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El Telégrafo
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Fabián Carini: la historia vista desde el otro arco

Fabián Carini: la historia vista desde el otro arco
11 de octubre de 2013 - 00:00

Prefiere no ir al estadio. El partido Ecuador-Uruguay lo seguirá en casa. Quiere alejarse de la tensión que provoca estar cerca de la cancha, sin opciones de ver la repetición de alguna jugada en la televisión. Su esposa, Virginia Ferreira; su cuñado Gonzalo Ferreira, y su amigo, Robert Flores, completarán la audiencia.

Fabián Carini, exarquero de la selección uruguaya, se metió en la historia del fútbol ecuatoriano el 7 de noviembre de 2001. Él fue quien recibió el gol que clasificó a la “Tri” por primera vez a un mundial, el de Corea-Japón 2002. Esta semana recordó junto a EL TELÉGRAFO ese partido y analizó el encuentro de esta tarde en el estadio Atahualpa.

¿Cómo resumiría el cotejo del 7 de noviembre de 2001?
Nosotros también nos jugábamos la clasificación. El partido fue muy trabado, complicado, como son los partidos con Ecuador. Comenzamos ganando con gol de penal de Nicolás Olivera, al final del primer tiempo, y nos empataron con gol de Kaviedes (minuto 72). Después terminó el juego y vino la euforia de la gente de Ecuador, de todos los jugadores porque clasificaron al Mundial por primera vez.

¿Ese gol de Olivera le sirvió a la “celeste”?
Yo lo tengo como un lindo recuerdo porque ese punto que logramos en el estadio Atahualpa nos permitió jugar el repechaje con Australia, ganar el repechaje y clasificar al Mundial.

¿A cuáles jugadores ecuatorianos de la época recuerda?
Me vienen a la memoria José Cevallos, la “Sombra” Espinoza, Iván Hurtado, Ulises de la Cruz, Álex Aguinaga, Jaime Kaviedes, Agustín Delgado... y los demás, que de cara y de nombre también los conozco, pero ahora se me escapan.
 
¿La jugada del tanto ecuatoriano fue polémica? Usted reclamó fuera de juego...
Se trató de un centro bien lanzado por Aguinaga a la espalda de nuestro central, bien cabeceado por Kaviedes. Más que un error nuestro fue una muy buena jugada de Ecuador en la ofensiva. No hubo fuera de juego, si mal no recuerdo el que habilitaba era Gianni Guigou.  

¿Qué sintió cuando los aficionados ecuatorianos se desataron de felicidad tras el empate de Ecuador?
Para mí siempre será una alegría ver lleno el estadio Centenario, porque quienes no tienen suficiente dinero ahorran un mes o dos para ir al estadio. Sé lo que sufre el aficionado cuando Uruguay no gana, por suerte le hemos dado muchas alegrías. No hay nada como cantar el himno de tu país y al final sentir la felicidad de la gente, porque volverá con más ganas, a cantar más fuerte. Imagino que con los aficionados de Ecuador es igual, todos estaban felices cuando lograron esa histórica clasificación.

¿Con cuáles de sus compañeros de selección se llevaba mejor?
Me llevaba bien con todos; era una selección de grandes hombres, estaba Paolo Montero, Gustavo Méndez, Fabián ONeill, Gabriel Cedrés, Álvaro Recoba, Darío Silva... Gracias a Dios, en los grupos de selección que estuve siempre hubo gran compañerismo.

¿En qué se diferencia el Uruguay del técnico Víctor Púa al Uruguay de hoy, que orienta Óscar Washington Tabárez?
En Uruguay siempre hubo buenos jugadores. En ese sentido no ha cambiado mucho. Hoy también se juntó una buena generación, que le ha permitido a Tabárez hacer un buen mundial en 2010 y ser campeón de la Copa América en 2011. La diferencia es que hoy la selección  tiene un complejo deportivo, comodidades que antes no  tenía por problemas económicos, y esa es una ventaja para que los futbolistas entrenen bien. Son cosas por las que luchamos en mi generación.

¿Considera que Uruguay, conocido por su  “garra charrúa”, viene mejor mentalizado que Ecuador, que últimamente no ha ganado?
Los uruguayos tenemos la historia que nos dejaron nuestros antepasados: campeones de las olimpiadas de 1924 y 1928 y campeones de los mundiales de 1930 y 1950. Pero el jugador uruguayo tiene la misma historia del ecuatoriano, viene de lugares muy humildes. Ahora no se juega más con la garra charrúa; cuanto mejor juegues vas a tener más chance de ganar. Los jugadores sudamericanos deben tener claro que para triunfar deben tener fuerza de piernas y estar bien de la cabeza en partidos decisivos.

