Verónica Jarrín: "Es momento de dejar de lado las camisetas y levantar al Ecuador"

Jarrín propondrá reformas al IESS para evitar que el Gobierno de turno meta la mano a sus recursos.
31 de enero de 2021 00:00

Quiteña, empresaria, comunicadora y madre. El periodismo en la comunidad le dio a Verónica Jarrín la experiencia de escuchar las opiniones y necesidades ciudadanas. Durante su gestión en el sector privado priorizó la contratación de madres solteras, y aun en los momentos más críticos de la pandemia mantuvo íntegra la nómina.  

 

Es una profesional y empresaria exitosa, ¿qué la motiva a ingresar al campo minado de la política?

El interés por la comunidad y mi ciudad impulsaron el sentimiento de buscar lo mejor por mi gente, por Quito y el Ecuador entero.

La burocratización de trámites sencillos, la corrupción imperante en las instituciones estatales, la crisis política y económica que agobian al país hacen sentir desesperanza y dudas de la política. Pensé, o nos activamos, o ese espacio lo ocupan gente sin escrúpulos ni preparación. Así que decidí no esperar más e inicié este proceso de ganarme la confianza de los ciudadanos en este camino a la Asamblea Nacional; para que su voz sea representada.

Legislaré por una política transparente, por créditos accesibles, por salud integral. Legislaré por el beneficio de cada una de las familias del Ecuador.

¿Cómo se puede aportar en este sentido desde la Asamblea Nacional?

Primero debemos dejar de lado los intereses personales por el progreso real de nuestro Ecuador. Necesitamos legisladores que miren por el bienestar colectivo, dejando de lado intereses partidistas que han desgarrado al país.

Trabajaré en cuatro ejes: laboral, económico, salud y fiscalización. Estamos cansados como ciudadanos, de una legislación permisiva en casos de corrupción; cansados de leyes laborales que benefician a grandes empresas y dejan de lado a los trabajadores; cansados de una educación superior sin acceso para todos quienes quieren estudiar una carrera universitaria. Necesitamos cambiar la realidad de la educación ecuatoriana.

 

¿Cómo se logra eso?

Eliminaremos el Bachillerato General Unificado, y crearemos el Bachillerato Especializado, técnico y diversificado y adaptado a la realidad de cantones y sectores rurales.
Propondré una reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) para eliminar el “Examen Ser Bachiller”, sustituyéndolo por cursos de nivelación que afiancen un ingreso seguro a las Universidades. De esta manera los jóvenes podrán escoger la carrera que quieran estudiar, aprovechando y desarrollando sus capacidades, propiciando un direccionamiento correcto en favor de una variación de la oferta curricular para la inserción laboral.

Dentro de los objetivos generales de su plan de trabajo usted menciona que se busca recuperar la institucionalidad del Estado ¿cómo lograría esto?

A través de reformas institucionales donde los procesos de contratación pública sean transparentes y bajo un estricto sistema bajo la lupa de la Contraloría General del Estado para los concursos de méritos y oposición.

Debemos implementar reformas al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para impedir que mediante el Consejo Directivo, el gobierno de turno, maneje los fondos de los pensionados.

Implementaré una fiscalización en instituciones públicas y privadas que, en medio de la peor crisis sanitaria del país, se aprovecharon de las familias ecuatorianas cuyo saldo fueron cientos de muertos.

Además propondré reformas para reducir los procesos burocráticos que entorpecen y alargan procedimientos sencillos.

Varios asambleístas contemplan levantar un parlamento bicameral ¿Cuál es su opinión al respecto?

Refundar el país en tiempos de crisis es una afección directa y un gasto innecesario, cuando podemos repotenciar y mejorar el sistema de legislación en un consenso nacional por el progreso del país.

Algunos expertos manifiestan que la decisión de tener una Asamblea bicameral ayudaría a recuperar la confianza en la institución, pero según la crisis política actual, donde 8 de cada 10 ecuatorianos califican a la Asamblea Nacional con una gestión como deficiente, se representaría como el rechazo total y la incertidumbre en los procesos que se manejaran en estas instituciones.

¿Existe posibilidad de diálogo con el nuevo Gobierno?

Mantendré la puerta abierta al dialogo con el nuevo Gobierno, siempre y cuando este se enfoque en beneficio de las familias del país. Propondré proyectos de ley y reformas necesarias para el impulso productivo del Ecuador. Créditos económicos para reactivar la economía con un año de plazo, al cinco por ciento de interés y diez años plazo. 

Debemos empezar a trabajar por la gente, dejar de lado la camiseta y levantemos el país. Los anhelos personales no deben estar separados del destino de nuestro país.

¿Cuáles son sus propuestas para luchar con los temas de corrupción que se han visto dentro de la Asamblea y demás autoridades?

Actualmente, vivimos en una incertidumbre política, donde cada partido tira para su lado, olvidándose de las funciones primordiales de una institución tan importante para el desarrollo en nuestro país.

No solamente por los casos de corrupción, que al parecer no tienen justicia, sino también por el congelamiento de leyes importantes para el país. Leyes de una gran relevancia en la transparencia de procesos como lo fue la ley de Anticorrupción que fue congelada durante un año porque no respondía a beneficios personales de ciertos legisladores. La confianza de la población se ha visto golpeada, porque mientras las familias del país sufrían por una de las mayores crisis económicas y sociales por la pandemia, los legisladores generaban leyes que golpearon a los trabajadores, abandonaron a su suerte a las cabezas de hogar y lo justificaron con bonos que no son más que migajas para contentar momentáneamente el clamor de empleo, reactivación y respiro en las deudas bancarias.

Con una revisión de la Ley Anticorrupción se busca evitar vacíos legales, que sea una ley imparcial y que en su ejercicio y aplicación sea justa para todos.

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