de tus hijos.

Evita informar sobre sus horarios o cursos que realiza.

Evita las fotografías de tus hijos con uniforme de la escuela o semidesnudos.

Elige correctamente qué publicar y quién tiene acceso a verlo.

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