¿Cree que Jaime Kaviedes y Agustín Delgado eran delanteros más contundentes que los actuales atacantes de Ecuador?
Cada generación, cada hombre, tiene su forma de jugar, de moverse en la cancha, no existen jugadores iguales. Kaviedes y Delgado, como los que tiene ahora Ecuador, eran muy buenos. Lástima la pérdida de “Chucho” Benítez, son cosas lamentables de la vida; Ecuador tiene muy buenos delanteros.

¿Alguna vez a usted le indignó algún arbitraje. Un referí puede decidir el resultado de un cotejo?
Los árbitros se equivocan a favor y en contra. Deberíamos tratar de que, cuando se equivocan, el equipo esté mejor y pueda superar esa adversidad. Mientras sea un error de buena fe, no pasa nada, pero cuando se equivocan en un partido decisivo, uno se molesta mucho. Contra eso no se puede hacer nada, pienso que ellos tratan de hacer su trabajo de la mejor manera, como tratamos nosotros.

¿La jugada en la que el árbitro paraguayo Carlos Amarilla sancionó a Cristian Benítez en el partido de ida contra Uruguay en 2012 fue o no un penal?
Claro que fue penal, una falta en el área que todos vieron menos él, no sé porque no la pitó. Amarilla ha demostrado ser un árbitro muy localista.

¿Es amigo de alguno de los jugadores de la Selección Uruguaya que actuará esta tarde ante Ecuador?
Por haber estado en el proceso de Tabárez los conozco a todos. Con Diego Forlán hemos jugado en selecciones juveniles, lo conozco más. Uruguay tiene una gran selección, elementos que están destacando en Europa, juegan muy seguido y eso es bueno para el equipo. Los delanteros están entre los mejores de Europa. Para nosotros es un privilegio saber que Édinson Cavani, Luis Suárez, Diego Forlán o Christian Stuani en  cualquier momento te pueden resolver un partido.

¿Cómo afecta a la familia la presión que acompaña a un seleccionado?
Cuando las cosas no van bien, la familia se pone triste, pero más allá del resultado negativo lo que más le molesta es cuando hablan mal del hijo, del esposo, del padre. En Uruguay o sos Dios o sos el diablo, no hay término medio.

¿Y usted  fue más Dios o más diablo?
(Risas) Eso habría que preguntarle a los periodistas de Uruguay, a quienes siguieron mi carrera. Si le dicen que soy diablo, son unos mentirosos. Siempre traté de hacer lo mejor, a veces lo hice bien, otras veces mal, pero siempre dejé todo y tuve respeto por la camiseta de la Selección de Uruguay y por todas las camisetas que he vestido.

¿Qué le ha parecido Ecuador, la gastronomía, el clima?
Quito es una ciudad muy parecida a Montevideo, muy tranquila, hago todo caminando. Mi señora está muy contenta. En cuanto a la comida tuve la desgracia de probar un ceviche y estuve 15 días con diarrea (risas). Pero lo demás, todo muy lindo, tuve la suerte de ir a Mindo, a Galápagos, aquí en Quito al teleférico, a la Mitad del Mundo. Los lugares en los que hemos jugado: Guayaquil, Cuenca, Loja... todos me gustaron. Estoy muy agradecido porque me abrieron las puertas para trabajar.

¿Siempre jugó de arquero?
Empecé en el baby fútbol a los ocho años de edad, en el equipo Nuevo Amanecer, era delantero. Un día faltó el arquero y me pusieron a mí porque era el más alto. Ahí me quedé. Después fui a Danubio, donde debuté en el profesionalismo a los 17 años de edad en 1997. Le agradezco a la gente de Danubio por la oportunidad de mostrarme.

EL “NINE” MANEJA UN PERFIL BAJO

Sin duda alguna, el gol de Jaime Iván Kaviedes que más se recuerda es el del 7 de noviembre de 2001, cuando logró la paridad 1-1 para Ecuador en el compromiso de vuelta con Uruguay. Esa conquista llevó a la “Tri” al mundial de 2002.

Diario El Telégrafo intentó reseñar ese tanto a través de una entrevista con el “Nine”, pero él se excusó. Dijo que, por ahora, es mejor manejar un perfil bajo y dedicarse de lleno a sus asuntos personales.

Kaviedes (35 años) militó en clubes como Emelec, Barcelona, Deportivo Quito, El Nacional, Macará, Aucas, Perugia (Italia), Celta y Valladolid (España), Porto (Portugal), etc. Y este año estuvo 3 meses como asesor en el Ministerio del Deporte.

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