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“Los jugadores evolucionaron emocional y mentalmente”
Es odontólogo de profesión, pero especializado en neurolingüística y ciencias del pensamiento. El caleño Orlando Caicedo se desempeña como motivador y sicólogo de la selección absoluta y es uno de los colaboradores más cercanos al técnico Reinaldo Rueda.
Cuando la tricolor se concentra, antes de un duelo de eliminatorias, deja sus actividades regulares en Colombia y se convierte en un huésped más de la Casa de la Selección.
No tiene oficina en Monteolivo, ni la necesita. Cualquier rincón le sirve para entablar conversación con los jugadores. Con sigilo guarda los secretos de su profesión, aunque da detalles sobre el “mundo mental” de los seleccionados.
“No se puede adelantar la alineación”, dice el profesional de 55 años, en tono de broma, antes de empezar la plática con FANÁTICO.
¿Hay un perfil sicológico del futbolista ecuatoriano?
Son jugadores muy completos que mental y emocionalmente han evolucionado mucho. Son grandes como profesionales y como personas. No solo se cuidan en el aspecto deportivo sino también hacia el exterior, eso redunda en beneficio del atleta.
¿Cuál es el objetivo de tener un sicólogo en el equipo?
Complementar la tarea que hace el cuerpo técnico y médico. Lo que se busca es potenciar un grupo en base al control mental, al dominio de las emociones que deben primar sobre las acciones fisiológicas.
¿Fue fácil llegar a los jugadores?
Yo diría que cuando se hacen las cosas con credibilidad, con amor, se logran los objetivos. Pienso que ha sido relativamente fácil ir aunando esfuerzos para hacerlos cada vez mejores personas.
¿Qué cambios observa hoy en la conducta de los jugadores?
Destaco la receptividad que tiene el grupo hacia la parte táctica, técnica y hacia nosotros mismos. Es esa integración, esa fortaleza lo que ha hecho de esto una familia que esperamos fortificar cada vez más.
El trabajo grupal es fundamental y, sobre todo, buscamos que no sobresalgan las individualidades. Aunque muchos vengan del exterior, no existen diferencias entre ellos.
¿En qué consiste su trabajo?
No existe un patrón preestablecido en el que se fijen días para cada cosa. El trabajo se establece de acuerdo con las circunstancias que voy observando y conversando con los jugadores. Hay cosas que se deben hacer en grupo, muy al interior, y otras que deben ser individualizadas, esto último es lo que uso más.
¿Cuál es el problema emocional más recurrente en los jugadores?
El pasado, juzgarse por las acciones ya ocurridas y también el suponer cosas, como todos los seres humanos, que nos trasladamos de ese pasado al futuro y eso no nos permite tener un buen presente. Intentamos hacerles entender que lo verdaderamente importante es el presente. No quedarnos en el pasado ni irnos al futuro sino disfrutar del presente.
¿Asesora también al cuerpo técnico?
Con ellos hablamos a otro nivel, compartimos varios momentos porque somos amigos, pero también les ayudo a saber llevar la presión.
¿Cómo les ayuda a superar las tentaciones del mundo deportivo?
Todos en algún momento de la vida hemos obtenido algo y eso eleva a la persona, pero cuando se miran las cosas desde afuera y logramos que ellos las empiecen a discernir conseguimos vivir mejor. No podemos olvidar que la persona debe estar por encima del jugador.
¿Cómo logra que los jugadores, sin tener un buen momento en sus clubes, mejoren su rendimiento en la selección?
Ellos saben que hay que dejar atrás el pasado, porque si se atormentan por lo que les pasó hace 8 días se están haciendo daño. Entonces en vez de emplear ese tiempo positivamente lo están haciendo de forma negativa y, lógicamente, esa energía no los va a dejar disfrutar su presente, que es la Selección.
¿Existen muchos problemas familiares entre los futbolistas?
Todos tenemos dificultades, pero ellos están aprendiendo a dejar esos problemas en su sitio. Solo una vez se debe cuestionar el ¿porqué? Luego tienen que analizar y entender esa situación. Eso les dará la pauta para superarse y resolver los conflictos.
¿Cómo es el trabajo con los nuevos jugadores incorporados?
Es poco a poco, con paciencia, prudencia y también persistencia. Una de las principales guías es el respeto al ser. Las cosas no se hacen por imposición sino por convicción. Yo no puedo imponer algo y mucho menos al que recién llega.
Él (el jugador) observa, va dándose cuenta y luego se acerca, pero todo debe nacerle, porque cuando se impone no hay apoyo.
¿Cómo explica la transformación de los jugadores al llegar a la Tri?
Es como cuando se está fuera de casa y se llega donde la familia. Todo cambia automáticamente porque hay algo importante que es la influencia de las energías de los espacios en nosotros. Si estamos en un salón y hay una vela aromática percibes ese aroma. Lo mismo pasa cuando está el optimismo, el deseo, el ímpetu, las ganas, la alegría y la felicidad.
¿Cómo logra que el buen momento de la tri no los haga perder la perspectiva?
Los latinos somos muy emocionales y por eso perdemos el raciocinio y la lógica. Entonces se trata de mantener esa moderación, sin llegar a excesos. Recibo el estímulo, el afecto, pero siempre debe prevalecer la razón y la lógica en el trabajo semanal para lograr el objetivo.
¿Qué repercusión tiene que los delanteros se lleven las manos a la cabeza cuando fallan un gol?
Es un símbolo cultural que se lo debe cambiar, porque al hacerlo se están autorecriminando y con ello, además, trasladando todo el sentimiento negativo de la afición hacia ellos, con lo que emocionalmente quedan mal. Lo correcto sería elevar el pulgar o aplaudir (como diciendo: la otra será).
¿Da charlas el mismo día del partido oficial?
A veces, pero casi nunca de forma grupal, sino sobre todo individual. Se hacen trabajos específicos buscando el bienestar personal en base a lo que se quiere obtener según el propósito de conjunto. Se motiva para bien del equipo.